Nada personal
De derecha o derecho
Douglas Carcache opinion@laprensa.com.ni
Tres días antes de la marcha contra la corrupción y el pacto en Granada, un representante sandinista de esa localidad dijo en una radioemisora que quienes pretendían marchar era gente de “la derecha” y no entendía por qué se oponían al pacto entre el Frente Sandinista (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), si acuerdos como éste son comunes en los países de Europa.
El conflicto político en Nicaragua no es tan simple, como para encajonarlo en conceptos tan viejos como “derecha” e “izquierda”. La gente protesta ahora por derechos y democracia, no por estar en una u otra acera como hace 26 años.
Hay que ser muy atrevido para afirmar que una multitud, con diversas filiaciones e ideas, es de derecha sólo porque protesta contra el FSLN, el partido que se ha considerado “la izquierda” de Nicaragua, a pesar de que en 1990 usurpó propiedades del Estado como cualquier derechista que le haya antecedido y, más tarde, pactó con un grupo liberal que también saqueaba el Estado.
En 1979 la población nicaragüense apoyó la sublevación contra el gobierno de Anastasio Somoza porque quería quitarse de encima esa dictadura de derecha, pero la izquierda, representada por el Frente Sandinista, impuso otra dictadura que acabó destruyendo la economía del país y provocó la huida no sólo de quienes simpatizaron con Somoza, sino de profesionales, empresarios y estudiantes que en su momento apoyaron a los sandinistas y más tarde no soportaron sus restricciones.
En los países de Europa la libertad es real y la democracia funciona, garantizada por instituciones, independiente de las ideas de los funcionarios. Si los partidos de esos países han hecho pactos habrá sido para establecer reglas de participación de los distintos sectores sociales, respetando las constituciones. La opinión de los ciudadanos siempre vale y hace poco, por ejemplo, los franceses votaron en un referendo contra la nueva Constitución europea.
El pacto liberal-sandinista es lo contrario. Fue concebido para que esos dos partidos se repartieran los cargos públicos, quitar derechos a los ciudadanos y permitir que dos caudillos, el sandinista Daniel Ortega y el liberal Arnoldo Alemán, se alternen en el poder.
Por eso, los marchistas de ayer en Granada hicieron énfasis en que “la ley de primarias es tu ley”. Claro, los nicaragüenses tienen derecho a elegir a los candidatos, a presidente o a diputados, primero dentro de los partidos y después en las votaciones abiertas.
A los nicaragüenses que no aceptan una nueva dictadura, los seguidores de Daniel Ortega les endilgan cualquier apelativo. Pero los sandinistas, en vez de perder el tiempo buscando sellos “de derecha” para quienes exigen sus derechos, deberían explicar por qué su partido está perdiendo adeptos que ahora siguen al disidente Herty Lewites, en vez de mantenerse fiel a las consignas de Ortega. Espero que no vayan a salir con la tontería de que quienes van tras Lewites están “al servicio de Estados Unidos”.

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