Cárcel de mujeres en total hacinamiento
Elizabeth Romero nacionales@laprensa.com.ni
“Cinco años y el millón”, así resume Jeanete González, la sentencia que le impusieron por tráfico de drogas. Es decir, cinco años de cárcel más el pago de un millón de córdobas si la reclusa no quiere estar por el sexto año en la cárcel.
Ella es una de las 120 prisioneras del penal La Esperanza que están en la cárcel por tráfico de drogas, delito que ocupa el primer lugar en las causas que llevaron a las privadas de libertad a esa penitenciaría, asegura la alcaide Modesta Ortiz.
González, de 49 años, es también una de las 42 enfermas crónicas que hay en ese penal, padece de diabetes, la que se le altera constantemente con los problemas familiares que se ve imposibilitada de resolver desde la cárcel.
Su niña fue violada mientras ella y su cónyuge guardan prisión por el mismo delito.
González alega, al igual que casi todas, ser inocente del delito que se le imputa.
La alcaide Modesta Ortiz, recordó que ese es el fenómeno de esas familias, pues el medio las absorbe.
DUERMEN APIÑADAS
Actualmente la capacidad del penal es para al menos 110 internas pero albergan 170.
“Con el incremento de la población penal presentamos problemas de hacinamiento”, dijo la alcaide Ortiz.
Esta situación, dijo, provoca muchas veces roces entre las internas, pues el poco espacio les altera los ánimos. Además provoca mayor trabajo a las funcionarias del penal.
El problema lo resienten sobre todo en la noche cuando se retiran a sus dormitorios, pues durante el día tratan de involucrarlas en las actividades de trabajo, artísticas culturales y recreativas.
Ese mismo incremento en la población penal repercute en la cantidad de agua con que cuentan para los baños, el lavado de ropa y en los servicios higiénicos, pues el pozo séptico también ya rebasó su capacidad.
Debido a ello, indicó se han visto obligados a la limpieza del mismo cada tres meses ya que este trabajo lo desarrolla sin ningún cobro la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), pues contratar a una empresa privada les generaría mayores gastos.
Para evitar que esto provoque mayor problema al penal, dijo que el Ministerio de Gobernación entrega cada tres meses 50 galones de combustibles que entrega a Enacal para que realice el trabajo.
Dijo que tratan que en lo posible se mantenga la higiene.
El problema de fondo, sin embargo, señaló la funcionaria, radica en que las instalaciones del penal no son propiedad del Estado, sino que está en arriendo. Ese local estaba diseñado como una quinta y no para una penitenciaría.
JUDICIAL RECOMIENDA...
En una reciente visita realizada por la Juez Primero de Distrito Penal de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, Roxana Zapata López, al Penal La Esperanza, hizo una serie de recomendaciones a las autoridades.
“Puede observarse el esfuerzo que las autoridades penitenciarias de La Esperanza hacen para garantizar el respeto de los derechos humanos de las mujeres internas y la creatividad con que laboran a falta de los recursos económicos que el Estado nicaragüense no les garantiza”, indica la judicial.
“Durante la visita se percibió en el área del taller un fuerte hedor, a lo cual la subalcaide explicaba el problema de la pila séptica, construida inicialmente para 80 personas y que actualmente el centro alberga a 167 internas, sobrepasando la capacidad”, refiere la judicial en el acta de la visita carcelaria.
“Las autoridades penitenciarias deben albergar únicamente a las privadas de libertad que tienen capacidad de atender, mientras subsista esta situación se violentan los derechos humanos de las internas”, indica.
Por ello recomiendo que las autoridades de Gobernación impulsen acciones a la mayor brevedad posible.
Las privadas de libertad han perdido el derecho a la libertad, pero no el derecho constitucional y humano al respeto a su dignidad, refiere la judicial.
ATENCIÓN A ENFERMAS
La funcionaria manifestó que a la fecha ningún dictamen del Instituto de Medicina Legal ha dicho que una interna no se puede curar en la cárcel. Sin embargo, ese penal le da seguimiento a esos casos y cuenta con una médico y una enfermera, pero únicamente la enfermera permanece en el penal.

|