DOMINGO 12 DE JUNIO DEL 2005 / EDICION No. 23838 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Entrevista - Krystyna Bednarska, representante del PMA
“El hambre es un problema creciente”

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. Para la representante del PMA, Krystyna Bednarska, Nicaragua ha logrado ciertas mejorías en los índices de desnutrición que agobian a los niños, principalmente los que habitan en las zonas rurales. Sin embargo, asegura que cuando se creen políticas estables para tratar el tema del hambre los resultados serán más satisfactorios

Krystyna Bednarska, representante del PMA en Nicaragua.

 

Roberto Pérez Solís

Akrystyna Bednarska se le ve con frecuencia en las zonas rurales donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) asiste a los más desnutridos. También en algunos actos donde se requiere la presencia de representantes de las agencias que integran el Sistema de las Naciones Unidas. En ambos casos destaca su sencillez de vestuario y su personalidad.

Eso mismo ocurrió cuando el pasado miércoles la entrevisté sobre la marcha contra el hambre que se realiza hoy a las diez de la mañana en más de 80 países, incluyendo Nicaragua. Va vestida de manera sobria, una blusa azul con rayas, de mangas largas, pantalón y zapatos negros, el cabello bien acomodado, luciendo collar, y reloj en su mano izquierda con el logotipo de la agencia que dirige. Las joyas caras están ausentes. Bastan sus ojos verdes intensos.

En una amplia oficina donde todo parece estar en su lugar y no existe algo que salga sobrando, la representante del PMA dice que para solucionar el problema del hambre —que afecta a unos 800 millones de personas en el mundo— todos los sectores deben tener conciencia de la magnitud de la situación, para después trabajar de la mano junto a los gobiernos. En Nicaragua siente que han trabajado de buena manera con el Gobierno y los resultados, asegura, son bastante alentadores.



¿Explíquenos cómo surge El Mundo en Marcha contra el Hambre?

Empezó hace tres años y la idea surgió de una asociación corporativa que el PMA comenzó a tener con TNT, que es una empresa de correos y logística con sede en Holanda, pero tiene representaciones en todo el mundo y totaliza más de 160 mil empleados.

Ellos lanzaron la iniciativa hace tres años, el año pasado ya se juntaron muchas personas y oficinas del PMA en el mundo. Este año se sigue el mismo modelo, pero posiblemente haya una mayor cantidad de participantes, en este momento hay más de 85 países inscritos. En Nicaragua el recorrido será de la rotonda El Periodista a la Rotonda El Güegüense.



¿Cuál es el propósito de que las personas participen, marchen por las ciudades donde habitan?

La idea es hablar en esta caminata sobre el tema del hambre, no sólo en los países que sienten este problema en su piel, como es el caso de Nicaragua, también en países desarrollados donde las personas pueden juntarse y manifestar que el tema les importa. Es una oportunidad para que ellos hagan contacto. Al mismo tiempo se hace la parte de recaudación de fondos, en el caso de Nicaragua hay unas instituciones financieras, empresas, que han aportado en efectivo y productos que vamos a rifar durante la caminata.



¿Es decir que quienes participen tienen que aportar cierta cantidad de dinero?

Bueno, cada uno de los caminantes si quieren pueden dar una colaboración financiera, pero no es obligación. Habrá alcancías en donde las personas pueden dar su contribución, también lo pueden hacer comprando los boletos de las rifas que haremos, pero no es una condición. Lo que se trata es crear conciencia sobre la importancia del tema.



Después de dos años de realizar la caminata ¿cuáles han sido los resultados obtenidos? ¿Cómo los valora el PMA?

Creo que esta iniciativa ha tenido un fantástico éxito, el año pasado en esta caminata se recolectó cerca de un millón de dólares, se ha logrado recaudar una cantidad de dinero muy importante para sostener programas de alimentación que implementa el PMA, pero además se ha hecho muchísimo para crear conciencia del tema.

Por ejemplo nosotros (en el país) estamos haciendo contacto con empresas privadas con las cuales nunca habíamos platicado de este tema o con universidades que vienen con mucho interés y le explicamos cuál es el problema del hambre, en qué consiste la actividad del domingo (hoy) y cómo ellos pueden, no necesariamente a través del PMA contribuir para mejorar la situación.



