Zona de strikes
Londres lo logró
Edgard Rodríguez C. deportes@laprensa.com.ni
Cuando a mediados de mayo del 2004 la candidatura de Londres para organizar los Juegos Olímpicos del 2012 se vino en picada, emergió la figura prestigiosa de Sebastián Coe.
Y el mediofondista, que junto a Steve Ovett dominó el escenario mundial en los años ochenta, puso todo su carisma y dinamismo al servicio de un nuevo impulso, que tuvo su “tiro de gracia” cuando el Primer Ministro, Tony Blair, aseguró que ponía sobre la mesa 27 mil millones de euros para la realización del proyecto.
Eso dio seguridad a los votantes del Comité Olímpico Internacional, quienes habían cuestionado el obsoleto sistema de transporte londinense y lo disgregado de sus instalaciones.
Londres ha superado el favoritismo de París, que había recurrido a sus valores históricos para hacer prevalecer su candidatura. Deja atrás a Nueva York, que habló de beneficios económicos; a Madrid que apelaba a la unidad, y Moscú que habló de progreso.
Londres habló del legado para los jóvenes y la necesidad de inspirar a las nuevas generaciones. Pero sobre todo, mostró seriedad en el proyecto y ése es un punto a favor de Blair.
Las heridas de Atocha no terminan de cicatrizar en Madrid, a Moscú aún se le ve con desconfianza, y el 11 de septiembre aún retumba en Nueva York.
En ese contexto, Londres era una buena opción, pero no parecía tan seductora como París y sus múltiples atractivos. Sin embargo, el impulso dado por Coe y la redefinición del proyecto, más el espaldarazo proporcionado por Blair, dieron el golpe final.
Blair nunca me ha parecido simpático, pero se fue a Singapur a pelear en el terreno de juego. Y más allá de los indiscutibles beneficios económicos que los Juegos dejarán para Londres, el Premier se interesó en el proyecto y lo peleó.
Aún sin los recursos, si tan sólo tuviéramos gobernantes interesados en el bien común, la historia sería distinta aquí.

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