Voto decisivo hoy en Irán
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Partidarios del candidato moderado Akbar Hashemi Rafsanyani distribuyen propaganda electoral.
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AFP
TEHERAN.- El pragmático Akbar Hashemi Rafsanyani y el conservador Mahmud Ahmadinejad intentaban seducir este jueves a los indecisos en la segunda vuelta de una elección presidencial que hoy llevaría al poder en Irán a un sector radical que podría endurecer la política con Occidente.
Rafsanyani, ex presidente de Irán (1989 a 1997), y Ahmadinejad, alcalde de Teherán, se encontraban aparentemente codo a codo.
Este jueves, en las últimas horas de la campaña, el candidato moderado y el defensor de la “pureza de la revolución” trataban de convencer a un electorado apático y al gran sector desilusionado con los reformistas.
Rafsanyani prometió el miércoles por la noche, en la televisión del Estado, que entregará “a cada familia iraní 100 millones de riales (unos 11,000 dólares) en acciones de las empresas estatales que serán privatizadas”. Según las cifras oficiales, en Irán hay 14 millones de familias, lo que representa unos 155,000 millones de dólares.
Las familias deberán “reembolsar progresivamente los 100 millones de riales en 10 años”, afirmó el ex mandatario.
También prometió que “los desempleados recibirán cada mes entre 800,000 y 1.5 millones de riales (entre 90 dólares y 165 dólares mensuales).
En el país hay actualmente algo más de tres millones de desocupados. Oficialmente, seis millones de iraníes viven bajo el nivel de la pobreza, pero oficiosamente son más de 15 millones.
Los candidatos son muy diferentes. Rafsanyani es un clérigo de 70 años que ha ocupado cargos de primer plano en forma ininterrumpida desde la revolución de 1979, y en la segunda vuelta enfrenta a un ex comando y alcalde que destaca su austeridad. Para muchos observadores, sus posiciones ideológicas también son antagónicas.
Los allegados de Rafsanyani han tratado de mostrar a Ahmadinejad, de 49 años, como a un peligroso extremista, afirmando que anulará las moderadas reformas sociales y de mercado realizadas, volviendo al rigor ideológico de los años ochenta.
“El viernes será un día decisivo para el país. Están en juego el futuro de nuestro país y de la revolución”, advirtió Hassan Rohani, partidario de Rafsanyani y jefe de los negociadores en la cuestión nuclear.
Occidente también preferirían a Rafsanyani, en momentos de negociaciones sobre el programa nuclear iraní. El triunfo del alcalde de Teherán podría ser el inicio de una política menos conciliadora.

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