Entrevista - Janina Fernández Pacheco, Asesora de Género en la OIT
“Estamos en las partes más duras de la economía”
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A juicio de Janina Fernández, socióloga, economista y experta en género dentro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la discriminación de la mujer dentro de las economías está lesionando la productividad de los países de la región. Aunque apuesta a que esto se va a revertir |
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Amparo Aguilera I. economía@laprensa.com.ni
TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Desde hace siete años Janina Fernández Pacheco labora en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde se desempeña como asesora técnica principal del Proyecto Promoción del Trabajo Decente para Mujeres Pobres y Mujeres Migrantes.
Por eso asegura, con el aplomo que sólo dan los años y las vivencias, que las mujeres en realidad “están sobreviviendo en las partes más duras de la economía: informal y campesina”.
Aunque es optimista, pues vislumbra que la situación de la mujer en Centroamérica al menos no se va a deteriorar más.
“Después de la declaración surgida tras el Foro Subregional para el Empleo, que aconteció a finales de junio pasado en Honduras, estoy más que convencida porque ya hay un acuerdo político, entonces sólo falta poner en marcha acciones concretas de cara a un empleo digno, decente que entre otras cosas asegure mejores salarios, protecciones sociales y labores”, comenta.
¿Por qué preocupa tanto el tema del género en la OIT, dentro de una política de empleo que han denominado “decente”?
Bueno, porque el 50 por ciento de la población en Centroamérica son mujeres. Y el 42 por ciento de éstas participa en el mercado de trabajo y eso está subregistrado. Es decir (los gobiernos) no cuantifican bien el aporte, en el área rural. En otras palabras a pesar de que las mujeres son ciudadanas de pleno derecho, seguimos viendo brechas...
¿Por ejemplo?
Tenemos las brechas que hay en salarios y en las posibilidades de mejorar... vemos que las mujeres ganan menos que los hombres, tienen menos posibilidades de ascenso, las ofertas de capacitación no se hacen con metodologías ni horarios que les convengan. En resumen continúan siendo relegadas, a pesar de que muchas veces son las que soportan los hogares, y son las que hacen trabajo formal e informal y además reproductivo (doméstico).
Retomando lo del subregistro, las últimas estadísticas de la OIT revelan que de cada 100 mujeres, 15 están desempleadas en el área urbana a nivel regional. ¿Eso cómo lo interpreta?
En realidad es muy complejo el panorama. En el caso de Centroamérica es cierto, el desempleo de las mujeres es mayor que el de los hombres. Las mujeres, en general cuando hay situaciones de recesión en la economía, son a las primeras que se despiden y son las que encuentran más dificultades para encontrar empleo.
¿Por qué?
Porque hay una percepción de que la mujer es más cara: porque se embaraza, porque tiene hijos, porque se enferma ella o sus vástagos y entonces no puede asistir al trabajo... ese tipo de cosas explican un poco el asunto.
¿Hasta qué punto cree que esté influyendo la cultura machista que aún prevalece en la región?
Es un factor que está influyendo mucho. En la región, por nuestra tradición patriarcal y nuestra concepción del mundo es que se ha visto siempre a la mujer en una situación de subordinación, y no con ciudadanía plena con equidad de derechos, ni como ciudadana que sí aporta a la economía de nuestros países.
¿A propósito de eso cuánto aporta esa población?
El aporte a la economía productiva de las mujeres que trabajan es proporcional a los salarios que devengan o a los ingresos que ganan, y ésos son datos que en estos momentos yo no le podría dar para todos los países. El otro gran aporte es el que no se mide: el trabajo reproductivo no remunerado y el trabajo familiar no remunerado.
¿De Nicaragua qué datos maneja?
En Nicaragua se hicieron mediciones sobre el trabajo reproductivo no remunerado y eso representaba aproximadamente un 14 por ciento del PIB (637.7 millones de dólares en el 2004) y con esto vemos que el aporte es importante y ya se nota en los indicadores macroeconómicos
Concentrándonos en esa última frase ¿cuáles son los escenarios que ve a mediano y largo plazo?
Yo creo que es importante avanzar en relación a tener mecanismos que realmente, más allá de la declaración (del Foro Subregional del Empleo que se realizó en junio en Honduras), operacionalicen en cada área de las políticas de empleo programas, proyectos, y actividades en el tema de la equidad. En verdad hay problemas específicos de género, y esos problemas deben ser considerados para ir superando esta discriminación que lesiona la productividad y que no es inteligente desde el punto de vista económico.
¿Si pero de qué programas, proyectos y acciones habla?
De estrategias con acciones a nivel macroeconómico, que vinculen la política social con una inversión mayor en educación y en una educación para mujeres adultas, pues muchas de ellas están fuera de la educación primaria. Hay que incorporar a la mujer en todos los instrumentos de políticas activas del mercado de trabajo, o sea la intermediación del empleo, la capacitación laboral, la habilitación y la formación. En cuanto al nivel microeconómico hay que atender al sector, porque hay mujeres microempresarias que, como lo decía yo en una conferencia anterior, tienen dificultad para acceder al crédito, a la tecnología y a la capacitación.
