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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 11 DE JUNIO DE 2005
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Fernando Botero
hace visible Abu Ghraib

Foto  
.Las obras de Botero quedarán como acusación histórica del horror, en pleno siglo XXI, perros abalanzándose sobre los prisioneros; sargentos orinando sobre los detenidos. Por medio de su pintura expone la infamia del ser humano

De la serie: Abu Ghraib, las torturas y violaciones infligidas en esa cárcel iraquí. Fernando Botero.

 

Pablo Gámez

Íntimamente crítica y feroz es la mirada que lanza el pintor y escultor colombiano Fernando Botero sobre Abu Ghraib y las torturas y violaciones infligidas en esa cárcel iraquí por el ejército estadounidense. En entrevista exclusiva, el maestro Botero, desde sus estudios en París, explica que la serie Abu Ghraib tiene su semilla en la indignación e ira que le provocaron las imágenes y artículos escritos sobre el horror que allí tuvo lugar.

Compuesta por más de cincuenta cuadros, la serie concebida por el maestro colombiano incluye dos enormes trípticos, tres pinturas de gran tamaño y decenas de dibujos medianos. Esta vez, las obesas y voluptuosas figuras de la mano de Botero expresan con toda su violencia la escuela de deshumanización en la que se transformó la cárcel de Abu Ghraib: perros abalanzándose sobre los prisioneros; sargentos orinando sobre los detenidos; detenidos golpeados e insultados; vejaciones y abusos sexuales. Botero —qué duda cabe— ha legado a la historia una nueva lectura de la infamia del ser humano.

INDIGNACIÓN ABSOLUTA

¿Puede describir lo que sintió cuando por vez primera vio las fotografías e imágenes de estos abusos?

Mi indignación fue absoluta. El mundo entero se horrorizó al ver las fotos que fueron publicadas y leer los textos que fueron escritos para describir las torturas practicadas en la cárcel de Abu Ghraib. Personalmente asumí el tema de forma obsesiva. Desde el primer momento quise conocer todos los detalles de los abusos que me escandalizaron.

Meses más tarde, viajando en un avión, leí una nueva crónica sobre el tema. Le dije a la azafata que me facilitara papel. En ese momento nacieron los primeros bocetos, de forma rápida. La verdad es que no pude contener la ira que tenía. Una vez en París, trabajé en unos dibujos más controlados. Luego vinieron las pinturas al óleo.



El hecho de que fuesen las tropas de Estados Unidos las responsables de los abusos cometidos en Abu Ghraib, ¿alimentó aún más su necesidad de retratar este horror por tratarse del país que dice representar los mejores valores y tradiciones de Occidente y el mundo entero?

Exactamente. Estados Unidos sólo se presenta como el país de la compasión y de la civilización. En los últimos años, la violencia en el mundo registra varias y muy fuertes manifestaciones. Fíjese en Ruanda y Colombia, donde la violencia nace de la ignorancia, de la falta de educación y acaso de la injusticia social. Pero las torturas de Abu Ghraib son más perversas porque fueron ejecutadas por la armada más grande y poderosa del mundo, por gente bien educada. Entonces nos enfrentamos a otra dimensión de la violencia, cuando ésta se ejecuta fríamente, desde las bases de la cultura y la educación.

FUERZA DEL ARTE: FACTOR TIEMPO

¿Qué hace el horror de Abu Ghraib distinto a los otros horrores que se exponen en las galerías del ser humano?

Muchas veces se han presentado pintores que han mostrado aspectos dramáticos de la existencia, de la angustia de vivir, de la cuestión metafísica, pero al final se trata de problemas psicológicos de cada pintor, como en el caso de Francis Bacon. En el caso de Abu Ghraib, la inspiración viene de un hecho concreto que está revelado por los mismos norteamericanos; se les debe dar crédito por la libertad de prensa y expresión que existe en Estados Unidos. No se trata del primer caso, es decir, de una angustia existencial de Fernando Botero. Va más allá: es una ira que me nace y que expreso gracias a los medios pictóricos. Tenía capacidad de hacer visible lo invisible. Rechacé hacer figuras a partir de las fotografías que se dieron a conocer. Preferí basarme en los textos que fueron escritos para así mostrar aspectos de las torturas en toda su violencia y formas descarnadas.

