El debate moral sobre las células estaminales
Fernando Bárcenas
En todo el mundo desarrollado se da actualmente un debate moral sobre la extracción de células estaminales de los embriones humanos. La pregunta de quienes se oponen a ello, es si resulta ético matar embriones humanos con fines experimentales.
Las células estaminales embrionales se obtienen del embrión que tiene de 5 a 7 días de vida. Éstas son células totipotentes, o sea, totalmente indiferenciadas, de modo que una de ellas basta para reconstruir un individuo entero. Son células menos especializadas que las células madres adultas, por tanto, con su material biológico se pueden obtener copias idénticas de cualquier órgano, y es posible curar enfermedades genéticas causadas por la degeneración de los tejidos, como la diabetes, el Alzheimer, el Parkinson o la cirrosis, y reparar el daño causado en el tejido cardíaco por los infartos.
Bajo la aspereza superficial del debate moral en curso, en este tema subyacen dos consideraciones importantes que resultan cruciales para quienes se oponen a la investigación con embriones humanos. La primera es confirmar si se pueden obtener los mismos resultados con células madres adultas (y evitar así la muerte del embrión). La segunda consideración crucial es si el embrión debe recibir la misma protección y respeto que un ser humano.
La filosofía moral, a diferencia de la religión, no se ocupa de situaciones abstractas, inmutables o eternas, como el respeto innato a la vida, sino de la toma de decisiones prácticas ante situaciones concretas contradictorias. El respeto a la vida humana, en un contexto concreto implica una toma de decisión (como en la participación activa en un conflicto bélico, o la adhesión a una causa libertaria que implica matar o morir, o en la defensa propia), es este caso una disyuntiva ética; en cambio, fuera del contexto concreto, es una postura religiosa.
El debate ético actual está influido por siglos de pensamiento idealista que pasa de contrabando, hacia la frontera de la religión, un tema que corresponde a la filosofía moral. Para Platón, el ser humano tiende a la perfección moral, en la cual, todos los seres moralmente perfectos se parecen. El sufrimiento individual, bajo esta óptica, purifica; la resignación y la falta de praxis, acercan al individuo a la perfección ideal colectiva. La negación de la vida singular revaloriza al espíritu, las decisiones prácticas del presente son insignificantes, entonces, frente a la Gracia eterna. El idealismo ofrece, así, una coherencia simple ante cualquier circunstancia moral. Es fácil concluir, en el plano teórico, que ningún resultado por asombroso que sea para la calidad de la vida humana, justifica la muerte de una forma embrionaria de vida que contiene en potencia a un ser humano.
Para quien observa al ser humano con sus contradicciones existenciales, las decisiones morales, en cambio, corresponden a una difícil elección individual, que no encuentra apoyo en un análisis objetivo, en el plano racional. Sino que se ve influida por las condiciones materiales de cada existencia en particular, o por el rol que desempeña en la sociedad. No hay un asidero o una fórmula que indique la posición que se debe asumir. Cada ser humano vive la angustia personal de la elección libre. Nietzche plantea, incluso, que la libertad existencial del individuo llega hasta el punto que es él quien define qué situaciones deben ser consideradas como morales. De este modo vivir conscientemente es una tarea compleja para el individuo, que le obliga a la toma de decisiones subjetivas constantes. La praxis existencial es una rebelión permanente contra la realidad alienante.
La elección sobre la extracción de células estaminales embrionales, es un ejercicio individual, subjetivo. Esta decisión, en el plano moral no es accesible a la razón o a la ciencia. Aprobar los experimentos en curso, o el presupuesto requerido para el desarrollo de las investigaciones, no puede concluirse de un análisis objetivo, racional. Sartre —probablemente el más grande filósofo del siglo XX— llama precisamente “angustia”, a esta libertad absoluta del individuo para elegir y para luchar por su decisión, a pesar del sinsentido trascendente de la propia existencia.
El autor es Ingeniero Eléctrico.

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