¿Cuáles son las expectativas que tienen con la caminata en Nicaragua, teniendo en cuenta que es la primera vez que la realizan?

Para nosotros sería realmente muy bonito e importante que muchas personas se unan y participen en la actividad que queremos que sea muy cívica, la idea es que vamos a hacer de esta actividad una forma de demostrar la responsabilidad que debe haber sobre el tema del hambre, muy alejados de los problemas políticos actuales.

Que sea realmente una oportunidad para establecer diálogos con diversos sectores, hemos recibido mensajes de universidades que nos han dicho que el tema es importante y que quieren que le demos charlas a sus estudiantes, es una posibilidad realmente de establecer el diálogo y ver cómo los nicaragüenses pueden reflexionar y ayudar.



Hasta el momento no han tenido problemas de convencimiento, es decir, para que la gente participe.

Diría que no. Tenemos un total de 73 patrocinadores, algunos han hecho contribución en efectivo y productos y otros sólo productos. Creemos que los participantes pueden ser alrededor de unos mil.



¿Usted cree que el tema del hambre, de la desnutrición de muchos niños nicaragüenses, saldrá a la palestra pública a pesar del pleito que en este momento existe entre los poderes del Estado?

Es difícil decirlo, al menos queremos y quizás pretendemos a través de esta actividad que se haga una pequeña pausa, al menos, ese día (hoy) y podamos hablar sobre el tema, creo que es algo que podría ser de ayuda sicológica para los nicaragüenses el hacer una pausa y olvidar por unos momentos la situación política que atraviesa el país.



¿Cómo son las relaciones con el Gobierno para tratar el tema del hambre?

De nuestra parte trabajamos muy de cerca con el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y también con el Ministerio Agropecuario y Forestal. Ellos (los ministerios) nos apoyan hasta donde pueden con su personal y en la parte organizativa.



¿Este tema es abordado en Nicaragua y en el resto de países del mundo como debe de ser, con prioridad?

Depende, no se puede generalizar a nivel mundial. Lamentablemente el problema del hambre es un problema creciente, que en vez de que se disminuya a nivel global las personas que tienen hambre lamentablemente han aumentado, no es el caso de Nicaragua, pero en países como África los permanentes conflictos civiles y la epidemia del VIH/Sida hacen que las personas que necesitan ayuda alimentaria crezcan y eso nos aleja de la meta del milenio, de disminuir a la mitad el número de personas sufriendo del hambre al 2015.



¿Pero a pesar de los obstáculos que mencionó, hay conciencia de la magnitud del problema?

A veces el tema no se encuentra realmente en las agendas prioritarias de los gobiernos, eso ocurre con bastante frecuencia, no siempre se mide el hambre como un problema aparte, muchas veces se asocia el problema del hambre con el problema de la pobreza y que sorprendentemente no siempre coinciden.

No necesariamente una persona que es pobre sufre de hambre. El hambre tiene muchas más razones, uno de los factores del hambre es la pobreza, otro factor es la falta de cosechas, un problema del medio ambiente. Si cocinas los alimentos con agua contaminada no le encuentras aprovechamiento cuando se consume, hay muchos elementos relacionados con la higiene, con la educación de las personas.



Entonces qué se debe hacer para corregir este problema, para que entre en la agenda el tema del hambre.

Es un tema que debido a la complejidad sólo el PMA no puede solucionarlo, lo esencial es tener conciencia y que existan varios actores alrededor de este tema que obviamente tampoco es sólo responsabilidad del Gobierno, tiene que haber una responsabilidad compartida.



¿Ustedes como PMA han sentido en ocasiones, aquí en Nicaragua, que actúan solos?

El Gobierno en medio de las limitantes financieras que son fuertes, creo que en la medida de las posibilidades ha cumplido su papel. Por ejemplo, en el caso de los programas que el PMA ejecuta tenemos la presencia de dos unidades ejecutoras del Gobierno dedicadas exclusivamente a acompañarnos y los programas que nosotros financiamos una parte también es asumida por el Gobierno. Ellos han logrado mantener el acompañamiento.



