Saguatepe, vestigio indígena
Auxiliadora Martínez CORRESPONSAL/BOACO
Con casi 300 años de existencia, la comunidad indígena de Saguatepe es una de las comarcas más antiguas del municipio de Boaco, ubicada a cinco kilómetros al noreste de la ciudad.
Antiguamente, esta comunidad se dedicaba principalmente al cultivo de la penca o maguey, de donde se extraían grandes cantidades de cabuya que luego era “exportada” hacia Masaya y Managua.
Hoy en día, todavía existen algunos productores como los hermanos Antonio y Andrés García Cano, quienes mantienen el cultivo de henequén, en un área de unas 25 manzanas en toda la comunidad, donde el visitante puede apreciar todo el proceso para extraer la cabuya como materia prima para la fabricación de alfombras, mecates, hamacas y forros para tijeras.
En el lugar existe un cerro grande semejante a un volcán, el cual destaca sobre las otras elevaciones porque posee una belleza natural y un clima fresco, apropiado para subir hasta la cumbre.
Otro sitio que sobresale es la Piedra de San Francisco, donde existe la leyenda de que hace muchos años fue encontrada allí una imagen de San Francisco de Asís en la cima de la enorme peña, la que luego fue trasladada posteriormente a Camoapa por el dueño de la finca, el expedicionario español Francisco Salinas.
“Las enormes piedras que existen en el lugar fueron arrojadas hace miles de años por el volcán que hizo erupción en Santa Lucía”, explica el escritor boaqueño Armando Incer.
COMUNIDAD FOLCLÓRICA
Esta folclórica comunidad aún conserva antiguas costumbres, principalmente en la forma de hablar de sus habitantes, como señala el líder comarcal Julio Vivas Martínez. Aún se conserva el idioma de los primeros nativos, donde claramente se percibe la relación del lenguaje del pasado con la expresión actual, la cual se ha venido modernizando, pero que es parte del espíritu de los antepasados que vivieron en el territorio. Un ejemplo de esto son los vocablos: quini perro, quini gato, anamacho.
En tiempos remotos, los indígenas hacían un fresco con cacao, maíz tostado y otros aliños que le decían saguate, de ahí se cree que provino el nombre de Saguatepe, indica Vivas.
Añade que los primeros habitantes de Saguatepe fueron de apellidos López, Ruiz y Rodríguez.
EL SALTO LOS AGUILAR
Saguatepe ofrece dos lugares: la Poza Redonda y El Salto Los Aguilar, ubicados a unos siete kilómetros de Boaco. A ellos se llega en vehículo sobre la carretera Boaco-San Nicolás, luego se sube hasta el sector conocido como La Cruz, donde hay una entrada a 200 varas hacia la izquierda, desde donde se caminan otras 300 varas, sobre una trocha que conduce hasta el río.
Saguatepe tiene dos entradas, la primera queda por el lado del sector de La Cruz y la segunda por la casa del señor Demetrio Amador, en el sitio conocido como Los Peñones.
Primero se llega a la Poza Redonda, la cual está totalmente rodeada de frondosos árboles nativos de la localidad, en un ambiente exclusivo para el turismo ecológico, la cual es bien concurrida en tiempo de verano y en vacaciones de fin de año.
De este sitio 200 varas más adelante se localiza un fascinante salto, con una cascada de 30 metros de altura, denominado por los vecinos del lugar como salto Los Aguilar, porque hace unos 35 años, cuando el río estaba crecido, don Belarmino Aguilar López y doña Ángela Sotelo de Aguilar fueron arrastrados por el río muriendo ahogados.
Debajo de la cascada existe una cueva que conduce a la otra ribera del río, la que fue utilizada por los antepasados como un pasadizo natural cuando el río estaba crecido. El mismo túnel natural sirve ahora a los lugareños como un puente durante el invierno.
Doña Leticia Sotelo Coronado, quien ha sido maestra de Saguatepe durante treinta años, comenta que la gente de aquí es la más indígena, sin embargo ahora está más civilizada, antes costaba que llegaran a la escuela.
El primero y dos marzo se celebra la imagen de la Medalla Milagrosa en Saguatepe, porque en ese tiempo la llevaron, afirma doña Leticia.
Había un fresco que se hacía de maíz nacido con guarapo y cacao que se llamaba champurreado, el que era repartido en las fiestas.
Virgenza Martínez Campos, quien conserva sus rasgos indígenas, señala que los hombres viven de la siembra de maíz y frijoles, mientras que las mujeres hacen las cosas del hogar, como moler maíz, echar tortillas y aumentar la producción de gallinas para la alimentación de la familia.
De igual manera resalta el potencial de la comunidad, entre éste, la belleza paisajística del lugar, la carretera en buen estado, luz eléctrica, una ermita y la escuela.
PROYECTO TURÍSTICO
Ante la situación de pobreza de Saguatepe, la construcción de un hotel de montaña privado ubicado en la parte alta de la comunidad representa una esperanza de progreso para los lugareños, ya que un porcentaje de las ganancias será invertido en el desarrollo de la localidad.
El empresario Armando López, propietario del proyecto turístico, se ha comprometido con los comunitarios de Saguatepe a generar mejores ingresos para la comunidad.
Actualmente se hace un esfuerzo por reforestar la cuenca del río Saguatepe, el cual desemboca en el río Fonseca, con el establecimiento de un vivero comunitario que tiene 10 mil plantas en proceso de siembra. Asimismo, hay viveros individuales manejados por productores de la zona, con un volumen de 20 mil plantas más, para mitigar el daño ocasionado por el despale.
Francisca Vivas actualmente trabaja en la reforestación del río que pasa por su propiedad, con cuatro mil plantas de café, cacao, aguacate, naranjas y una gran variedad de flores.
Don Antonio García Cano, de 62 años, uno de los que mantiene viva la producción de henequén, menciona que los lugareños viejos le platicaban que la comunidad se llama Saguatepe porque mucho se tomaba el saguate, una bebida que se hacía con maíz medio tostado y cacao, parecida al tiste.
Su hermano, Andrés García Cano, coincide en afirmar que antiguamente la gente acostumbraba a beber el saguate y de ahí se derivó el nombre del lugar.
El coordinador de Saguatepe, Julio Vivas Martínez, destaca que la comarca se divide en cuatro sectores: San Francisco Central, Cerro Grande, El Bajo y Saguatepe, donde existen 130 viviendas, con una población de 700 habitantes, entre niños y adultos.
“EL PERIODISTA”, UN CABALLO
Para hacer el recorrido por los diferentes sitios turísticos de la comunidad, don Andrés García, lugareño, puso a disposición de los visitantes tres de sus caballos, los que jocosamente bautizó con los nombres de: “El Periodista”, porque nació el primero de marzo; “La Baya”, por su color; y “La Mujer”, porque nació el 8 de marzo.
Saguatepe es una bonita comunidad de origen indígena que llamaría la atención de los turistas por su belleza natural y su gente laboriosa, así como su fácil acceso. “No está muy lejana la visita de muchos turistas a la comunidad”, auguró el joven Abel Antonio Palacios.
Doña Francisca Vivas es una productora que se dedica a la crianza de algunas especies de aves silvestres que sus trabajadores encuentran en el monte, y que alimenta con leche, arroz y frijoles. Entre estos animales hay una cotorrita que se llama “Quencho”, a la que llama con un silbido. También tiene un chocoyo chanero llamado “Rito”, la guatusa “Coralia” y un pájaro carpintero al que llama “Octavio”, lo que convierte su finca en un verdadero zoológico.

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