ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 11 DE JUNIO DE 2005
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Ensayo
La otra historia de Margarita calderón

Foto  
.Las relaciones amorosas de la madre de Augusto C. Sandino y su entorno familiar develado en el 135 aniversario de su nacimiento

Doña América Tiffer junto a Gregorio Sandino con Sócrates y Augusto C. Sandino en la casa solariega en Niquinomo.

 

Aldo Díaz Lacayo

Execrada socialmente, históricamente ignorada, y vilipendiada por generaciones, Margarita Calderón aún espera ser reivindicada. Una responsabilidad apenas asumida por los genealogistas y que los historiadores se resisten a considerar, siempre reacios por su propia naturaleza a abordar temas de muy poca posibilidad documental.

Una realidad agravada por el penoso hecho de la falta de recursos para emprender una investigación de tal envergadura, potenciada a su vez por ningún interés que esta reivindicación despierta en el establecimiento político del país —tan polarizado ahora como lo estuvo en vida de Margarita Calderón y más aún después del asesinato de su hijo Augusto C. Sandino.

LOS ORÍGENES

Siempre fue público en Niquinohomo, donde nació el 10 de junio de 1870, que Margarita Calderón se ganaba la vida como trabajadora agrícola en los cafetales de su pueblo. Y fue esta supuesta extracción campesina la que posteriormente se explotó en términos políticos para subrayar la condición de bastardo —máxima exclusión social de la época— de su hijo Augusto. Porque también era público que Gregorio Sandino (Niquinohomo, 12 de marzo de 1868), uno de sus ocasionales compañeros de vida, era un hombre adinerado de la región, de reconocida ascendencia social y, además, con el orgullo de provenir sus fundadores de España, entonces tan importante para diferenciarse de la población nativa.

DE FAMILIA RECONOCIDA

Después vendría la magnificación de la categoría de campesina de Margarita Calderón. De “escasos conocimientos”, como dice Somoza García en su libro El calvario de las Segovias, subrayando así su condición de ciudadana del común, casi indigente, sin ascendencia conocida. Lamentablemente toda esta campaña alrededor de su anonimato social sería ratificada por el propio Sandino —que probablemente nunca tuvo conocimiento pleno de su familia materna—, llevando este anonimato hasta su abuela. En efecto, en sus conversaciones con José Román, que éste plasmaría en su libro Maldito país, califica a su abuela materna de “paupérrima y (que) trabajaba en lo que podía”.

La realidad, sin embargo, fue otra. Margarita Calderón desciende de una familia socialmente tan reconocida como cualquiera de las principales de Niquinohomo y de la región, incluyendo a los Sandino. Según Mario Borge Castillo, genealogista de su propia familia, los bisabuelos de Margarita son el matrimonio formado por Juan Silverio Borge Traña —que también llegó de España— y María José González Zúñiga, originalmente fincados en Granada y finalmente en Niquinohomo después de sucesivas estadías en Diriá y Catarina.

Conforme a esta genealogía, Longina, una de las hijas de los Borge-González, casó con Dámaso Ruiz, padres de Josefa Martina Ruiz Borge de cuyo matrimonio con Guillermo Calderón Barrera —también de la clase media de Niquinohomo— nació Margarita, compañera de vida ocasional de Gregorio Sandino y madre de Augusto. Considerando que la familia Borge ha conservado su estatus social, es dudoso que Josefa Martina, la abuela de Sandino, hubiese sido la “paupérrima” que él recordaba, aunque sí es probable que se hubiese ido pauperizando y proletarizando por causas aún pendientes de dilucidar, heredándole esta condición social a su hija Margarita.

En otras palabras, a pesar de su condición de pauperizada y proletarizada, que sin duda la orillaron a una vida poco ordenada, casi connatural a la pobreza y la miseria, pocos en la región podrían haber ignorado la ascendencia social de Margarita Calderón Ruiz, un atractivo adicional a sus propios encantos femeninos. Así se explica su relación con distintos compañeros de vida ocasionales de clase media alta, y hasta de clase alta, padres de cada uno de sus hijos. Y no solamente el caso de Gregorio Sandino, como siempre se ha creído, atribuyendo además esta unión a su relación patrón-empleada, para justificarla según los parámetros sociales de la época. Relación de empleada “que ha sido negada enfáticamente por sus parientes cercanos y personas amigas que la conocieron y trataron”, según afirma José Santos Rivera.

Seis fueron los hijos de Margarita Calderón, ninguno legitimado, todos de apellido Calderón. Fernando, el mayor, lo procreó con Fernando Torres Canelo, hombre reconocido de la Granada de entonces, aunque no hay datos precisos acerca de su procedencia. Augusto, el segundo, hijo de Gregorio Sandino, cuya relación con Margarita ha sido archipublicitada, casi siempre para denigrarla subliminalmente hasta el grado de hacerlo aparecer como hijo de un joven casi adolescente, es decir, inconsciente, siendo la realidad que ambos eran personas mayores: Margarita de veinticinco años y él casi de veintisiete al nacimiento de Augusto.

LOS HIJOS

Luego, en un orden todavía no establecido, vendrían: Manuela, hija de Luciano García, de San Marcos, hermano de padre y madre de Julia García, la madre de Anastasio Somoza García. En otras palabras, éste era primo hermano de Manuela, sobrino político de Margarita Calderón, y primastro de Augusto C. Sandino, su víctima histórica. Alrededor de esta relación se han tejido muchas anécdotas-rumores, siempre para denigrar a Margarita. Una de ellas, por ejemplo, —atribuida a la familia del padre de Sandino— que Somoza le dio dinero para comprarse una casa, dando a entender que así traicionaba la memoria de su hijo Augusto, obviando el hecho de que en el caso de ser cierta esta anécdota-rumor existía una relación familiar que lo habría permitido, a través de su prima Manuela, con o sin el consentimiento de Margarita.

Además de su hija Carmen cuyo padre no ha sido identificado por Mario Borge Castillo, y Antonio, hijo de Carlos Alvarado, también finquero de Niquinohomo, la lista termina con Julio César, cuya paternidad ha sido atribuida a Carlos Cuadra Pasos por Enrique Ñurinda, basándose, según se dice, en una referencia del propio Augusto —aunque los descendientes de Cuadra Pasos nunca han podido confirmarlo. Otros dicen que Margarita tuvo dos niñas más cuya existencia no ha sido comprobada.

Entonces, resulta muy fuerte la presunción de atribuir estas relaciones ocasionales de Margarita a su reconocida identidad y su agraciada personalidad, como ya se dijo. Pero no ha sido así. Todas se han explicado con diversas razones, siempre en perjuicio de Margarita, hasta llegar al extremo de afirmar que tenía el atributo perverso de perseguir y lograr la atención de hombres de buena condición social —lo cual supondría como contraparte positiva una aguda inteligencia, que desde luego no se le reconoce porque continúa siendo considerada de “escasos conocimientos”, como la caracterizó Anastasio Somoza García.  
.


---
La otra historia de Margarita calderón


Portada Literaria