César Meléndez sensible, humilde y humanista
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El actor acaba de romper con El Nica el récord del Teatro Nacional Rubén Darío y el suyo propio, al realizar tres funciones en un solo día con llenos totales |
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Auxiliadora Rosales revista@laprensa.com.ni
Nuevamente el actor nicaragüense César Meléndez, regresó al tablado del Teatro Nacional Rubén Darío, esta vez no sólo rompió el récord de esta máxima casa de cultura, sino también el suyo propio al realizar tres funciones en un solo día con llenos totales.
Ha hecho leves cambios a su obra para darle mayor realce y se le notó un poquito más malhablado. Pero su obra sigue impactando al público haciéndolos llorar y reír en las dos horas que dura el exitoso monólogo que es premiado por el público con los constantes aplausos que regalan al actor.
Pero sobre todo esta vez César Meléndez, o El Nica como se le llama, anda más contento que de costumbre porque muy pronto cumplirá otro de sus sueños y es encarnar a Otelo de William Shakespeare, ha pedido de la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica. “Hace tan sólo dos días me acaban de pedir que si deseo participar en esa obra y mi respuesta fue por supuesto”.
Pero también le emociona que cada vez más chavalos y gente de todas las edades lo vean actuar y se puedan llevar en sus mentes el mensaje de que todos somos iguales y que las fronteras sólo están en la cabeza del hombre.
¿Noté que estás un poquito más malhablado sobre las tablas?
A veces, depende del público, cuando sé que son más chavalos o cuando me cuentan que entre el público hay gente que no le gusta ser malhablada y que podría justificar que una persona es menos por ser malhablada que por lo que hace en su vida. Hay gente que piensa que ser culto es vestirse bien, o venir al teatro, pero cultura es que si tenés podés servir a los otros. Es preferible tener una persona malhablada pero que desarrolle solidaridad para sus semejantes.
Antes de que salieras a escena te vi arrodillarte y orar, ¿siempre lo hacés?
Sí, siempre debo hacer ese contacto, porque esto no es una obra mía.
¿Sos católico o evangélico?
Yo soy religioso. Pero más allá de pertenecer a una organización religiosa soy religioso, creo en una energía maravillosa que de este lado de occidente nos enseñaron a decirle de una manera, pero es la misma energía que otras personas del otro lado del mundo le llaman de otra manera.
¿Podés compartir lo que decís en tu oración?
En primer lugar es un agradecimiento maravilloso a Dios que me da la oportunidad de estar aquí y que me pueda dar toda la energía posible para hacer lo mejor que tengo que hacer, que se apodere de mí en todo esto porque lo que yo tengo que hacer ahí adelante puede servir para cambiar las mentalidades.
¿Después de tu actuación dijiste que El Nica se ha convertido en todo un proyecto social, podés explicármelo?
El Teatro La Polea desarrolla en Costa Rica un proyecto que consiste en llevar teatro a los lugares donde incluso no llega el teatro, pero no sólo le llevamos el espectáculo, sino también brindamos un taller de producción para enseñarle a pescar al público y darle las posibilidades de llevar cultura a su propia comunidad.
Lo que hacemos es formar líderes para la producción de espectáculos culturales y ellos mismos son los encargados de conseguir el patrocinio para cubrir los costos y todo lo que se vende, es decir las entradas quedan a favor de una obra social. De esta manera la gente ve teatro, hace partícipe a la empresa privada de un acto cultural, gana dinero por las entradas y al final de todo la gente dice que esto o cual cosa se consiguió gracias a El Nica.
La valoración de la palabra nica que en algunos lugares está asociada como algo negativo, peyorativo, que algunos malos hermanos han llegado a ser y que los medios de comunicación lo han exaltado por todos lados, se va al trasto.
¿Ya son varios años en las tablas con El Nica, cuántas veces la has puesto en escena en Costa Rica?
Son 593 veces y la han visto alrededor de 300 mil personas en Costa Rica y fuera de Costa Rica se ha presentado unas cien veces en países como Cuba, en todos los países de Centroamérica, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Venezuela, París y Holanda.
Ahora nos han invitado para ir a México y en el mes de noviembre vamos a Ginebra en la conferencia mundial sobre migración donde han escogido a El Nica para que fuera el evento cultural de esa actividad y después de esto en el mes de diciembre vamos a Berlín y la BBC de Londres nos han extendido una invitación para estar en su salas; la Universidad Complutense de Madrid también nos ha invitado.
¿En qué otros proyectos estás trabajando?
Hace sólo dos días la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica me ha pedido que si deseo trabajar con ellos en la obra Otelo, para encarnar este personaje y yo les dije “por supuesto” (ríe). Esta obra se estrena en octubre en Costa Rica y estará en cartelera hasta el mes de noviembre y si hay posibilidades de traerla regresaría con este trabajo tal vez a principios del 2006.
En enero de este año el Ministerio de Cultura de Costa Rica te entregó el Premio al Actor del Año de ese país, ¿en qué te ha cambiado este acontecimiento?
A mí en nada. Es un reconocimiento oficial, nos oficializa en la historia del teatro de Costa Rica. Antes de que llegara ese premio nosotros (Teatro La Polea) teníamos alrededor de 200 mil personas que nos habían visto y ése es mi mayor premio. Uno no hace las cosas para recibir premios, simplemente ando haciendo la propuesta de creación, y espera que el público sea lo más receptivo posible.
Hay una bendición del público costarricense de que sus hijos vean la obra y después de cuatro año la han mantenido como el primer día. Eso de paso también habla de Costa Rica.
¿Qué pasa en el escenario con César Meléndez cuando encarna a El Nica, sentís tanto como los emigrantes?
Ni sé qué pasa conmigo, mi responsabilidad es olvidarme a mí, dentro de la técnica stanislaskiana uno juega con un concepto que se llama “el sí mágico”, si yo fuera ese personaje todo lo que ocurriría, este personaje reacciona, pero con el público que tenés de frente la cosa cambia, hay una cierta energía que emana y que el actor tiene que ser capaz de percibir y oler.
¿Cuál es la parte cumbre para vos, que te llega más, que sentís más?
Para César es muy particular el hecho de añoranza que hace en la última escena, porque en la última escena el personaje agradece a Costa Rica amando profundamente a Nicaragua y sintiéndose en aquella cama con la presencia de Nicaragua en aquellos recortes de periódicos que pudo haber capturado del último periódico que se echó en la bolsa antes de cruzar la frontera.
EL TEATRO NICARAGËENSE
“Un teatro de primera, ustedes no saben la calidad de maestros de teatro, hay grupos que están desarrollando trabajos maravillosos, está por citarte uno el Justo Rufino Garay, también la UNAN, sé que en las comunidades hay grupos que se están desarrollando. Los invito a que vayan al teatro”.

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