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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 2 DE JULIO DE 2005
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El asco y la lira

Carlos Martínez Rivas

Vernissage

No se pinta
GUERNICA todos los días.
Ni la NASCITA DI VENERE.
Porque ¿dónde?

Cierto, hay los saltimbanquis con su mono.
La Acróbata en la bola de la época rosa.
Y la Femme bleu, sentada atornillada
ejecutada. Girando
atónita en su silla eléctrica.

Esas son alusiones,
lineales referencias a las Gracias.
Y esa es su gracia.
O a través de una grieta repentino viso
de lo terrible.
Y eso es lo justo
porque detrás de todo, en el fondo
de todo, está la NASCITA,
o está GUERNICA:
la inmortalidad de la carne,
o la mortandad de la carne.

Pero no son visibles todos los días.

Los pintadores de guernicas al por mayor
y de anécdotas en serie, son
pobres demonios de la esterilidad caudalosa.
Expositores mensuales del falso horror
y falsificadores de la maravilla:
la pálida maravilla de una aurora de los sentidos.
No.
No se puede pintar GUERNICA
todos los días,
Ni la NASCITA DI VENERE.
— ¡Menos!



Canción de cuna sin música

Duérmete, futuro ciudadano de Nicaragua.
Arrurrú, mi niño, Arrurrú.

Una luna de cobre arroja sobre la LOMA sus mancillados rayos.
Duérmete ahora cuando todavía no tienes que esperar
de esa colina la firma todopoderosa: el salvoconducto,
la exención del impuesto, el indulto para el sobrino rebelde,
el rincón en la Nómina, el galardón
al mérito...
¡Todo!

Arrurrú, mi niño, Arrurrú.

Una nueva agita el hogar. Despierta al alborozo
entre la parentela, tu padre obtuvo el nombramiento:
Portero, Abogado del Banco, Guardaespaldas, Embajador...

Él supo cómo. Probó no ser ningún novicio el viejo.
Pero tú, a dormir. Mientras aún yace en el limbo
tu conciencia y no puedes sentir vergüenza de tu padre.

Arrurrú, mi niño, Arrurrú.

Ya crecerás. Y atraparás al vuelo el sentido de la vida
en esta linda Tierra de Darío. Aprenderás a cerrar
el puño, dejando el pulgar entre el dedo-del-corazón
y el índice: la insignia heráldica de la Patria.
No es visible en el triángulo del escudo
pero está allí, bajo el gorro frigio;
como tú habrás de llevarla, oculta en el bolsillo.

Mientras

Con la otra mano estrecharás la mano que se te tienda
confiada, rubricarás los decretos y la carta
de recomendación
para la viuda la moverás persuasiva en los discursos.

Pero duérmete, apresúrate a hacerlo ahora
que aún no has empezado a ser deshonesto.

Antes de que hayas empañado la Mitra, alzándola
entre tus temblorosos dedos pastorales en defensa de
la Opresión,
antes de que hayas extendido la orden de captura contra
el esposo
de tu hermana y culateado en el calabozo al camarada
de los días de colegio; antes de que escribas
tu pobre nombre en la lista de las adhesiones;

duerme, porque aún estás incontaminado
duerme, mientras aún eres inofensivo
duerme, ahora que aún no te has vendido,
futuro Arzobispo, Teniente, empleadillo.

Perdóname, esta noche no te he contado ningún cuento.
Vine a fastidiarte con la verdad.

¡Qué sueño tienes, se te cierran los párpados...

Duerme, futuro ciudadano de Nicaragua,
Arrurrú, mi niño, Arrurrú.

Tomado de Carlos Martínez Rivas, Aproximación antólogica de Pablo Centeno Gómez.  
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