VIERNES 10 DE JUNIO DEL 2005 / EDICION No. 23836 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




La crisis de energía y conservación

César Robelo Callejas
carccs@sbcglobal.net

La primera solución a la crisis puede resumirse en una palabra: ahorro. Esto significa una política, planificación, y acciones del Gobierno, instituciones, empresa privada y la sociedad civil orientadas hacia la conservación, hacia el ahorro de los recursos. Entendiéndose ahorro en términos amplios y no solamente como conservación de energía eléctrica o ahorro de combustibles, que son muy importantes, pero sólo parte de la conservación.

Infelizmente los esfuerzos parecen siempre enfocarse en energía eléctrica o ahorro de combustibles, descuidándose otras áreas importantes de la conservación que pueden ser claves como fuentes de desarrollo humano y sostenible. Conservamos cuando apagamos una bujía incandescente no necesaria, o cuando la reemplazamos con un bombillo más eficiente.

También conservamos cuando con una campaña de educación evitamos accidentes o enfermedades. Se conserva al reducir en una hora una tarea que duraba dos horas logrando los mismos o mejores resultados.

Es urgente que se produzcan las políticas y condiciones para lograr cada vez más altos niveles de eficiencia. Está faltando una campaña multinivel de ahorro de energía que implemente con rapidez las medidas con los mayores beneficios, y que progrese a medidas más complejas o de menores beneficios.

Se fomentaría la conservación si se eliminaran impuestos a ciertos productos claves para ahorrar energía y combustibles. Al respecto, ayudaría mucho la elaboración de una lista de aquellos productos que sin ninguna duda conservan energía. Por ejemplo, lámparas fluorescentes compactas (CFL, por sus siglas en inglés, Compact Fluorescent Lamps), lámparas fluorescentes T8 y T5, balastros electrónicos, inversores de frecuencia variable y otros.

Otra solución es la generación con recursos renovables. En Nicaragua todavía abundan los recursos naturales renovables como el sol, el viento, el agua y la biomasa. Cuando se genera con recursos propios se reduce la dependencia, se crean empleos, y mejora la sostenibilidad. Ganaríamos todos si usamos nuestros propios recursos.

La eliminación de los impuestos a equipos que utilicen recursos naturales renovables para producción de energía traería un considerable incremento en la inversión en ese rubro y un alivio a la necesidad de importar más petróleo o aplicar racionamiento. Las pequeñas y medianas turbinas hidráulicas y eólicas para generación de energía y bombeo de agua tienen mucho que ofrecer. Seguramente existen otras formas de generación que deben considerarse.

Es recomendable que a corto y mediano plazo se impulse decididamente el desarrollo de la producción de combustibles con biomasa. No tenemos pozos petroleros, pero sí tierras fértiles que el sol irradia diariamente con una generosa cantidad de energía.

La idea es usar nuestros recursos de tierra, agua y sol, para satisfacer con biocombustible el mayor porcentaje de las necesidades de combustible del país. Los biocombustibles como el etano, metano, y otros, son producidos con caña de azúcar, maíz, cáscara de arroz, desechos sólidos municipales, y otras formas de biomasa. Éstos son usados como combustibles de alto octanaje que mejoran el rendimiento de motores, y al mismo tiempo reducen las emisiones. Mientras más biocombustibles se produzcan, menos petróleo se debe importar, se crean fuentes de trabajo, se hace uso sostenible de los recursos, incluyendo los desechos.

Es necesario un plan nacional de conservación que incluya energía, salud, agua, vivienda, educación, transporte, y otras áreas. Urge definir metas con vista a mejorar la eficiencia de los más importantes sistemas, tanto físicos como organizacionales de la nación.

La educación es parte integral e indispensable de la solución a la crisis. Debe ser una prioridad del sistema educativo nacional enseñar conservación en todos los niveles. Ayudaría mucho el establecimiento de carreras profesionales y técnicas que se dediquen a la ciencia y el arte del mejoramiento de la eficiencia de sistemas.

“Conservar es trabajar por lo que debemos dejar a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, y a… Conservar es amar al planeta azul”.

El autor es Ingeniero Eléctrico, con Maestría en Ciencias y Administración de Energía
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