LUNES 28 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Nada personal
La obra aún les espanta

Foto  

 

Douglas Carcache

Guillermo Cabrera Infante murió hace siete días pero sus libros seguirán prohibidos en Cuba, mientras exista la dictadura de Fidel Castro que desde hace más de 40 años le teme a las críticas del novelista.

Cuando Castro tomó el poder en 1959, Cabrera ya era escritor y se incorporó a la redacción de Lunes, el suplemento literario semanal del periódico Revolución, donde pronto sintió el peso de la censura del nuevo régimen.

A mediados de 1961, Fidel Castro reunió a los escritores y otros artistas para decirles que sus obras debían sujetarse a una norma, que 44 años después todavía persiste: “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”.

En pocas palabras, los escritores, poetas, dramaturgos y demás creadores podían escribir sobre la revolución todas las alabanzas que quisieran, pero ninguna crítica porque éste era un pecado que se pagaba caro, con cárcel, marginación o exilio.

Cabrera fue uno de los que de inmediato planteó que el problema era quién decidía lo que estaba dentro y contra la revolución y sobre qué bases. Los juicios en este sentido serían muy subjetivos y cualquiera, con algún poder, podía acusar a un escritor de atentar contra el sistema revolucionario, como en efecto sucedió.

Los intelectuales perdieron entonces la libertad de opinar y publicar todas sus creaciones. El suplemento Lunes fue cerrado con el argumento revolucionario de que era “decadente y burgués”, porque desde ese momento el único arte valedero en Cuba eran las loas a Castro y a la gesta de sus guerrilleros.

A Cabrera, cuyos padres habían sido fundadores del Partido Comunista cubano, le dieron la oportunidad de demostrar su lealtad a la revolución y lo mandaron como agregado cultural a la Embajada de Cuba en Bélgica, pero él eligió el exilio en 1965 convencido de que la dictadura había monopolizado la opinión en la isla.

Durante el resto de su vida, Cabrera Infante comparó a Fidel Castro con Hitler, Stalin y otros personajes déspotas de la historia. Una vez lo describió como “un hombre de infinito ladinismo y engaño, una bestia y un monstruo que es el doble, blanco y barbudo de Idi Amín...”

Al morir Cabrera Infante la semana pasada, Granma, el periódico del Partido Comunista cubano, guardó silencio a pesar de que se trataba de un autor reconocido en el mundo, ganador de premios importantes como el Cervantes (1997). Sólo la revista cultural La Jiribilla mencionó su deceso en la isla, pero señalando que sus escritos están “contaminados por la obsesión fanática en que se convirtió su posición política contra la Revolución cubana”.

Esto confirma que la opinión independiente y la crítica le siguen produciendo escozor al régimen de Fidel Castro, quien ha mandado en Cuba por más de 45 años y sólo ha permitido difundir las ideas que le convienen y los elogios para sí mismo, propiciando el culto a su personalidad. Por eso hay decenas de periodistas presos en la isla.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Una obediencia ciega

La obra aún les espanta

Misiles en Nicaragua

El trauma de mi primera vez