Muy difíciles de atrapar
 |
|
 | Hay personas que parecen ser alérgicas al compromiso. Huyen por años del matrimonio y las relaciones estables. El origen de esa fobia a comprometerse, muchas veces está en la familia |
|
Modelos: Juan Manuel Ramírez Segura, María Auxiliadora Quezada Sequeira.
Agencia: Academia Eleganza |
| |
Hilda Rosa Maradiaga
Después de cinco años de noviazgo, Claudia decidió poner un ultimátum a su novio, Carlos. En todo ese tiempo, él nunca dio muestras de querer comprometerse en serio y, cuando hablaban del tema, Carlos era muy escurridizo. “Sentía que estaba jugando conmigo, que en realidad no me quería y que había estado perdiendo mi tiempo con él”, confiesa la muchacha, quien pidió cambiáramos sus nombres en este trabajo.
En otras ocasiones no había querido presionarlo. En los últimos años discutieron mucho por eso y finalmente decidió decirle: “Te decidís o te vas olvidando de mí”. Esta pareja lleva ocho meses de casados, pero decidirse seguramente fue para Carlos todo un proceso.
Carlos no es el único que huye del matrimonio y su característica del miedo al compromiso en pareja, sea éste un matrimonio o una relación estable, no es única.
Hay quienes van de flor en flor, y en cuanto sienten que se están involucrando un poco más, deciden que es hora de partir; otros ponen sus reglas desde el inicio y lo mejor es que la pareja ni espere el milagro; también hay personas que van de excusa en excusa que se imponen a sí mismas, como el trabajo, la falta de tiempo, su libertad, etc., y quizá en el fondo se trata del mismo miedo a comprometerse.
Aunque sucede más en los hombres, no es un problema exclusivo de ellos y la raíz casi siempre está en la familia. “La problemática relacional afectiva está vinculada a la familia. Es casi matemático, si presento un problema afectivo con mi pareja, ese problema está vinculado a patrones de conducta y de crianza, formas de relacionarme e historia afectiva personal, y todo se origina en el hogar”, indica Alberto Sánchez Argüello, psicólogo y docente de la Universidad Centroamericana (UCA).
Agrega que una razón podría ser que la persona haya vivido experiencias traumáticas de diferentes categorías y luego tiene miedo de que se repliquen en su vida.
Posibles causas
Haber enfrentado un divorcio antes podría causar miedo a que vuelva a suceder y mientras la persona está en un contexto más libre ese miedo no existe, pero cuando llega la posibilidad de compromiso, lo asocia a experiencias traumáticas.
Carecer de un modelo de pareja es otra causa porque la persona tiene miedo de no saber qué hacer en un matrimonio. Esto puede ocurrir en personas que sus padres no se casaron o hubo abandono temprano y vivieron en un sistema donde sólo estuvo presente la mamá.
El temor a no saber cómo reaccionar, hace que la persona se angustie ante la posibilidad de matrimonio o relación formal.
En otros casos, ese temor no es más que el de perder la forma de vivir, y sucede en hombres y mujeres que les gusta su estilo de vida y no quieren comprometerlo a la modificación que significa un compromiso formal con alguien más, porque cuando se forma una pareja, siempre deben haber cambios en los estilos de vida de ambos.
Los traumas personales de cada persona también se pueden traducir en temor al compromiso. Éstos están vinculados a vivencias con la familia y temas afectivos.
Un motivo podría ser dificultad para ser responsable de una casa o de un sistema propio porque todavía son muy dependientes afectiva y emocionalmente de sus padres. Es a estas personas a quienes popularmente se les conoce como “hijo de mamá” o “hijo de papá”.
Se trata de personas que no han logrado la separación afectiva necesaria para poder formar otro sistema y si se presenta la posibilidad, sienten que no podrán hacerlo. En estos casos hay muchas excusas y una negación, pues no reconocen que la verdad es que no pueden vivir sin su mamá o su papá, dice el especialista.
Muchos hombres presentan este problema debido a que sus madres tienen un papel muy fuerte en sus vidas. Sucede en hombres en cuyos hogares no hubo una figura paterna y ellos son “el hombre de la casa”, tienen una doble responsabilidad y no logran romper con eso. Estos casos son más difíciles de superar y la pareja no puede hacer mucho para ayudarlo.
RECOMENDACIONES
Las personas con este problema deben buscar ayuda.
Autocrítica. Si teme dar estabilidad, formalizar, estructurar y hacer crecer una relación, posiblemente se deba a un problema de fondo.
Aceptarlo. El primer paso de todo problema es el autoreconocimiento.
Explore. Pregúntese por qué ese miedo. Piense en los peores escenarios: ¿qué es lo bueno y lo malo que puede pasar?, ¿dónde está lo que no me gusta?.
Analice. Piense qué experiencias de su vida podrían llevarlo a pensar que el matrimonio es una farsa.
Platee algunas preguntas. ¿Dónde están sus modelos?, ¿Qué pasó con su familia, sus padres, su círculo familiar y su desarrollo como persona?
Ayuda. Si con esos ejercicios no encuentra la razón, busque ayuda profesional porque podría tratarse de problemas más de fondo como miedo a las personas por problemas afectivos, podría estar vinculado con los roles que se han jugado con la mamá, inestabilidad emocional, problemas de personalidad, traumas. Y esos problemas son más difíciles de superar.
VER TAMBIÉN
El apoyo de la pareja
Cuando se repiten errores de los padres 
|