Matan poco a poco a la laguna de Masaya
 |
|
 |
Cada día le echan 50 milgalones de aguas negrasy toneladas de basura |
|
|
Carretones halados por caballos llegan todos los días a botar basura a las laderas de la laguna de Masaya.
|
|
Miguel Flores CORRESPONSAL/ MASAYA
Cuando Ana Julia García era adolescente, hace 35 años, llegó la primera vez a lavar ropa a la laguna de Masaya y las aguas eran cristalinas. Aún sigue bajando a lavar, pero ahora rodeada de basura y en aguas turbias.
“Cuando llego a la playa de Venecia me encuentro con botellas, animales muertos, plásticos, zapatos viejos y otras basuras; yo misma, al llegar a lavar, he sacado basura y la he quemado”, dice Ana Julia mientras restriega un pantalón de mezclilla sobre una piedra.
De lejos, el manto de agua parece un rincón ideal para el turismo, pero las lavanderas son testigo de cómo el oleaje de la laguna, de origen volcánico, remueve cada día la basura y las aguas sucias que recibe de los cauces y las pilas sépticas de la ciudad de Masaya.
Por sus laderas bajan, además de lavanderas, personas que llegan a bañarse y a pescar, como Oswaldo Pérez, un habitante de Masatepe quien afirma que siempre saca guapotes, laguneros y mojarras, con los que alimenta a su familia desde hace 20 años, a pesar de la contaminación de las aguas.
“No me da miedo enfermarme, porque la misma laguna se limpia, como que no le gusta estar sucia; incluso, hemos llegado a hervir el agua, la tomamos, nos bañamos y con ella hacemos sopita de pescado”, relata Oswaldo.
Mario Méndez, responsable técnico de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA), dijo que unas 50 mil personas conectadas al alcantarillado sanitario de Masaya vierten en las pilas de oxidación y después en la laguna un promedio de 50 mil galones de agua diarios, o sea unos 67 litros por segundo.
La contaminación es acelerada por el tratamiento deficiente de las aguas negras en las pilas de oxidación, que no son bien filtradas y van a parar a la laguna con sedimentos y excrementos.
FILTROS INSERVIBLES
María Martínez y Francisco García, de 50 y 28 años de edad respectivamente, habitan en la costas de Venecia, uno de los antiguos balnearios de la laguna de Masaya, donde cada día se bañan, pescan y beben agua, rodeados de los desechos que les llegan desde Masaya, calificada como “La Ciudad de las Flores” por la publicidad turística.
“Si creemos que está contaminada entonces nos enfermamos, todo el tiempo han dicho que está sucia, pero yo no le tengo miedo y por eso no me he enfermado, eso me indica que todavía está buena”, dijo Francisco.
Además del agua de las pilas de oxidación, la laguna recibe la basura y los agroquímicos de los cultivos que arrastran las corrientes pluviales.
El delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en Masaya, Martín Cajina, considera que el problema radica en la acumulación de lodo y sedimentos. “Ya no tienen capacidad de seguir filtrando los sedimentos, y ya no biofiltran las bacterias y coliformes fecales”, afirmó.
El vicealcalde de Masaya, Félix Trejos, plantea que la municipalidad demande a Enacal porque está cometiendo un crimen contra la laguna, al verter las aguas servidas que la convierten en un foco de contaminación.
“Pensamos reestructurar el sistema de alcantarillado sanitario con organismos internacionales y evitar que una sola gota caiga en la laguna de Masaya, retomando el proyecto de saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de 22 millones de dólares”, agregó Trejos.
LOS VECINOS AFECTADOS
Pablo Calero Alemán, quien vive alrededor de las pilas de oxidación, en el barrio Bajadero El Carmen, dice que el mal olor es constante y los niños padecen de diarreas, enfermedades respiratorias e infecciones en la piel y los ojos, debido al ambiente insalubre.
La situación se torna difícil durante las noches con vientos fuertes, porque los vecinos reciben la brisa de las aguas negras. “En la cuadra ubicada al sur de las pilas están en pie 30 casas donde hay unos 50 niños, con sus padres, que sufren de diarreas por los malos olores”, aseguró Calero.