¿Entonces no les ha faltado apoyo?

Creo que no podemos decir que no hemos sentido el apoyo de Nicaragua, como le digo hemos recibido el apoyo de los ministerios y han cumplido con los compromisos.



¿Se puede afirmar que los índices de desnutrición han logrado una mejoría?

Mi visión es que todavía no se ha logrado una estabilidad de políticas correctas sobre el tema del hambre, por este motivo no se pueden esperar éxitos espectaculares, tan rápido. Hay muchas cosas que se tienen que ordenar antes para que el país pueda seguir funcionando normalmente, pero obviamente sí miramos los indicadores, hay una línea de mejoría a los años anteriores, no es una situación ideal a la que hemos llegado pero hoy en día la tendencia es a una mejoría, pero se puede hacer más para que los indicadores mejoren.



¿A su criterio qué se podría hacer?

Creo que habría que impulsar una ley de seguridad alimentaria, se está hablando de aprobar esta ley desde hace muchos años, eso podría ayudar para que este problema sea regulado, hay otra alternativa que está tratando de surgir con el Ministerio de Educación que es la Ley de Alimentación Escolar, eso sería un elemento fundamental poder considerar la alimentación escolar anexada, ojalá que se puedan mejorar las partidas presupuestarias.



Volviendo al tema de los avances logrados ¿los índices de desnutrición en el país cómo están?

Antes era de un 30 por ciento y en este momento hablamos de un 20 por ciento en niños menores de cinco años, ha habido una ligera mejoría, pero todavía falta mucho por hacer. Todavía hay zonas como la Región Autónoma del Atlántico Norte donde los índices de desnutrición son altos, y allí es más difícil lograr la presencia de varios sectores, incluidas las instituciones.



A pesar de estos avances, podemos decir que seguiremos siendo un país prioritario para el PMA.

Sí. Es ciertamente uno de los países prioritarios en el continente, es de los países donde el PMA tiene programas mayores debido a la situación de vulnerabilidad alimentaria que todavía existe.

PMA EN NICARAGUA

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) trabaja en Nicaragua desde 1971. Se estima que desde entonces ha invertido 221,000,000 de dólares en operaciones de asistencia alimentaria (atención de emergencias, programas de rehabilitación y desarrollo) que han beneficiado a unos tres millones de personas.

Según datos oficiales en los últimos dos años el PMA ha sido el segundo donante multilateral más importante para Nicaragua, después de la Unión Europea, con una inversión anual de 7,000,000 de dólares. Realiza operaciones en 68 municipios del país y el año pasado brindó asistencia a 515,841 nicaragüenses.

El Programa de Alimentación Escolar es la mayor de las operaciones del PMA en Nicaragua, razón por la cual destinó en el 2004, el 52 por ciento de sus recursos. Unos 389,437 niños de escuelas primarias y de centros escolares de los municipios más pobres fueron asistidos.

También desarrolla Programas de Alimentos por Trabajo en apoyo a las familias rurales que habitan zonas vulnerables a las sequías o inundaciones. También asiste a los llamados grupos vulnerables, es decir, niños menores de dos años y mujeres embarazadas y madres lactantes.



¿Quién dirige el PMA?

Krystyna Bednarska es una mujer cosmopolita. Nació en Brasil, hija de madre francesa pero nacionalizada polaca. Ingresó a las Naciones Unidas en 1987 y desde hace 15 años está en las filas del PMA. África fue su principal centro de trabajo hasta que llegó al país en el año 2001.

Estudió Lenguas y tiene postgrados en Economía y Relaciones Públicas. Habla cinco idiomas: polaco, francés, inglés, español y portugués.

Está casada con Ryszard Bednarski y tiene un hijo de seis años llamado Wiktor.

“Mi adaptación ha sido muy buena, en Nicaragua el calor humano que hay es gratificante y también es excelente la aceptación del PMA y las facilidades que tenemos para trabajar, personalmente me siento muy feliz por haber optado para venir aquí”, dijo Bednarska cuando le pedimos que describiera cómo han sido sus cuatro años en Nicaragua.
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