ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 25 DE JUNIO DE 2005
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Entrevista
Iván Uriarte: Un eterno escatológico

Foto  
.En su nuevo libro hace alusión directa a elementos bíblicos e indígenas

Iván Uriarte.

 

Marta Leonor González

Martes, casi al mediodía. En su casa en Satélite Asososca, un amplio corredor y una explanada de árboles nos rodean hasta llegar al refugio (a su biblioteca). Acomodado en una mecedora, la mirada atenta a la conversación, en sus manos un libro de Julio Cortázar sobre el poeta inglés John Keats, se encuentra el escritor Iván Uriarte (Jinotega, 1942).

Luce contento por su próximo libro (el séptimo), que esta vez editará el Centro Nicaragüense de Escritores, y que representa su producción poética entre 1999 y el 2001. Su poemario, que hace referencia a la muerte, al juicio final, el infierno y la gloria, el último desenlace de la vida humana, “reúne su visión caótica de fin de siglo”.



¿Por qué dio un nombre oscuro (Escatología) a su libro, todo relacionado con el inframundo?

Al final es lo trascendente del hombre. Creo que cada fin de milenio coincide con las supersticiones del hombre que se siente, frente a lo que puede acontecer inesperadamente en el cosmos, así como surgió el Big Bang según Stephen Hawking, así como apareció puede desaparecer, puesto que la tierra siempre está en conflicto por su expansión y podemos desaparecer.



¿Es el fin o el inicio de una nueva etapa en su poesía?

He tratado de encontrar un orden secuencial. Son 72 poemas que no llevan título sino números. Están dedicados a poetas que yo amo, como un poema sobre una cucaracha que se llama: Ontología. La secuencia del poema es para leerse a un ritmo narrativo, describe la secuencia interior del hombre de vivir en un tiempo que no es de él. Es decir, en cualquier momento puede explotar o como decía Robert Frost, que no sabía si lo ponen a escoger que si el mundo va a terminar por fuego o por agua, él escoge el fuego en vez del agua, porque el mundo podría terminarse por el fuego o por grandes inundaciones producidas por el deshielo de los polos.



¿Habla de sus referencias bíblico- históricas en su libro?

Por eso en el libro hay una alusión constante al diluvio y al paraíso, al regreso del Cristo y al anticristo, los elementos que conforman lo mítico-religioso que es, al final de cuentas, la historia contemporánea del hombre. Por mucha digitalización a la que ha llegado, el hombre sigue con el cordón umbilical atado a los mitos o a la religión.



¿La poesía planteada es sólo una visión del mito o de la religión?

Lo hago desde una perspectiva cristiana y desde una perspectiva indígena; las dos me interesan, la perspectiva judeo-occidental que es la que entró por la espada y la cruz en el proceso de la colonización y después me interesa el rito indígena; como por ejemplo, el primer poema en el que un sacerdote indígena sube a una pirámide a hacer un sacrificio al sol. Lo que está en juego en ese acto es del destino del lenguaje nuestro, en el que finalmente fuimos occidentalizados. Después se combinan una serie de poemas que visualizan la soledad del mundo una vez que el hombre ha desaparecido.

Nos podría pasar lo de los dinosaurios, que desaparezcamos de la tierra.



¿Es una visión caótica del mundo y la humanidad?

El caos posible al que nos enfrentaremos es transmitido al final en una serie de poemas breves e intensos, en los que el último día del año, el día y la noche caen, como una especie de pilar gigantesco, de tótem que aplasta al mundo y al hombre y que los hace desaparecer por instantes.



¿Es casi apocalíptico en alusión directa?

En todas las épocas han existido versiones apocalípticas acerca de la destrucción del mundo; sin lugar a dudas, el de más impacto simbólico y literario es El apocalipsis de San Juan que lo escribió en un estado de delirio mal alimentado y condenado como esclavo a llevar piedras para llenar los barcos que venían de los puertos romanos. Hay algunos poemas que hacen alusión directa a San Juan como personaje profético de la destrucción del mundo y así, por ejemplo, vemos volar Ángeles sobre las llamas y cenizas de grandes urbes destruidas. Ángeles que tratan de salvar a los justos en ese terrible juicio final.



¿Es como una reafirmación cristiana?

Creo que la religión en sí es un mito, no puede la religión decir que todo es cierto, la concibo como el mito con el cual uno se identifica y como la visión del mundo que uno acepta parcialmente. Lo otro es que el hombre necesita recogimiento en su momento de soledad y desesperación y recurre a un ser superior que no es el hombre, toda la problemática de él, está en su soledad. Freud decía que Dios era ese gran padre al que todos recurríamos.



¿Es una eterna soledad planteada en el libro?

Lo que más motiva al hombre a escribir es su eterna soledad frente a su destino y frente a un creador que nunca puede confrontar.



¿Por qué mezclar el mito y la religión?

El mito y la religión han coexistido siempre aunque el verdadero mito acontece fuera del tiempo, es decir, anterior a la historia; la religión ha relevado al mito en muchos aspectos dándole al hombre esperanzas para conseguir la vida eterna. Mientras en el mito solo los dioses lo conseguían, en la religión todos tenemos la oportunidad de salvarnos.  
.


---
Iván Uriarte: Un eterno escatológico