LUNES 18 DE JULIO DEL 2005 / EDICION No. 23874 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Abuso

María Isabel Cantón Rodríguez

Hace algunos meses fueron puestos unos rótulos prohibiendo el paso de vehículos pesados por algunas calles de Las Colinas, en Managua, imagino que para frenar a los que usan esta zona como puente entre el mercado Huembes y la Carretera a Masaya y viceversa. Como es costumbre en nuestro medio, dichos rótulos sólo sirven de adorno, ya que pareciera no existir autoridad alguna que haga cumplir las leyes.

Perdí mi mascota bajo las ruedas de un bus que pasó por la calle de mi casa a alta velocidad. Mi mascota sólo fue una entre tantas que han perecido de esta forma desde que este problema empezó. ¿Qué derecho tienen los buses de transporte público o los camiones y vehículos de empresas comerciales, a invadir las calles de una zona residencial, especialmente a altas horas de la noche?

Hoy son nuestras mascotas. Pronto podrían ser nuestros niños. Este asunto ya no es algo que sucede esporádicamente. Los que aquí vivimos, cada día vemos con total impotencia cómo nos quitan espacio y derechos. Entre esos derechos están el circular libremente y sin riesgo por nuestras calles; que nuestros hijos puedan andar en bicicleta sin correr el peligro de ser atropellados; liberar el estrés que nos produce la situación de nuestro país al menos durmiendo en silencio y vivir en un lugar tranquilo cuyas vías no fueron diseñadas o construidas para el uso del transporte público.

Estamos manos arriba ante el abuso de estos conductores que atraviesan como bólidos (a pesar de los túmulos) nuestras calles ¿Será que debemos esperar hasta que haya el primer muerto a causa de estos abusos para que las autoridades competentes se decidan a hacer algo? ¿O es que debemos usar los mismos métodos de protesta de los transportistas para que escuchen? No hay que olvidar que los derechos de una persona terminan donde los de otra empiezan y ellos están ejerciendo los que creen que tienen, a costas de los nuestros.

¿Hay alcalde en este pueblo? Si lo hay, entonces no debe vivir en Las Colinas, o al menos no en una de las calles invadidas en las que ya ni podemos salir con seguridad de la casa sin correr el riesgo de que nuestro vehículo sea impactado por uno de esos buses o camiones.

Paseo del Club, Las Colinas

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