¿Medidas a corto plazo?
Hablando de un corto plazo, de aquí a unos cinco años, si se logra una integración con la política macroeconómica con la social para que haya más redistribución de ingresos, vía gasto social del Estado y vía mejoría de los salarios, yo vería que con los mecanismos establecidos en la declaración del Foro (Subregional del Empleo) tendríamos que ser capaces de responder frente a los pueblos, diciendo que la brecha entre hombres y mujeres se acortó, que la situación de la mujer mejoró sin que se deteriore la de los hombres, porque no se trata de reducir brechas hacia abajo.
Midiendo la región, ¿en realidad cree que eso será posible?
La situación en cada país de la región es similar, hay países que pueden tener una legislación más avanzada, lo que no quiere decir que estén más avanzados en la realidad. Pero lo que sí es cierto es que en los últimos 15 años la situación de la mujer es más reconocida y ya ningún gobierno, ningún organismo internacional, y ni la sociedad niegan el hecho de que es una realidad de que hay que tomar en cuenta.
¿En Nicaragua cómo ve el alcance de una política de empleo “digno o decente” en el género? Se lo pregunto porque éste es uno de los países que usted más visita.
En Nicaragua yo visualizo avances no sólo a nivel de legislación sino a nivel de mecanismos. Hay movimientos de mujeres muy fuertes y hay compromisos en el Gobierno que se han ido operacionalizando por ejemplo a nivel del mismo Instituto Nacional Tecnológico (Inatec). También a nivel del Ministerio del Trabajo (Mitrab) donde se está creando una unidad de género, y a nivel del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), donde ya existe. Es decir, hay una onda expansiva creciente . Sin embargo, todavía las inequidades para la mujer rural son muchas.
Es decir que se está relegando la labor económica de la mujer en el campo.
No, no. Yo no creo que lo estén relegando, yo creo que el sector rural es muy complejo y que la situación permanente de conflicto que se vive en nuestros países hace que la acción no pueda ser planificada ni ordenada de manera que no llega a todas partes. Tan es así que en su país las alcaldías, en todo el proceso de descentralización, han incorporado el tema de género, o sea, están tratando de transversalizarlo en sus actividades.
Al parecer usted confía en que eso se materialice, ¿pero qué la hace pensar que se logrará?
Sí confío en que se dé. Y le voy a decir por qué. Hace treinta años yo era más joven y la situación de la mujer era totalmente subordinada. No obstante treinta años después ha mejorado. Entonces pienso que dentro de treinta años la situación de la mujer será mucho mejor, pero hay que estar claros de que éste es un proceso donde hay que tener paciencia histórica y donde no hay que cejar un solo día en la lucha.
CON PESO INTELECTUAL
Aparte de ser socióloga y economista especialista en políticas públicas, Janina Fernández, experta en género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es ensayista y poeta.
Al punto que cuenta en su haber con más de ocho publicaciones. A lo que se suman sus galardones como el del Premio Latinoamericano de Ensayo sobre Administración para el Desarrollo, auspiciado por el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, de Naciones Unidas (CLAD).
Y el Premio Nacional de Poesía, Aquileo J. Echeverría otorgado por el Ministerio de Cultura de Costa Rica, su tierra natal.
Aunque en la actualidad, con más de cincuenta años a cuestas, está concentrándose en un proyecto de habilitación laboral en el sur de Nicaragua que podría extenderse, si todo marcha bien, a nivel nacional.
DR-Cafta y mujeres
Janina Fernández Pacheco, experta en género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aclara que el Tratado de Libre Comercio que Centroamérica y República Dominicana firmaron con Estados Unidos (DR-Cafta) no puede ser visto como bueno ni malo.
“Aunque sí me preocupa que se intente crear empleo para suplir un empleo que en cinco años va a desaparecer”, comenta.
¿Por ejemplo?
La maquila que, en términos de inversiones, tiende a ser cada vez menor y aunque no son empleos óptimos, es mejor tener algo de empleo a no tener nada.
Pero aparentemente con el tratado se está asegurando que las maquilas no sean inversiones golondrinas.
Pero se olvidan de que China está acaparando el mercado mundial. En Europa y Estados Unidos ya están sintiendo los efectos. Es decir, China (tras la liberalización del comercio de textiles en enero pasado) va a ser la gran productora y surtidora de textiles y vestuario a precios más competitivos, a pesar de la distancia que tiene con sus mercados, y me parece que esto no está siendo abordado en todos sus ángulos, en relación al sector laboral femenino que es nuestro caso.
¿Qué aconseja?
Una política que transversalice a todas las entidades, o estructuras, que tienen que ver con el empleo y eso significa que cada institución debe crear mecanismos que garanticen seguridad y más equidad.
Suena utópico.
Mire, el primer paso ya se dio, porque con la declaración del Foro Subregional para el Empleo ya hay un acuerdo político firmado por empresarios, gobiernos y trabajadores. Entonces ahora toca volverlo verificable, tangible, creando indicadores y dando seguimiento al avance del sector trabajador femenino.

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