SáBADO 25 DE JUNIO DEL 2005 / EDICION No. 23851 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Los torturados de la Tierra

Mañana 26 de junio se celebra el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Torturas. Al respecto no hay o no pudimos encontrar información estadística acerca de cuántas personas son torturadas anualmente en el mundo. Pero deben ser bastantes, si tomamos en cuenta que en muchos países todavía no existe la democracia ni se respeta la libertad, la dignidad y la integridad física y moral de la persona humana.

Además, no sólo los Estados practican la tortura. También lo hacen organizaciones e individuos criminales, como los secuestradores, siendo el secuestro una de las peores formas de tortura. Y ésta se practica hasta por motivos “culturales”, como la mutilación genital de las niñas y mujeres vírgenes en algunas comunidades afromusulmanas.

En realidad, la tortura es una aberración que se practica desde que la sociedad se organizó en Estado, hace miles de años, y durante muchísimo tiempo se consideró que la tortura era algo normal o inevitable. Sólo hasta hace 21 años entró en vigencia la Convención Internacional contra la Tortura, aprobada por las Naciones Unidas en 1984. Sin embargo, el hecho de poner en vigencia dicha Convención no significó que la tortura se dejara de practicar en muchos países, pese a que forman parte de la misma ONU.

Ciertamente, la tortura sigue siendo un medio de investigación y represión en numerosos países que están gobernados por satrapías de distinto color partidista y signo ideológico, como por ejemplo los regímenes absolutistas del mundo árabe, numerosas naciones africanas y los Estados totalitarios de China y Cuba comunistas. Inclusive Estados Unidos está señalado internacionalmente de practicar la tortura, pues no obstante que este país se proclama como adalid de la democracia, la libertad y los derechos humanos en el mundo, autoridades estadounidenses han sido denunciadas de torturar prisiones en Gitmo, como se llama al enclave de prisioneros pertenecientes a la red terrorista musulmana Al Qaeda, instalado en la base naval de Estados Unidos en Guantánamo, Cuba.

En Nicaragua, la tortura como método de “investigación” y represión política se comenzó a practicar supuestamente a principios de los años treinta del siglo pasado. Esto ocurrió durante el gobierno liberal del general José María Moncada, estando Nicaragua ocupada militarmente por Estados Unidos y en guerra con el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, que encabezaba el general Augusto C. Sandino.

Algunos historiadores mencionan a un oficial de la marinería estadounidense de apellido Fittante, como la persona que supuestamente introdujo la tortura como método de investigación y castigo de los cuerpos represivos de Nicaragua. Y andando el tiempo la tortura fue “perfeccionada” por la dictadura somocista, cuyos procedimientos fueron descritos por una de sus víctimas más famosas, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en su extraordinario libro Estirpe sangrienta: los Somoza. Y lo mismo hizo el doctor Clemente Guido en su obra Noches de tortura.

Pero la dictadura sandinista de 1979-1990 superó al somocismo también en este tenebroso campo de la tortura, al agregarle la “técnica” más desarrollada y depurada de los regímenes comunistas. Y sobre la tortura sandinista también hay testimonios escritos, como el libro que escribió el doctor Roberto Zelaya Blanco, una de sus miles de víctimas. Y es necesario recordar que también la contrarrevolución armada antisandinista practicó la tortura contra algunos de sus prisioneros. Por esa razón, Estados Unidos —que apoyaba y financiaba a la Contra— tuvo que promover la creación de una comisión de derechos humanos dentro del ejército contrarrevolucionario.

Con el advenimiento de la democracia, en 1990, se dejó de practicar la tortura de Nicaragua. Ahora está expresamente prohibida por la Constitución Política de la República (artículo 36), y los tratados internacionales que la prohíben tienen fuerza de ley en el país, por lo menos formalmente.

Pero el peligro de que se vuelva a practicar la tortura en Nicaragua no ha desaparecido. La dictadura bicéfala —sandinista-liberal— que se está entronizando poco a poco en el país, es encabezada por políticos sin escrúpulos que de una u otra forma son remanentes de las dictaduras somocista y sandinista, practicantes destacados de la tortura. Y si la dictadura bicéfala se consolida y perpetúa, nadie debe poner en duda que se volverá a torturar a enemigos políticos, disidentes y periodistas molestosos.
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