Cardenal
Gonzalo Escobar Jarquín
Cuando los nicaragüenses, que somos muy imaginativos o suspicaces, vemos al cardenal Obando en las fotos de los periódicos, rodeado de los diputados, de los llamados “pactistas” y acusados de corruptos y culpables de tener a Nicaragua en la postración en que se encuentra, saltan a nuestras mentes muchas interrogantes y muchos nos preguntamos: ¿qué hace ahí el cardenal Obando? ¿Será que está apoyando a los señores de la Asamblea, es decir a los “pactistas” porque él cree que tienen razón? ¿O será que por un capricho personal está insistiendo en seguir siendo el garante o testigo del fracasado diálogo? ¿O será que inocentemente u honestamente está haciendo un llamado sincero al Presidente para que se presente y siga en el diálogo?
¿Tal vez es que los sandinistas lo tienen presionado por algún favor político y lo obligan a que los apoye? ¿O es que el compromiso o agradecimiento que le tiene al doctor Arnoldo Alemán se está prestando al juego político de los sandinistas con la promesa de que muy pronto lo liberarán (a Alemán)? ¿Será que el Cardenal está convencido de que Daniel Ortega verdaderamente ya cambió y es lo que mejor le conviene a Nicaragua y que por eso lo está apoyando?
Como quiera que sea que piense o actúe el cardenal Obando, yo opino que por el bien de la imagen, la dignidad, el prestigio y la tradición de la Iglesia Católica, él debería retirarse de su posición actual en ese truncado diálogo, ya que es como si dos personas (Legislativo y Ejecutivo), dieran una fiesta y una de ellas manifestara públicamente que no desea que esté presente el Cardenal en esta fiesta. ¿Por qué él insiste en estar presente en esta fiesta en la que uno de los actores ya lo declaró non grato?
Yo pienso que lo mejor, y por el bien de todos los nicaragüenses, es que el cardenal Obando desista de su aparente interés en seguir figurando en ese diálogo, a menos que el actor que lo ha vetado se lo solicite y que además le pida disculpas públicamente.
Sólo así estaría justificado ante la sociedad nicaragüense que el señor Cardenal pueda seguir presente en el susodicho diálogo. De otra forma (la actual) sólo serviría para seguir propiciando más y más suspicacia negativa de él y de la Iglesia Católica nicaragüenses entre toda la ciudadanía.

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