Crónica del desgano
Luis Felipe Palacios politica@laprensa.com.ni
Nueve de la mañana en punto. Hora prevista para iniciar la sesión plenaria en la Asamblea Nacional. No hay quórum en la junta directiva ni diputados suficientes para abrir el debate legislativo. El hemiciclo parece un desierto.
Diez de la mañana en punto. Al menos cuatro de los siete legisladores que integran la junta directiva están presente. El mínimo para hacer quórum. ¡Eureka!
El presidente del parlamento, el sandinista René Núñez, pide a la primera secretaria de la Asamblea Nacional, la liberal María Auxiliadora Alemán, comprobar si hay quórum de ley para iniciar sesión.
“Hay 52 diputados. Hay quórum de ley”, dice Alemán, mientras el reloj que está ubicado detrás de la mesa directiva marca las 10:15 de la mañana.
Una hora y quince minutos de retraso y con la presencia de 52 de los 91 diputados electos en ese Poder del Estado, Núñez da inicio a la sesión.
¿CORRUPCIÓN ENCUBIERTA?
Esa práctica se ha vuelto una rutina en la Asamblea Nacional, pero ahí no termina todo. Existe otra práctica todavía más peligrosa. Corrupta, diría la legisladora Alemán.
Se trata de una práctica de diputados de diferentes bancadas que asisten al plenario sólo a “marcar tarjeta” y luego se retiran del hemiciclo, dejando encendido y activo su escaño, para que el “vecino de al lado” apriete el botón por ellos a la hora de aprobar leyes o decretos.
“La junta directiva va a tomar una decisión, porque esto también sería corrupción”, aseveró Alemán, tras razonar que no es correcto que un diputado se registre como que está presente en el plenario y luego se vaya, dejando a un colega apretando el botón por él.
“El que no quiera estar como diputado, que se vaya a su casa y que renuncie”, sugirió.
¿SANCIONARÁN A FALTONES?
Alemán prometió que la directiva estudiará el caso y no descartó sanciones a los irresponsables, así como un llamado de atención a los jefes de bancadas por no exigir a sus diputados asistir a la sesión plenaria.
“Hay muchos diputados de la bancada Azul y Blanco que no vienen y que están cobrando su salario total”, agregó.
Alemán admitió que esa práctica no es “exclusiva” de los legisladores de la bancada Azul y Blanco, sino también de sus colegas liberales y sus aliados sandinistas.
Indicó que las sanciones serían analizadas por la asesoría jurídica de la Asamblea Nacional, para que sean apegadas al estatuto y reglamento de ese Poder del Estado.
Alemán se queja, pero el legislador Maximino Rodríguez prefiere ver fotos de chicas en bikini en su computadora. Así dan las doce y treinta del mediodía. Están registrados en la pantalla eléctrica cerca de 70 diputados, pero en el plenario se cuentan menos de 50, y Núñez suspende la sesión. Al fin.
LOS VIAJEROS
Los legisladores sandinistas Bayardo Arce, Wálmaro Gutiérrez y José Figueroa, así como los liberales Enrique Quiñónez, Wilfredo Navarro y Carlos Noguera, más el diputado de la bancada Azul y Blanco, Orlando Tardencilla, se encuentran en “gira de trabajo” por España, para intercambiar experiencias con el parlamento español, sobre el proceso de modernización de ese Poder del Estado. No todos acreditaron a sus suplentes.

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