Lucha contra el analfabetismo
Tal pareciera que hay una competencia entre el Ministerio de Educación y las alcaldías sandinistas, para tratar de resolver el grave problema del analfabetismo en Nicaragua, que según se dice asciende al 35 por ciento.
Pero es bueno que los organismos y los funcionarios gubernamentales, nacionales y locales, compitan por algo positivo como es la lucha por ponerle fin al flagelo social del analfabetismo. Y ojalá que los anuncios que se han hecho últimamente al respecto no sean propaganda política y, en todo caso, que no se queden en el limbo de los grandes proyectos y promesas incumplidos.
El Ministro de Educación anunció a mediados de este mes que el analfabetismo será erradicado en todo el país, en el lapso de los próximos cuatro años. Para eso se pretende obligar a los estudiantes de cuarto y quinto año de secundaria a alfabetizar a un determinado número de personas analfabetas, haciendo este requisito indispensable para poder obtener el bachillerato.
Por su parte, el Alcalde sandinista de Managua, que preside la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), en representación de 87 alcaldías sandinistas, acordó con los rectores de tres universidades públicas (UNAN-Managua, UNI y UNA) un plan para alfabetizar en todos los municipios donde gobierna el FSLN. Y posteriormente anunció que su propósito es completar la erradicación del analfabetismo en un poco más de tres años, mediante un método denominado “Yo sí puedo” que combina el uso de audiovisuales con las clases tradicionales de alfabetización.
Ya veremos si es verdad que en un plazo tan corto las autoridades del MECD y las alcaldías sandinistas conseguirán su objetivo. En todo caso es un propósito loable y digno de ser respaldado por toda la sociedad.
En realidad, los expertos en desarrollo humano aseguran que el analfabetismo es uno de los frenos más poderosos al crecimiento económico y el progreso social. Y, en sentido contrario, señalan que la educación es una de las herramientas más eficaces para combatir el atraso, la desigual distribución de la riqueza social y la pobreza extrema. En resumen, la educación es un factor fundamental de liberación de la persona humana, sencillamente porque no puede ser libre ni apreciar la libertad quien vive sumido en la ignorancia.
“El que no sabe leer es como el que no puede ver”, señaló el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA. Y ese fue el lema con que este Diario impulsó en 1963 una campaña de alfabetización que llenó un gran vacío creado por la inercia gubernamental de aquella época.
“Y no es difícil aprender a leer, ni tampoco es difícil enseñar al que no sabe. Basta un poco de buena voluntad y esfuerzo, si se obtienen los medios y las indicaciones apropiadas. Basta querer saber para el que no sabe, y basta querer a su prójimo para el que sabe”, señaló en un comentario editorial el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, al anunciar el comienzo de la publicación de la cartilla de alfabetización de la campaña que impulsó LA PRENSA hace 42 años.
Pero la experiencia más importante de alfabetización en la historia de Nicaragua, fue la que hizo la revolución sandinista en 1980. Lamentablemente aquella campaña estuvo sesgada ideológicamente por el objetivo de impulsar una revolución cultural —lavado de cerebro— como las que se hicieron en Cuba, la Unión Soviética, República Popular China y otros países comunistas que ya no existen.
Ahora, la alfabetización de que se está hablando supuestamente no tendrá ningún sesgo político ni ideológico. Como tiene que ser, en realidad, pues el único objetivo de la alfabetización debe ser el de educar a las personas, prepararlas para enfrentar los retos laborales y culturales, insertarlos de manera activa y creadora —en su propio provecho y el del país—, en el desarrollo socioeconómico nacional.
No obstante, no es sano decretar burocráticamente la obligatoriedad de la alfabetización por parte de los estudiantes que están a punto de bachillerarse. Esto se debe consensuar democráticamente con los padres de familia. Y ante todo hay que estar claros de que lo primordial es expandir la cobertura escolar. Al fin y al cabo, el analfabetismo sólo desaparecerá cuando ningún niño en edad escolar se quede sin ir a la escuela.

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