Esas terribles rabietas
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Qué hacer cuando tu hijo te hace pasar vergüenza por su mal comportamiento |
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Modelos: Kenia Herrera de Pereira y Andrea y Alicia Pereira (Niñas) Agencia: Eleganza
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Auxiliadora Rosales revista@laprensa.com.ni
Tirarse al suelo, patear, hacer gestos inadecuados, golpear muebles, tirar objetos, decir malas palabras y a veces hasta pegarle a sus progenitores, son algunas de las rabietas más comunes que sacan de sus casillas a cualquier padre de familia.
Si usted ya es padre o madre, sin duda habrá vivido más de una vez una “escenita” de berrinche, rabieta o malacrianza. Y si el berriche lo hace en público, el enojo de los padres es mayor y no halla la hora de llegar a casa para desahogarse, aunque hay otros que no se controlan y en público le meten dos nalgadas a sus hijos.
Para la psicóloga María Lourdes Ruiz, los berrinches no son más que un enojo desmesurado ante un motivo insignificante o pequeño. Son el reflejo de la educación inapropiada que se les ha brindado.
Según Ruiz, este comportamiento puede estar presente desde los primeros meses de edad, pero es más notorio entre los 2 y 5 años. “Está asociado a la independencia de los niños y el `No` de los padres frente a sus acciones. Es decir: No toques, No te mojes, No hagas eso, etc.”
Ese comportamiento tiene que ver con el grado de frustración a ese `No`, pero lo recomendable es explicarle el porqué de los `No`. “Tantos `No` crean conflictos entre conocer y descubrir”, señala la psicóloga.
Todo lo que ellos hacen es el deseo de descubrir, conocer e imitar a los padres. “Los padres deben brindar opciones ante el requerimiento de atención que el niño solicita manifestando a través de la misma rabieta. Estas necesidades se pueden llenar a través de juegos, es muy importante jugar en el suelo para ponernos al mismo nivel del niño, de esa forma entablamos una comunicación más personalizada”.
EDUCACIÓN A TEMPRANA EDAD
Por tal razón la psicóloga recomienda empezar la educación de los hijos desde los primeros meses de edad. “La educación se inicia desde que el niño nace, se manifiesta con los horarios que se establecen: de alimentación, de aseo, descanso, paseo y estimulación para un desarrollo físico y mental”.
La especialista señala que la formación de hábitos se debe empezar de manera paulatina, sin presiones ni imponiendo reglas difíciles, sino de acuerdo a la edad y comprensión del niño.
EVITE LAS PARRANDAS
Antes de ir a cualquier lugar público, explíquele al niño como se debe comportar, lo que puede hacer y lo que no puede hacer. Por ejemplo, si va a un supermercado y no quiere comprarle caramelos o juguetes, tiene que acostumbrarlo desde muy pequeñito.
Explíquele claramente que no le va a comprar golosinas o juguetes. Dígale que usted necesita que él la ayude buscando las cosas que están en su lista y explíquele para qué sirven los productos que está comprando. Haga que participe en la compra y que se sienta importante porque la está ayudando.
Muchas veces a través de las rabietas los niños tratan de liberar toda su energía contenida, por lo que se hace necesario llevarlos al parque para que corran, jueguen a la pelota e invitar a sus amiguitos para que compartan sus juegos. O brindarle otras alternativas de entretenimiento.
QUÉ HACER
En primera instancia los padres deben estar claros de que su hijo está creciendo y convirtiéndose en una personita, con su propia voluntad. Ésta es una etapa de transición y hay que acompañarlo.
Por eso se aconseja, en primera instancia, tranquilizarse y armarse de paciencia para no hacer cosas de las que después se lamentará.
Cuando el niño tiene un berrinche, llévelo lejos de ese lugar, a un sitio donde puedan estar solitos.
Ojo, nunca lo deje solo. Espere que se calme, porque no se podrá hablar con él si está agitado. Mientras, usted piense en algo agradable para que también se le pase el enojo.
Cuando su hijo se haya tranquilizado, véale fijamente a los ojos y dígale con mucha firmeza que no puede portarse así y explíquele brevemente lo que hizo. Inmediatamente distráigalo con otra actividad, algo que le guste, que él haga bien
Elogie como está comportándose en la nueva actividad y ni una palabra más sobre el berrinche.
También enséñele a pedir disculpas cuando se ha comportado mal.
Cero castigo físico, es contraindicado, no debemos utilizarlo porque las consecuencias son psicológicas, físicas, retraso en el desarrollo, alteraciones y, sobre todo, que ellos pueden repetir esos patrones de conducta con sus hijos.
EXPLICA Y JUEGA
Cuando los padres explican y comparten juegos con los hijos, ellos obedecen más fácilmente que cuando solamente se dictan órdenes.

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