Ortega amenaza con CSE
Luis Felipe Palacios nacionales@laprensa.com.ni
El secretario general del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega, dijo ayer ante miles de simpatizantes de su partido (FSLN) que se congregaron en Managua, que el “pueblo” le dará una nueva oportunidad de ser Presidente de Nicaragua, en las elecciones del próximo año.
Ortega, quien gobernó el país entre 1980 y 1990, auguró que regresará al poder porque el pueblo está cansado de vivir en la pobreza y el desempleo, males originados, según él, por las políticas neoliberales de los tres últimos gobiernos.
El dirigente sandinista dijo que sus adversarios políticos están claros de las fuertes posibilidades que tiene de ganar las elecciones, y que por eso están pidiendo que cambien a los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), pero él no lo permitirá.
“Se tendrán que tragar la amargura”, afirmó Ortega, y agregó que a sus adversarios “no les va a quedar otro camino que aceptar los resultados electorales del próximo año”.
“El pueblo va a llevar de nuevo al Gobierno, al FSLN y la Convergencia Nacional, porque tenemos ya 15 años de gobiernos autollamados demócratas que se han dedicado a hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, enfatizó en su discurso de casi dos horas ante sus seguidores que celebraron en la Plaza Juan Pablo II el 26 aniversario de la revolución que derrocó al dictador Anastasio Somoza.
Ortega, quien será candidato presidencial por cuarta vez, prometió que si gana los comicios del 2006 “sacará a Nicaragua de la pobreza”.
SE SIENTE SEGURO
Dijo que los que tratan de desacreditar a los magistrados del CSE, lo hacen porque ven las posibilidades que tiene el FSLN de ganar las elecciones del próximo año.
“Cuando el CSE, presidido por Roberto Rivas, declaró que la victoria era de la Alianza Liberal, nadie dijo que el CSE era malo. El CSE era bueno, igual que en 1996, porque les había dado la victoria a los candidatos de los grandes capitales”, indicó.
“Ahora, cuando ellos están viendo que se acerca nuevamente la nueva gran victoria del FSLN con la Convergencia Nacional, ahora ya el CSE ya no es bueno”, agregó.
El CSE está formado por tres magistrados sandinistas y tres liberales, además de Roberto Rivas, un protegido del cardenal Miguel Obando, quien ha mostrado últimamente afinidad con Ortega.
LAS “MARCHAS BLANCAS”
Ortega también atacó a los marchistas contra la corrupción y el pacto liberal-sandinista, de los que dijo son promovidos por el “gran capital”.
Calificó a esas concentraciones contra el pacto, como “las marchas blancas” y los acusó, además, de polarizar al país y promover la confrontación.
“No se olviden que los ricos son unos poquitos, y los pobres son una mayoría, y si aquí se da una batalla entre los pobres y los ricos, las de perder las llevan ellos”, advirtió en una especie de amenaza.
Criticó a algunos medios de comunicación y al Gobierno por provocar la confrontación y la polarización política del país, en lugar de buscar la reconciliación para superar la crisis institucional a través del diálogo.
Ortega también acusó a Estados Unidos de interferir en los últimos tres procesos electorales.
El diputado Agustín Jarquín, en nombre de la Convergencia, pidió a Bolaños renunciar a su inmunidad para enfrentar la acusación sobre delitos electorales, y criticó al ex funcionario de Estados Unidos, Otto Reich, por su “injerencia” en la política interna del país; y a los “grandes” medios de comunicación, por abusar de la libertad de expresión y darle cabida a Reich.
SELLO FAMILIAR
Rosario Murillo, compañera de vida de Daniel Ortega, puso su sello personal a la celebración del 26 aniversario de la revolución sandinista. Fue la organizadora y la maestra de ceremonias. Excluyó las canciones de los hermanos Mejía Godoy y adornó la tarima con símbolos religiosos: una iglesia católica y un altar de la Virgen María.

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