También el barrio San Carlos es afectado por las pilas de oxidación, porque en la noche se alborotan los zancudos y sus moradores están expuestos a epidemias de dengue, entre otras enfermedades. Por la tarde, cuando abren las compuertas de las pilas para que el agua caiga en la laguna, se siente fuerte el mal olor, relata Francisco Mora, habitante de la zona.
Nubia Balmaceda Ampié, de 30 años, afirma que en el barrio San Carlos los vecinos sufren calenturas, vómitos, hepatitis y anemia; males que atribuyen a las aguas sucias de las pilas sépticas.
El delegado departamental del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) Masaya, Iván Alemán, confirmó la versión de quienes viven cerca de las pilas, indicando que las aguas estancadas sin control sanitario pueden provocar brotes de diarreas, trastornos digestivos, problemas en la piel y deficiencias renales.
RIESGOS EN AUMENTO
“Consumir pescado y consumir el agua y no haberse enfermado, no quiere decir que sea seguridad para todos los ciudadanos, porque si hay elementos tóxicos pueden provocar intoxicación masiva alimenticia”, explicó Alemán, quien se mostró sorprendido por la buena salud de la gente que vive en las costas de la laguna.
Considera que si continúa la contaminación de la laguna, los riesgos serán mayores para la población vecina y las aguas no servirán del todo, por lo que sugiere empezar a sanearla de inmediato.
Las autoridades municipales de Masaya todavía creen en la posibilidad de convertir esa laguna en un sitio turístico, lo que implicaría cortar pronto la caída de desechos y aguas negras.
El vicealcalde Trejos pretende que las municipalidades de Nindirí, Masatepe, Nandasmo y La Concepción hagan un consorcio para realizar un proyecto turístico en la cuenca de la laguna.
“Buscamos promover la construcción de hoteles, restaurantes, andenes peatonales, carretera y la instalación de barcazas; beneficiando los ingresos turísticos, que a mi consideración es más importante (la laguna de Masaya), por su posición estratégica, que la laguna de Apoyo”, declaró.
Sin embargo sabe que, si la contaminación continúa, el desarrollo turístico de la laguna tendrá muy pocas posibilidades, porque la reserva de agua quedaría sin vida.
“Hay personas que han venido a hacer propuestas de inversión en infraestructura, arrendando las costas, provenientes de Estados Unidos, judíos e incluso nicaragüenses”, reveló el vicealcalde de Masaya.
PROFUNDA Y FRÁGIL
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera financiar el mejoramiento de las condiciones ambientales de Masaya con 22 millones de dólares, cuyo desembolso está gestionando en Washington el alcalde del municipio, Orlando Noguera.
Según el proyecto del BID, expuesto en su página web (www.bid.com), la laguna de Masaya carece de un sistema de evacuación natural y está ubicada en una caldera volcánica con una superficie de nueve kilómetros cuadrados y una profundidad de 80 metros.
La laguna de Masaya también tiene un ecosistema acuático muy frágil, con limitada capacidad de purificación, que ha entrado en crisis con la contaminación cotidiana.
Las descargas de aguas negras, de las pilas de oxidación, son la principal fuente de contaminación porque tienen una carga de nitrato y fósforo, indican las observaciones del BID.
El proyecto pretende, por tanto, mejorar el sistema de alcantarillado sanitario y modernizar el de las aguas servidas, eliminando su descarga en la laguna.
PILAS REBASADAS
Las pilas de oxidación son las principales fuentes de contaminación de la laguna de Masaya. Dominik Hock, estudiante de la universidad alemana de Griessen, hizo un estudio y detectó que 27 mil metros cúbicos de lodo tienen saturadas las pilas. Hay “alto grado de contaminación fecal y el rendimiento desmedido trae como consecuencia niveles bajos de purificación, desembocando el agua más sucia a la laguna de Masaya”, afirmó Hock.

|