ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 16 DE JULIO DE 2005
PORTADA
CUENTO NICARAGÜENSE
POESIA NICARAGÜENSE
LEXICOGRAFIA
KINO-BIO-CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Amantes de Irazú

Esthela Calderón Chévez

(A mi amigo Pablo Cristo)

Un manto verde en el fondo
donde dos cuerpos languidecen hechos niebla
son cadáveres de un río vuelto piedra
son lágrimas en la mirada cíclope de los siglos.

Juntos burlaron el maleficio inmutable
de lunas agónicas es su menguante.

Una eucaristía de mariposas
les enseñó a volar más allá
de la senil fiebre de los ángeles,
atrapándose en cualquier radiante girasol
del plenilunio.



La casa del soñador

Cuando la tierra ya no te alimente más
y tus raíces sirvan de estorbo para el suelo,
cuando tu cuerpo no pueda beatificar
el mármol rojo de tus ramas,
aquí te espera la fotosíntesis del filoso cincel
que dibujará tu nueva cara gozosa
abrazando una cintura anciana.



Calendario

Con dientes de celofán,
peregrina se acerca
mi noche cabalgando:
mueca de monasterio
aserrín de doctrinas afeitadas,
y liturgias pigmentadas de hielo.

Derrumbada en el espacio de tu risa
abastecida de vírgenes jubiladas
me encuentro esclavizada,
se me ha partido la memoria.

Visto mi cuerpo parchado de promesas
para saldar cuentas antes que llegue mi noche:
con el mundo de escarchas luminosas
donde el manicomio de orgasmos
baila con las cenizas de mi soledad.



Madre planta

Enrollada en mis preguntas
has llegado hasta la chispa más eterna de mis dudas
haciéndome naufragar en mis propios ojos.

Sombra multicolor de la entrega
tus palabras entraron licuadas y amargas,
beso tus pies de planta diluida en el agua de mi sangre.

Vení, volvé a mis infernales miedos,
abrí mi cara con los troncos machacados de tus dedos
mostráme los remordimientos de tornasol emplumados
para aguardar excavada de luz celeste.

¡Levantáme el castigo de entender!



Actojuicio

A juicio propio
quiero entregarte las murallas ondulantes de mis ventanas
donde los sicarios se asoman
para ahuyentar la ceguera que ya no cuenta
con fiestas de vandalismos entre envejecidas carcajadas.
No quiero más murallas, me aburrí de saltar.

A juicio propio
te regalo el eco de mi calle
que quiere vivir
en los horizontes abismales de las tiesas venas
y esperan despertar con música de trompetas.
El eco me tiene cansada , no sirvo para la repetición.

Mi esperanza ha cambiado de domicilio,
ahora vive en el laberinto de un pecho abierto
y mi valentía a cada segundo practica la danza de tiritar.
A ellas también te las doy.

Me quedo conforme con el aire que sopla mi nuca
con el columpio de los besos
con los calcetines de la dicha
con la satisfacción de haber encontrado respuestas
pues, no es lo mismo: sólo querer, que querer solo.  
.


---
Desolación


Amantes de Irazú


(Monólogos)