MARTES 5 DE JULIO DEL 2005 / EDICION No. 23861 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Compasión por Nicaragua

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Ricardo Terán

¿Será, acaso que los nicaragüenses perdimos la capacidad de entendernos? ¿será que nos falta comprender que esta nación es de todos? ¿será que nos falta voluntad para actuar debido al constante y sostenido accionar terrorista de los políticos? ¿será que nos sentimos indefensos ante tanta confusión organizada?

Por el impacto del terrorismo político hemos vivido en constantes guerras, despojos, saqueos, inoperancia y total paralización, que nos mantiene en un país empobrecido. En la actualidad seguimos teniendo personajes que toman el camino del servicio público como manera de enriquecimiento fácil, por ansias de poder, que entorpecen el desarrollo y reprimen a los demás. Sigo sin entender por qué los políticos se pelean tanto por repartirse la pobreza extrema en que nos han sumido.

En este punto crítico que nos encontramos, es importante que todos los nicaragüenses reflexionemos. Si queremos un destino diferente debemos comenzar por elegir gobernantes diferentes.

Existe una gran frustración hacia los gobernantes de turno, que mantienen a nuestra nación deshecha, de rodillas, vendada, secuestrada y saqueada. ¡Totalmente paralizada! Todo, por no tener la menor idea de lo que significa tener compasión por nuestra nación.

Los ciudadanos hemos contribuido a tener un país que no es el que nos merecemos, pero el que escogimos, por no entender nuestro rol dentro de la sociedad, poniendo los intereses colectivos por encima de los intereses personales.

A los diputados del Poder Legislativo les pido que cumplan su responsabilidad. Que legislen para servir a sus electores con la creación de leyes y reformas que permitan el desarrollo comunitario, fomentar la creación de empleo y desarrollo humano, facilitar la vida y no complicarla. Que sean eficientes en sus cargos; sanos en su actuar; balanceados en sus propuestas; profundos en sus discusiones; realistas en sus interpretaciones y firmes en sus acciones. Que no le quiten el derecho ni dañen a las minorías. Que trabajen en pro de ganar-ganar, fomentar el avance sin retroceder, actuando con balance y sabiduría.

Los magistrados del Poder Judicial electos por el Poder Legislativo, están ahí para implementar e interpretar las leyes de una sola forma: la ley no puede tener estrato social, político o económico. Los magistrados fueron nombrados para implementar la justicia de forma racional, eficiente y directa sin permitirse acceder a influencias económicas, políticas o sociales.

La justicia es el derecho universal que crea las bases de la estabilidad: reglas claras, y juega el principal efecto para la inversión seria y estable. Hoy, la justicia no anda bien, y en vez de ponerse a defender lo indefendible los magistrados deben usar su sabiduría para asegurar la rectificación que necesitamos.

Los magistrados del Poder Electoral son el principio del sistema republicano. Deben organizar las elecciones y contar los votos correctamente, despolitizarse, dejar que participen todos y dar a conocer quiénes son los electos.

De ellos mana el sano desempeño de nuestra sociedad. Pero su credibilidad tampoco anda bien y deben velar para que los ciudadanos sintamos que estamos en buenas manos. Ellos no sólo deben de ser perfectos, también deben demostrarlo y ejemplarizarlo.

Los contralores tienen que hacer su trabajo sin amedrentación política, supervisar y actuar contra malos funcionarios. Nuestra nación ya no admite un solo abuso de sus arcas.

Los funcionarios públicos deben servir a los ciudadanos cómo y dónde deben, con honestidad, eficiencia, cortesía y simpatía. Dar soluciones, facilitar el desarrollo y no entorpecerlo. Deben hacer eficiente el Estado, eliminar y unir instituciones, que los presupuestos no se queden en escritorios, que lleguen al beneficio de los ciudadanos. Deben usar su inteligencia, no para ver cómo justifican su puesto, si no cómo mejoran el servicio en sus dependencias; no ver al Estado como beneficencia, trabajar para el país y no hacer que el país trabaje para ellos.

Los encargados de cobrar los impuestos, que hagan su trabajo sin miedo. No podemos seguir teniendo ciudadanos que pagamos y ciudadanos evasores.

El Poder Ejecutivo: enfocarse a coordinar, unir y dialogar con todos los sectores de la sociedad; para asegurar que el país camine, avance, provea las condiciones que faciliten la inversión, la infraestructura; las facilidades y plataformas para crecer el desarrollo. Dedicarse a mantener las reglas estables, a profundizar las instituciones, a ser firme en su actuar; a promover la inversión que produce los empleos, que permite crecer la riqueza en beneficio de la nación.

Los nicaragüenses tenemos capacidad y sabiduría para ponernos de acuerdo, entendemos la importancia de hacerlo y los invito a todos a lograrlo. Rezo para que los nietos de mis nietos no lleguen a decir: Al bisabuelo del bisabuelo de mi papá le pidieron que se sacrificara por Nicaragua, y fue tan torpe por la envidia, codicia, mediocridad y falta de valores, que hizo ver la pobreza como su riqueza y se sacrificó y nunca pudo sacar a Nicaragua adelante. Estoy convencido que ellos se merecen un futuro mejor.

Pongamos todos nuestra parte en hacer lo que nos compete, para arreglar este problema de una vez por todas. como mi padre, don Roberto Terán, nos dijo a todos los nicaragüenses: Que los gobernantes tengan compasión por nuestra nación.

El autor es empresario.
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