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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 23 DE JULIO DE 2005
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Entre paredes

Foto  

Obra de josé Valverde.

 

Edgar Escobar Barba

Cuando descansan un momento los amantes.

La cigarra se desvanece con el humo ondulante y la sábana encubre lo que no ocultan las piernas y los brazos de los presentes. La lámpara se comunica al encender su sol y las paredes forman figuras: hoy son auténticas porque se atreven a decir sus sueños. Arriba, en la pantalla del techo, el monóculo de la telaraña intenta agrandar las escenas, se oyen las palabras “Corre film. —Aguarda (irrumpe otra). Que se repita la escena”.

En la pared vecina con su nariz descarapelada, gotea arrugas porque le falta la mascarilla o la cirugía a sus labios, quizás un Aluxe albañil le encemente el oído. Mientras en la tercera arista de paredes es esnob: espía la línea telefónica y muchas veces ésta es la que corta la comunicación y energiza los monólogos. La cuarta esquina, sólo observa. Es Parca. Quizás porque de su ángulo hacia abajo sea la única con un triángulo perfecto. La pared —mejilla, tapizada de cuadros, reloj y espejo, donde todo confluye al centro donde una viuda, el occiso y el que ahora duerme contigo, se tornan amantes que hablan entre sonidos de besos, suspiros, en el sonido de la humedad de la cópula y se impregnan los sonidos con los de las paredes y éstas hacen eco a los actores no actores. Luego todo calla. Raya el espejo el remordimiento. El sol se evaporiza. En el centro mi garganta carraspea. Yo ventilo los olores: entrecortadas sensaciones humanas. Mis hélices no mitigan el trópico que reside en el ambiente. Hay ceniza volcánica en el cenicero. Cuchichean las paredes; se contrapone los sentimientos y en este debate las siluetas toman formas de papagayo o de tucanes. Ahora son informes. El único mosquito de la ventana zumba su música de alas y casi sucumbe al monote de los humanos laxos y eso no impide que las hembras se sacien de sangre coagulada, porque así perpetúan su especie. Callan ya las paredes: dejan de sentir, dejan de pensar. Los actores, no lo saben y han terminado. El baile sensual es requerido nuevamente, mas los amantes reinician los descubrimientos, se recuerdan , se dan en cada abrazo, el pésame.  
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Entre paredes


Animal de ojos magnéticos