Boceto de Pablo Cristo
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Esquina, óleo de Pablo Cristo Blamis. |
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Esthela Calderón
Tras su muerte hace un par de semanas la figuar del artista y arquitecto Pablo Cristo Blamis Ferrufino (1950-2005), se hace necesario mencionar, primero por los aportes culturales que éste dio a la ciudad de León y, luego, por su constante promoción a la cultura leonesa.
Pablo Cristo Blamis Ferrufino nació en la ciudad de León en 1950. Hijo de madre nicaragüense, Leticia Ferrufino y de padre griego, Cristo Pablo Blamis.
Nació con el don de pintar y desde muy joven tomó muy en serio el oficio, pintó la vida y sus entornos. Arquitecto de profesión, apasionado por la buena música de la Generación Beat. Coleccionista y el más fiel bibliógrafo de todo lo que tuviera que ver con los cuatro melenudos de Liverpool. Rebelde a más no poder, vivió combatiendo todo lo que oliera a injusticia y desafió las hipócritas normas sociales patentizadas.
Promotor cultural, siempre tenía un proyecto desarrollando, otro en espera y otro pensado.
El parque de los poetas en León es uno de sus diseños como arquitecto el cual no fue desarrollado en su totalidad por burocracia edilicia.
Como musicólogo condujo programas en diferentes emisoras leonesas con el interés de difundir los ritmos afrocaribeños con Marley a la cabeza, las dulces melodías brasileñas, las ricas producciones de Rubén Blades, la intensidad de Joan Manuel Serrat, la leyenda llamada Santana, por supuesto, la vida y música de los Beatles.
Deja un patrimonio de pinturas con personajes nacionales y extranjeros, su mano pintó a escritores, cantantes, bailarines, poetas, músicos, intelectuales, teatristas, lo cotidiano, las viejas casas, las antiguas estructuras, todo desfiló ante sus ojos para ser inmortalizados en: acuarela, óleo, tinta, grafito o collage.
LOS DETALLES DE SU PINTURA
En la mente de Pablo Cristo se combinaban las formas en su tamaño y magnitud, es por eso que el estilo de sus pinturas no busca la perfección tal cual, sino la perfección artística de los detalles, la luz, los colores.
Por ejemplo: en su cuadro de las personas que están en el río no nos mostrará la perfección del follaje que rodea la escena, pero sí nos detallará la acción de cada una de las personas en el río, detalla los colores, sus ropas, es allí donde las formas de los personajes que ha plasmado adquieren su tamaño, magnitud e importancia dentro del cuadro.
En el cuadro de la ventana podremos observar que él no nos mostrará en su totalidad la puerta de donde nace la ventana, pero sí nos detallará la luz que penetra silenciosa a través de los barrotes y las sombras que a su paso van quedando proyectadas.
En cuanto a las pinturas o dibujos a personalidades, nunca le interesó volverse un retratista perfecto; más bien, sus dibujos tenían tendencia a la caricatura sin llegar a serlo, marcando así su propio estilo.
En la mayoría, todo su mundo de pinturas y dibujos fue creado mientras el modelo seleccionado (sin que éste lo supiera) desarrollaba alguna actividad ya fuera leyendo, hablando, cantando, bailando.
Su estudio era cualquier espacio donde se encontrara algo o alguien de su interés, era común verlo en las actividades con su bolso al hombro donde guardaba las hojas en blanco para ser sacadas en cualquier momento y guardadas con algo plasmado. 
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