Relajo
Enrique Padilla
El país es un relajo. No hay otra forma de llamarlo ante tanta irresponsabilidad de unos malos hijos de Nicaragua. El imperio aquí es la Ley de Talión: ojo por ojo, diente por diente.
El Presidente dicta un decreto, a la vuelta de la esquina el Congreso le da su medio vuelto y los que votamos abrumadoramente por una democracia nos hemos quedado viendo los toros desde la barrera, cuando deberíamos cívicamente levantarnos contra esos malos hijos de la Patria, que solo piensan en ellos mismos y llevarse maíz al pico. Juzguen ustedes quiénes son esas ovejas negras.
Cuando formamos la Unión Nacional Opositora (UNO) nadie creía en la derrota del poderoso FSLN y se ufanaban en decir: vamos a gobernar hasta la consumación de los siglos. Ya es hora de formar un frente común contra la odiosa reelección, el nefasto pacto satánico y esos poderes del Estado que nos tienen en la mayor incertidumbre de la historia.
Los productores, que somos la mitad de Nicaragua, nos arriesgamos invirtiendo y trabajando para obtener cosechas que vengan a levantar la economía y para lograrlo empeñamos todo lo que hemos conseguido con el sudor de nuestras frentes, pero con este relajo, sólo nos arriesgamos a perder hasta la camisa.
Si los bueyes que son castrados cuando les pegan el chuzazo tiran patadas, ¿por qué nosotros ante tantos puyazos mortales no reaccionamos? Los políticos corruptos se están creando su propia tumba.

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