Olga, Erunt Duo, In Carne Una
Con el ropaje de mis mejores sentimientos al cumplirse, ayer 4 de julio, el primer aniversario del fallecimiento de mi apreciada esposa Olga Altamirano de Dávila Barboza, expreso en esta sección este recordatorio junto con los míos como un solo corazón los indelebles recuerdos de mi esposa, madre, abuela y bisabuela ya en el Reino de Dios.
Pasa el tiempo y desfilan recuerdos bien grabados y en cada uno de ellos es visible y muy sentido su vivir y existencia. Ya un año Olga y todavía por dicha no has entrado al cubículo de la ausencia pues sentimos tu presencia. ¡A Dios Gracias!
Recordemos Olga en la Misa de nuestras bodas de oro la frase que encabeza esta nota, que dijimos repitiendo con el sacerdote “Dios Santo, seguiremos siendo una sola carne”.
Finalizo dama admirable, con un informe y dos deseos sublimes, tu jardín bien atendido, tu casetera a buen recaudo y a veces escuchamos tu CD preferido que contiene canciones de ensueño que nos provocan lágrimas... así desfilan: La rondalla, La barca de oro, Vereda tropical, Amor eterno y el corrido de tu pequeña “patria” Viva León, ¡jodido! Quiero pedir al tiempo que pase despacio, muy bien despacio para acunar tranquilo y feliz tus vivencias, y a las estrellas conversar quedito muy quedito por las noches para no interferir Olga tus mensajes y bendiciones enviados a nosotros desde el Reino de Dios. ¡Así sea!
Dr. Alfonso Dávila Barboza Masaya

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