Democracia y corrupción
Dr. César N. Grijalva
Nicaragua para progresar tendrá que moralizar todas las instituciones del Estado, incluyendo el desalojo de todos aquéllos que hayan quedado impunes por una amnistía. No es moral, ni tampoco un buen ejemplo, permitir que personas que se han visto involucradas en actos bochornosos contra el pueblo, continúen gozando de su libertad para dañar aún más a una nación que necesita ser libre para impulsar su democracia y desarrollo sanamente.
El gobierno de Enrique Bolaños, aún no existiendo Daniel Ortega ni Arnoldo Alemán, sería un gobierno débil y frágil debido a la ineptitud de sus personeros. Por supuesto que es más frágil aún con la monstruosidad moral, política y judicial que sufre la nación debido al pacto.
Es difícil construir una democracia sin corregir radicalmente sus fallas. La sola presencia de fascinerosos en el Estado da al traste con todo propósito positivo para desarrollarnos y terminar con la impotencia para vencer la pobreza en Nicaragua. La verdadera defensa para la seguridad de la nación y la paz es la purificación del Estado, erradicando a los pactistas corruptos.
El voto de los nicaragüenses residentes en el exterior debe ser una realidad sin postergación alguna. Tal vez es la única voz que no está subyugada a la tiranía pactista. El éxito para enrrumbarnos a la verdadera democracia debe estar en la mente, el cuerpo y el alma de todos los nicaragüenses. El desarrollo no está en los dólares, no está en el logro de préstamos, ni en la condonación de débitos, está en la firme determinación de su pueblo, para lograr un verdadero sistema democrático.
El reto de hoy es: ¿A dónde se debe colocar a los personajes centrales del pacto? ¿Hay dónde ponerlos? Esto representa un problema y es un desafío peligroso para el pueblo de Nicaragua, porque son cazadores voraces, sin piedad ni remordimiento los que hay que desalojar, pero también cierto es que la nación es la única que puede impedir que persistan criminales en las instituciones del Estado.
Hay que enseñar a valorizar el voto a todos aquéllos que están aún humillados y abatidos por la pobreza y por la falta de oportunidades.
Canadá

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