Fiesta liberal
José Antonio Alvarado* opinion@laprensa.com.ni
El pueblo nicaragüense conmemora hoy 11 de Julio, la culminación de una lucha libertaria que se inició en Nicaragua desde antes de la Independencia.
La gesta del 11 de Julio de 1893 no es —ni debe ser— una celebración partidaria limitada a una o más banderas sectarias, sino la celebración de las conquistas de todo nuestro pueblo a lo largo de una historia de luchas por la libertad y la justicia, en todos los campos: ideológico, político y militar, que se hicieron evidentes en la Conjura de Belén, bajo el liderazgo liberal del reverendo padre Tomás Ruíz, encarcelado y desaparecido antes del 15 de Septiembre de 1821, por sus ideas libertarias enfrentadas a el colonialismo monárquico español.
Y es que liberalismo y liberal significan profesar una vocación de libertad y todo lo que conlleva en su esencia: justicia, derechos humanos, derechos ciudadanos, oportunidades de educación, seguridad, salud y trabajo; liberalismo y liberal implica propugnar el progreso integral y el derecho a la conquista de la felicidad individual y colectiva...
Liberalismo y liberal significan romper cadenas de servidumbre y sometimiento a reyes, caciques, figuras e individuos que se arrogan la facultad de pensar por los demás, y para ello siembran la confusión y la ignorancia, porque "en país de ciegos el tuerto es rey". Contra ellos debe luchar siempre el liberalismo, que es luz de pensamiento, de saber y de ciencia, donde cada ser humano, alcanza los niveles intelectuales necesarios para ser verdaderamente hombres y mujeres libres...
Aquellos que secuestran el nombre y los símbolos del liberalismo para actuar como caciques o caudillos, con una corte de serviles, al estilo monárquico, que solamente procuran beneficios materiales y políticos para crear poder personal; pero están del verdadero liberalismo, que no necesita pequeños reyes de patio, sino que los combate.
Los movimientos liberales en Nicaragua comenzaron a manifestarse con la rebelión de 1911 en Rivas y Granada, en pro de la Independencia de Centroamérica; volvió a ser evidente con la Conjura de Belén en Guatemala, dirigida por el padre chinandegano Tomás Ruíz en 1913, que condujo a la Independencia de 1821.
Inspiradores del liberalismo en Nicaragua han sido el doctor y general Máximo Jerez, quien difundió las ideas liberales y enseñó el camino. Recogió la bandera liberal el general José Santos Zelaya que encabezó la Revolución Liberal que estalló en León el 11 de julio de 1893 y estableció el primer gobierno liberal en la historia de Nicaragua, fundando el moderno Estado de Derecho en Nicaragua que hoy sigue vigente.
Glorias nacionales del liberalismo, son hombres históricos indiscutibles: Rubén Darío, Rigoberto Cabezas, Benjamín Zeledón, José Madriz, Augusto César Sandino, liberal y nacionalista y muchos otros que llenos del fervor y el pensamiento liberal, no se limitaron a actuar limitadamente como partido, sino que actuaron pensando en Nicaragua, y ofrendaron sus vidas a la santa causa de un pueblo nicaragüense libre. Estos grandes liberales nos llenan de orgullo y patriotismo a todos los nicaragüenses, ellos nos han señalado la senda que debemos continuar para que sus vidas y sus luchas fructifiquen en un futuro de libertad y prosperidad, que son sinónimos de un futuro verdaderamente liberal.
Millones de nicaragüenses son liberales, quizás sin saberlo, pero sienten, anhelan, piensan y actúan conforme a los postulados del liberalismo, con todos ellos, hacemos llegar el saludo liberal de quienes inclaudicablemente continuamos la lucha de Ruíz, Jerez, Zelaya, Darío, Cabezas, Zeledón, Sandino y Madriz.
* El autor es precandidato presidencial

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