LUNES 11 DE JULIO DEL 2005 / EDICION No. 23867 / ACTUALIZADA 2:17 am





EL HUMOR DE




¿“Moncloa”?

Mario Alfaro Alvarado

Se ha mencionado el Pacto de la Moncloa únicamente como ilustración, ya que en Nicaragua es irrepetible un caso similar porque faltan los elementos básicos para tomarlo como modelo. Esos elementos son: honestidad y buenas intenciones. ¿Pero qué se puede esperar de esta lucha disímil entre honestidad y corrupción en duelo a muerte?

Veámoslo así: la honestidad y la corrupción son dos gladiadores que luchan a muerte en una arena romana. Uno debe sobrevivir y el otro debe desaparecer. Es la única forma de dirimir este desafío histórico que está llevando al país y al pueblo nicaragüense a una miseria degradante. La disyuntiva del Pacto de la Moncloa fue: “O los demócratas acaban con la crisis española o la crisis acaba con la democracia”. Una simple sustitución de palabras con las que se juegan el destino de un país: O la honestidad acaba con la crisis nicaragüense o la crisis acaba con la honestidad.

Allá hubo “derechas e izquierdas civilizadas” que se pusieron de acuerdo para salvar a España. Aquí hay barbarie de derecha y de izquierda que se unieron en un pacto para acabar con las posibilidades democráticas y el progreso de la sociedad nicaragüense, a la cual los llamados “partidos mayoritarios” desprecian y explotan.

¿De dónde han de salir los principios que garanticen la gobernabilidad y el desarrollo social del país? A no dudarlo saldarán del propio pueblo que ha dicho ¡basta ya! y que en las encuestas expresa su voluntad de cambio y su desconfianza en las instituciones del Estado, en los partidos políticos y en los que ejercen la política.

Actualmente el pueblo confía en sí mismo y no en líderes “iluminados”, ni en partidos tradicionales o de nuevo cuño. Consúltese a la población, que diga una vez más lo que quiere; suprímanse las trampas “legales” de esa ley electoral pensada para que dos cabecillas, dos cúpulas y dos partidos envilecidos por la corrupción y el cinismo se perpetúen en el poder y Nicaragua no progrese y se hunda en la miseria y en la desesperación. El “pacto” que salve a Nicaragua ha de ser entre gente honrada.
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Teatro Perla

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¿“Moncloa”?

Por Nicaragua

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