Unidad 1990
Fernando A. Malespín Ferreti
¿Se repetirá en 2006 el milagro político de 1990? Parece difícil que 14 partidos políticos, unidos por amor a Nicaragua, derrotaran al candidato del FSLN con una persona (doña Violeta Barrios de Chamorro) que no pertenecía a ninguno de los partidos que se juntaron para salvar a la Patria de la tiranía comunista.
La clave del éxito consistió en tres sabias decisiones: la renuncia de cada partido a participar con candidato propio, el convencimiento del pueblo de que la urna electoral es la única capaz de cambiar el destino de la nación, y encontrar el candidato ideal que acaparó la confianza de los votantes que aspiraban a salir de la miseria económica, política y social. En resumen, los políticos renunciaron a aspiraciones personales e ideológicas, el pueblo se responsabilizó de su actuación histórica, y el fenómeno de un candidato único que captó la simpatía de todos.
Se me ocurrió hacer estas remembranzas porque escuché al señor Herty Lewites referirse a Eduardo Montealegre, como que éste no acepta alianza con políticos que no sean democráticos. Si el pueblo sale a las calles masivamente a repudiar el pacto y la corrupción, es con la esperanza de un triunfo electoral en 2006. las discrepancias entre los candidatos de más popularidad actualmente no contribuye a alimentar los anhelos de los nicaragüenses hastiados de los abusos de Ortega y Alemán.
Si no copiamos las experiencias de las elecciones de 1990, que nos induce a seleccionar temprano el candidato único, el CSE tendrá más libertad para aplicar métodos científicos y partidarios, y el pueblo, el sufrido pueblo de Nicaragua seguirá siendo víctima del egoísmo de los políticos.
La campaña por amor a Nicaragua será desperdiciada en las calles, porque sin unidad no existe garantía de la victoria en 2006.

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