Los figuretes
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Por lo general todo lo saben y en una reunión se destacan porque no paran de hablar, pero qué hay detrás de esa máscara de poses y risas... |
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Auxiliadora Rosales revista@laprensa.com.ni
Nunca falta en las fiestas o reuniones ese personaje que “todo” lo sabe y que no para de hablar, sin olvidar que cuando de tomarse foto se trata siempre busca las mejores posiciones. Esta actitud, que hasta puede causar risas y bromas, es para los psicólogos signo de necesidades insatisfechas que se vuelven patológicas.
Pero ¿qué hay detrás de esos rostros que desean que todo el mundo los vea? La respuesta según los psicólogos es que son personas con problemas de inseguridad y complejo de inferioridad.
María Lourdes Ruiz, catedrática de psicología de la UNAN, señala que la acción de figurar es toda una necesidad del individuo de aparecer siempre en muchos planes, de ser reconocidos como los mejores y más importantes. “Desean parecer que ellos son necesarios e indispensables”.
EL COMPORTAMIENTO
La psicóloga precisa que estas personas hacen hasta lo imposible por estar en primera fila en todo, a las reuniones y conferencias llegan más elegantes que todo el mundo y opinan e intervienen en las entrevistas tratando de llamar la atención.
“Cuando están en una reunión o fiesta, buscan que todos se enteren de que están ahí. Tratan de parecer exquisitos, elegantes, de mucho mundo y se comportan educadamente”, agrega.
Para la especialista en psicología estas personas gastan mucha energía y siempre están armando estrategia para organizar sus planes.
¿QUÉ PASA EN ELLOS?
Psicológicamente la autoestima de estas personas en muy baja. “Es a través de sus actitudes de figureo que tratan de autoafianzarse. Posiblemente estas personas fueron vejadas en su niñez y una manera de salir de ese conflicto es aparentar que son autosuficientes y seguros de sí mismos”.
También las teorías psicológicas refieren que muchas de estas personas en su niñez fueron sobreprotegidas y sobrehalagadas, y pueden manifestarse como niños voluntariosos y malcriados.
“Estas personas han sido víctimas de sus padres, abuelos y familiares quienes siempre trataron de que figurara en las veladas, aunque no tuvieran cualidades artísticas y es precisamente lo que siguen buscando: los aplausos y aceptación de los demás”.
Agrega que “algunas personas tienen grandes posibilidades y habilidades y bien merecen aplausos, pero el problema se presenta cuando estas personas tienen mucha necesidad de reconocimiento y de ser tomadas en cuenta. Buscan cómo sobresalir por encima de los demás”.
DESDE LA NIÑEZ
Para evitar este tipo de comportamiento anormal, María Lourdes Ruiz, catedrática de psicología de la UNAN, recomienda enseñar valores en las diferentes etapas de la vida de la persona que deben estar en armonía entre las necesidades emocionales del individuo y el ambiente social.
De 3 a 6 años se sigue reafirmando la independencia y se les ayuda a ser creativos. “Aquí el niño toma iniciativa para realizar cosas. Ellos quieren imitar lo que hacen los adultos, pero el papel del adulto será dirigir sus actividades sin imponer control absoluto en ellos”.
De 6 a 12 años viven la etapa de laboriosidad. Los padres, la escuela y comunidad juegan un papel importante, y hay que enseñarles nuevas habilidades.
Ya en la adolescencia, entre los 13 y 16 años, es importante afianzar la identidad porque se corre el riesgo de confusión de roles.
En la juventud se deben establecer relaciones amistosas más íntimas con sus compañeros de ambos sexos, es cuando se acrecienta la verdadera amistad.
QUÉ HACER
El primer paso es estar consciente de la situación, recibir terapia psicológica y ponerse metas como: tener un poco de humildad, reconocer que existan otras personas con más capacidades y admitir que comete errores.

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