Nuevas denuncias contra funcionarios de Lula
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Luiz Inácio Lula da Silva.
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Harold Olmos AP
RIO DE JANEIRO.- Nuevos ingredientes que implican a otro ministro del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), confirieron el jueves fuerza renovada a la danza de denuncias sobre corrupción, que tiene políticamente en jaque al gobierno.
El funcionario del servicio postal, Mauricio Marinho, a quien las primeras denuncias mostraban en una filmación recibiendo 3,000 reales (unos 1,300 dólares), declaró ante una comisión investigadora que aquel servicio tenía contratos con una docena de compañías, algunas vinculadas a la Secretaría de Comunicación del gobierno, presidida por el ministro Luiz Gusiken.
El Ejecutivo cuya empresa realizó la filmación dijo que efectivamente la había ordenado con el único propósito de denunciar que las licitaciones del servicio postal eran amañadas.
“Lo hice por sobrevivencia”, dijo Arthur Wascheck Neto al afirmar que su empresa perdía licitaciones por causa de la corrupción en el servicio.
Marinho, en su exposición ante el Congreso que investiga irregularidades en el sistema de correos, también implicó al secretario general del PT, Silvio Pereira, al sostener que éste había designado a los directores de las entidades con las que el servicio postal firmaba contratos.
El ministro, Pereira y otras autoridades negaron las afirmaciones del funcionario y las indagatorias, que continuaban en el Congreso se encaminaban hacia un tiroteo indiscriminado de denuncias hacia cualquier lado.
Marinho dijo que los 3,000 reales eran parte de un pago por servicios personales de consultoría, pero sin explicar el conflicto que eso presentaría a su posición de funcionario público.
En otra comisión investigadora, una diputada de oposición afirmó que uno de sus colegas le había ofrecido en febrero del año pasado una subvención mensual de 30,000 reales (unos 13,500 dólares) para que mudase de partido y se sumase a las filas oficialistas. El supuesto proponente de la mesada negó la acusación.
Pero fue la primera vez que un parlamentario confirmó que, cuando menos a nivel de propuesta, la oferta de una mesada de 30,000 reales había existido.

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