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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 16 DE JULIO DE 2005
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En escena películas colombianas

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.Del 23 al 27 de julio en las instalaciones de los cines Alhambra y Cinemark se presentará lo más actual del cine colombiano

Imagen de la película te busco.

 

Dixon moya

Las primeras referencias de cine en Colombia se remontan a 1899, cuando el término “vistas”, empieza a popularizarse. Las “vistas” eran presentaciones en improvisados sitios de proyección, sobre paisajes y personas en movimiento, convirtiéndose paulatinamente en espectáculo masivo. El siglo XX comenzaba de manera convulsa en Colombia, la llamada Guerra de los Mil Días, así como la separación de Panamá (1903), marcaron aquellos años, dejando huella en la incipiente producción cinematográfica.

Empiezan a surgir las primeras empresas dedicadas al séptimo arte, como Di Domenico Hermanos, italianos que establecieron la primera sala de cine en Bogotá, el Salón Olympia, y fundaron la primera productora de películas. Empiezan a desarrollarse los documentales, con títulos tan llamativos como Muerte de un mosquito en el Río Magdalena, Buenaventura y el hidroplano para ríos de poca agua, especialmente el realizado sobre el magnicidio del estadista Rafael Uribe Uribe, conmocionó al público de la época. En 1921 aparece la primera película dramática, basada en la legendaria María, novela del colombiano Jorge Isaacs, película muda en la cual las actrices fueron extranjeras, pues se veía de mal gusto que las señoritas colombianas aparecieran en esa extraña mezcla de magia, teatro y circo.

Se consolidarían dos empresas netamente colombianas, la Compañía Filmadora de Medellín que produjo en 1924, Bajo el cielo antioqueño, mientras en Bogotá se estableció la conformada por Arturo Acevedo e hijos, quienes fueron pioneros de noticieros e informativos en las salas de cine. De aquella primera época del cine colombiano, se destaca un curioso filme titulado Garras de oro" (1926), la primera película nacionalista de denuncia, que de manera irónica acusa a Estados Unidos por la separación de Panamá; aparece, además, la primera escena a color de nuestro cine, una bandera colombiana pintada a mano sobre la cinta.

Después de un inicio tan auspicioso, las décadas que seguirían fueron escasas en producciones cinematográficas de ficción, realizándose algunos documentales, aunque se destaca en 1958 la realización de El milagro de la sal, de Luis Moya, película con una mención en el Festival de San Sebastián en España, así como la filmación de una película surrealista: Langosta azul (1954), con la participación de Gabriel García Márquez y Enrique Grau, entre otros intelectuales. Era una época difícil, después de las guerras mundiales y la crisis económica mundial, en Colombia se iniciaba la dura confrontación entre los partidos tradicionales, que se tradujo en una violencia política sin antecedentes en nuestro medio. Esta situación social se tradujo en los años sesenta, en una serie de producciones, dramas como El río de las tumbas, de Julio Luzardo en 1964. El cine se diversifica en los años setenta, aparte de filmar novelas románticas como una nueva versión de María (1971) o Aura y las violetas (1973), se comienzan a explotar nuevos temas, como la comedia e incluso la aventura y el terror. Títulos tan dispares, como Amazonas para dos aventureros (1974), Funeral Siniestro (1977), El taxista millonario (1979), fueron éxitos de taquilla nacional.

La mayoría de edad del cine colombiano llegó en los ochenta, producciones que todavía aguantan el paso del tiempo como Cóndores no entierran todos los días (1984) de Francisco Norden, Tiempo de morir (1985) de Jorge Alí Triana, Técnicas de duelo (1988) de Sergio Cabrera, Confesión a Laura (1989) de Jaime Osorio. Hubo una descentralización de la producción del cine, incluso, se habló de Caliwood, pues en Cali algunos jóvenes directores surgieron con películas diferentes y retadoras, Pura sangre (1982) de Luis Ospina, Carne de tu carne (1983) y La mansión de Araucaima (1986) de Carlos Mayolo. Con algunos de estos títulos llegaría la internacionalización del cine de Colombia, siendo el año 1993 un año clave con dos buenas realizaciones, La estrategia del caracol, de Sergio Cabrera y La gente de la universal, de Felipe Aljure. Los premios internacionales no tardaron en llegar para películas como La vendedora de rosas (1998), Los niños invisibles (2001), Bolívar soy yo (2002).

La importancia del cine como expresión artística, pero también como proyección de la identidad colectiva, se manifiesta en la creación de la Facultad de Cine en la Universidad Nacional de Colombia, allí están surgiendo realizadores como el joven Ciro Guerra, quien vendrá a Nicaragua con su ópera prima, La sombra del caminante, en el marco del ciclo de cine que la distribuidora Cineplex y la Embajada de Colombia han preparado para el público nicaragüense, en una prueba que la empresa privada y los entes públicos pueden unirse para impulsar la cultura.

Se podrán ver las más recientes y aplaudidas películas colombianas, incluyendo a María llena eres de gracia (2004) que llevó a Catalina Sandino a ser nominada al premio Oscar, El rey (2004), El carro (2003), Sumas y restas (2004), entre otras. Habrá cine comprometido de denuncia, cine experimental, drama y comedia, con el ingrediente colombiano que se ha visto en algunas producciones televisivas. Este ciclo se proyectará en las más importantes salas de cine de Managua, para celebrar con otras actividades, la fecha de independencia de Colombia que se conmemora el 20 de julio. Todos quedan invitados para disfrutar de un cine diferente, una mirada a nuestras entrañas.  
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En escena películas colombianas


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