“Era difícil imaginar que el siglo que prometía el pleno desarrollo del ser humano, haya empezado con los abusos cometidos y torturas infligidas en la cárcel de Abu Ghraib y con la guerra de Iraq”.

“Es muy poco lo que puede hacer el arte en su momento de creación. Por ejemplo, Guernica era una decoración más del Pabellón Español en el año de 1936 cuando estalló la guerra de España. Pero el Guernica adquirió una enorme dimensión con el tiempo, como una acusación permanente contra los bombardeos a Guernica que hicieron los alemanes. Total que el arte adquiere una capacidad tremenda de acusación con el tiempo. En el momento no logra cambiar nada. Pero deja un testimonio, una terrible acusación. Es ahí donde radica la fuerza del arte, en el factor tiempo. Es decir, cuando todo desaparece, el arte empieza a surgir.

EN BREVE

Nace Fernando Botero el 19 de abril de 1932, en Medellín, capital del Departamento de Antioquia, Colombia.

En 1951 realiza su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz. Este año viaja a Tolú. Su obra de este momento refleja la influencia de Gauguin y de los períodos rosa y azul de Pablo Picasso.

Sus pinturas y dibujos son trabajos personalísimos que de ninguna manera se pueden confundir con las diversas posturas figurativas internacionales de los últimos años.

Su arte es, hasta cierto punto, retrógrado y provinciano. Depende más del arte de los grandes maestros, del arte popular, de la tradición precolombina, de la imaginería del período colonial de América Latina, que de cualquier “ismo” figurativo. Botero afirmó en 1967: “Soy una protesta contra la pintura moderna y, sin embargo, utilizo lo que se oculta tras sus espaldas: el juego irónico con todo lo que es absolutamente conocido por todos. Pinto figurativo y realista, pero no en el sentido chato de la fidelidad a la naturaleza. Jamás doy una pincelada que no describa algo real: una boca, una colina, un cántaro, un árbol. Pero la que describo es una realidad encontrada por mí. Podría formularse de este modo: yo describo en una forma realista una realidad no realista”.

EL MUNDO DE BOTERO

Tracy Atkinson, crítico extranjero que se ha referido a su trabajo, ha escrito: “El mundo de Botero es la gente en un amplio repertorio que generalmente resulta absurdo y un poco patético. Pero el calor y la simpatía de su tratamiento la salva de su fealdad y la hace al instante inolvidable”.

“La actitud del artista es tan intensa y consistente que llega a todas las cosas. Por eso una sandía posee en un cuadro de Botero la misma personalidad de una señora gorda en un almuerzo campestre en las montañas. Es un mundo que sufre de gigantismo, pero lleno de inocencia y de la mejor voluntad”.

“Detrás de él aparece la calidad de la pintura, que es excepcional desde el punto de vista del oficio. Los cuadros de Botero son, ante todo, pinturas de gran belleza. El artista ha escogido una manera de pintar tradicional, pero ésta se encuentra tan transformada por su visión personal que resulta única y muy original”.

EN EL SIGLO XXI

Decide entregar a su ciudad natal una importante colección de 85 obras de su autoría y 21 de artistas internacionales. Su generosidad con la cultura de su tierra suscita la respuesta de la administración municipal, que se compromete con hacer un gran museo para albergar la obra del maestro. Al tiempo, se generan cambios fundamentales que llevan a realizar importantes intervenciones urbanas para la recuperación del centro de la ciudad. lugar donde se ha construido el nuevo Museo de Antioquia, uno de los sueños de Botero. Sophia Vari y Amando Botero. En el mismo año entrega a Bogotá, la capital de Colombia, 136 de sus obras y 52 de artistas famosos, parte de su colección privada, entre las cuales se encuentran cuadros de Picasso, Gauguin, Renoir, Dalí, Manet, Corot, entre otras. Se inicia entonces la ampliación de la Biblioteca Luis Ángel Arango para la exhibición de las nuevas obras, compromiso que asume el Banco de la República. Antes del traslado definitivo de estas obras a Colombia, el artista expone el conjunto de sus donaciones en la Sala de Exposiciones de la Fundación Santander Central Hispano, en Madrid, España.

En este año realiza una exposición de esculturas monumentales en Pietrasanta, Italia y una retrospectiva de 100 obras.  
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Fernando Botero: Escultor


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