Narcos incontrolables
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Fuerza Aérea sin capacidad para detectar y perseguir naves de traficantes |
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José Adán Silva y Walter Treminio nacionales@laprensa.com.ni
El reciente hallazgo de una avioneta enterrada en Samaria, un municipio rural al suroeste de Managua, dejó al descubierto dos cosas: un agresivo aumento de la narcoactividad en todo el país y un Estado débil ante el poderío económico y tecnológico de los narcotraficantes.
Mientras las autoridades capturan botines de más de medio millón de dólares en efectivo, como el recuperado el fin de semana en Sandy Bay a narcotraficantes foráneos, la Fuerza Aérea se queja de la falta de presupuesto para operar sus 29 unidades aéreas.
El 50 por ciento de las naves de la Fuerza Aérea no pueden operar por falta de presupuesto, y el único radar militar capaz de detectar estos vuelos, tampoco puede funcionar todo el tiempo por falta de combustible.
Aparte, las comunidades indígenas de Sandy Bay se atrincheran armadas contra policías y militares que ejecutan operativos antinarcóticos en la Costa Atlántica y amenazan con armar una guerra para que no les quiten el último sustento económico de la región: la droga.
Con las alas rotas. Así parece estar la Fuerza Aérea de Nicaragua frente al empuje de la narcoactividad que, en su cada vez más atrevido paso aéreo por Nicaragua, va dejando rastros de su poderío tecnológico, económico y logístico.
Según el jefe de la Fuerza Aérea, coronel Jorge Miranda Jaime, cuenta con apenas 29 naves, de las cuales sólo el 50 por ciento opera.
Ninguna de ellas tiene capacidad para perseguir las veloces naves bimotor que los narcos usan para trasladar sus cargamentos de droga.
“Se necesitan modelos pequeños, ágiles para maniobrar y rápidos para interceptar las naves que usan los narcotraficantes, y nosotros no contamos con esos equipos”, dijo Miranda.
FLOTA VETUSTA
De acuerdo con los datos del coronel Miranda, las naves más modernas de la flota militar son viejos helicópteros del tipo MI, que se adquirieron de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que desarrollan velocidades de hasta 200 kilómetros por hora.
Las otras naves son de transporte de tropas: vetustos aviones Antonov 26, muy rápidos (hasta 400 Km por hora), pero demasiados grandes para maniobrar en el aire.
La Fuerza Aérea cuenta además con bimotores cuyas velocidades alcanzan los 300 kilómetros por hora, velocidad inferior a los 400 kilómetros por hora con que se detectan las naves narcos, que llevan motores modificados y vuelan bajo para evitar ser detectadas por los radares.
Para interceptar naves como esas, se requieren aviones que superen los 500 kilómetros por hora, explica el jefe de la Fuerza Aérea.
RADARES CALAMITOSOS
Además, si bien Nicaragua cuenta con modesta red de radares, no posee radares militares aéreos, los únicos especializados en detectar naves ilegales.
La última gran red de radares militares efectivos contra este tipo de vuelos se desmanteló en 1990 y desde entonces sólo opera un viejo radar ruso de los años 80, el cual no puede operar 24 horas consecutivas porque se dañaría rápido.
Por si fuera poco, de trabajar a ese ritmo el radar ruso acabaría con las reservas de gasolina del Ejército en un mes, según explica el jefe militar.
“Se necesita al menos un conjunto de cinco radares de ese tipo instalados estratégicamente en todo el país, para detectar los vuelos ilegales que entren al cielo nacional”, señaló Miranda.
MISILES INACTIVOS
Una limitación más, y ésta de carácter internacional, es que el Ejército no puede hacer uso de sus armas para derribar aviones civiles, aunque éstos estén en operaciones de narcotráfico y otros ilícitos.
“No es factible el uso de los misiles Sam-7. Nosotros somos parte de un convenio firmado en 1946, el Convenio de Chicago, que establece que es prohibido derribar aeronaves civiles independientemente del tipo de vuelo que realizan”, dijo Miranda, quien reveló otra situación que supuestamente escapa al control del Ejército.
“Hay más de 200 pistas de aterrizaje que no están bajo el control ni vigilancia exhaustiva del Ejército, Aeronáutica Civil y Policía Nacional, y que pueden ser utilizadas para estos fines de narcotráfico”, señaló Miranda.
SANDY BAY POR ESTALLAR
En esa comunidad indígena ubicada al norte de Bilwi, en la Región Autónoma Atlántico Norte, se ha conocido que varias comunidades se han atrincherado para impedir el ingreso a militares y policías que realizan operativos antinarcóticos en la zona.
La información de la Policía Nacional es que indígenas de las comunidades de Sandy Bay Norte tienen escondidos a Marvin Fúnez, Francisco Evans, Leornado Moody y Víctor Collins, quienes están siendo buscado por las autoridades policiales, ya que sobre ellos pende una orden de captura por presuntas actividades ligadas a la narcoactividad.
Marlon Montano, jefe policial en la zona, afirmó que desde el domingo 10 de julio, un día después del operativo policial Bu Kaya (levantar) donde se capturó un botín de drogas, armas y dinero, varios comunitarios han sacado armas de guerra y patrullan la entrada a la comunidad Lidua Kura, primer poblado del distrito de Sandy Bay Norte.
La Ley de Estupefacientes, Sicotrópicos y Otras Sustanccias Controladas; Lavado de Dinero y Activos (Ley 285), establece que el producto de los bienes o multas establecidos, serán distribuidos por el juez competente así: Un 20 por ciento al Ministerio de Salud; un 20 por ciento al Consejo Nacional de Lucha Contra Las Drogas; un 20 por ciento para la Policía; un 20 por ciento para el Sistema Penitenciario Nacional; y un 20 por ciento para programas de prevención y rehabilitación que ejecuten los ONGs, que operen legalmente, administrados por el Consejo Nacional.
HONDURAS LOS RECHAZA
Los tripulantes sospechosos de narcotráfico que viajaban en una lancha hundida el viernes, habrían huido a Nicaragua tras haber sido interceptados en el Atlántico de Honduras, se informó oficialmente ayer.
Los tripulantes, cuyo número no ha sido aún determinado por las autoridades, se lanzaron al mar, nadaron a la costa y se internaron en la maleza de la provincia Gracias a Dios, al noreste de Honduras y fronteriza con Nicaragua.
“Creemos que en Nicaragua dejaron el cargamento de droga y retornaron después a territorio hondureño”, dijo a AP el jefe de la Fuerza Naval, capitán de navío José Eduardo Espinal.
Pero les decomisaron la lancha rápida con dos motores fuera de borda, un fusil (ruso) AK-47 y ocho recipientes de combustible vacíos, añadió.
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