Winfried Hassemer, vicepresidente del Tribunal Constitucional de Alemania
“La mejor política criminal es una buena política social”
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Winfried Hassemer
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Freddy Potoy Rosales
El doctor Winfried Hassemer, catedrático de Derecho Penal, Teoría y Sociología del Derecho en la Universidad de Frankfurt am Main (Alemania), visitó Nicaragua la semana pasada para brindar una conferencia magistral sobre El Derecho Penal del Estado de Derecho en los tiempos del terrorismo.
Hassemer, Doctor Honoris Causa por varias universidades europeas y latinoamericanas, es un crítico de la expansión e inflación que está teniendo el Derecho Penal en algunos ámbitos y la manipulación política del mismo para resolver problemas que a veces no son más que la consecuencia de un mal funcionamiento del control técnico o administrativo, o de problemas estructurales sociales o económicos.
Hassemer ocupó el puesto de comisionado para la Protección de Datos en el Estado de Hessen y actualmente es vicepresidente del Tribunal Constitucional alemán.
Pertenece a la escuela del gran filósofo del Derecho alemán Gustav Radbruch y es también un representante destacado de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt del filósofo Jürgen Habermass, muchos de cuyos planteamientos ha llevado a la Teoría del Derecho.
Hassemer, después de su conferencia brindada en el Banco Central de Nicaragua, evento organizado por el Centro de Estudios Penales de la Universidad Politécnica de Nicaragua (que dirige el doctor Sergio Cuarezma Terán), Grupo Cívico Ética y Transparencia, Grupo Fundemos, y la Corte Suprema de Justicia (CSJ), dio una entrevista a LA PRENSA abordando diversos aspectos, a través de la traductora Delia Narváez, profesora del Colegio Alemán-Nicaragüense.
—El Derecho Penal está cambiando, sobre todo en el marco del terrorismo. ¿Cuáles son sus planteamientos para que no se violenten los derechos individuales y los derechos humanos?
Es un problema del mundo y es algo nuevo. Hasta el momento el proceso penal se había dado a nivel nacional y tenía un carácter regional. El nuevo fenómeno es la globalización en todos sus aspectos y todo derecho penal interviene en el derecho individual y en los derechos fundamentales del ciudadano.
—Pero en algún momento, países poderosos pueden acrecentar esa incidencia sobre esos derechos individuales, argumentando seguridad nacional.
Suerteramente ese problema de los países poderosos todavía no es un problema en Europa. Los países europeos hacen su proceso penal. La característica de Europa es la Unión Europea y que los procesos penales se traten de armonizar. En este sentido hay en algunos momentos transformaciones en el proceso penal y en el fundamento de los derechos, pero eso no es ninguna pregunta de un país fuerte o débil, es un problema de la igualdad de niveles. Otra cosa más importante, el derecho penal es una característica para la soberanía nacional.
—¿Aunque Europa no tenga ese problema, cree usted que Estados Unidos manipula el Derecho Penal en casos como Irak y Guantánamo?
Guantánamo no transformó el derecho penal alemán, lo otro es un problema del derecho penal de los pueblos, un problema de las Naciones Unidas, es un problema de los pactos de los derechos internacionales del ser humano. Eso no es el mismo problema del derecho penal nacional. Insisto, el derecho penal es una característica de la soberanía del derecho estatal, por eso a mí no me gustaría que un país fuerte tratara de convertir el derecho penal a sus intereses.
—Estados Unidos, Alemania y Francia parecen querer replantear sus relaciones después de sus diferencias por la guerra en Irak. ¿Como ve la evolución del derecho penal en tiempos del terrorismo a nivel de estos países fuertes?
Como magistrado de la Corte Judicial alemana no quiero comentar la política internacional alemana. El terrorismo internacional ha transformado también el derecho penal nacional. Las amenazas al derecho penal han provocado que se aumenten las penas. Amplió la participación de la policía y de hecho la libertad de los derechos individuales la redujo, pero no sólo lo hizo el terrorismo, sino desde años anteriores se ha provocado una transformación que ha reducido los derechos fundamentales del ciudadano.
—Entonces, ¿es una solución aumentar las penas para enfrentar el terrorismo?
Naturalmente hay condiciones del terrorismo que se robustecen con el fortalecimiento del derecho penal, ése es el fundamento ideológico del terrorismo. Nosotros también tuvimos un terrorismo en Alemania en los años sesenta-setenta que también así funcionó, pero no creo que para todas las formas del terrorismo funcione.
—El derecho penal norteamericano ha trascendido las fronteras en América Latina. ¿Esto es saludable para países en desarrollo?
ES LO QUE NO QUIERO HACER...
—Sus vaticinios en las transformaciones del derecho penal entre países pobre y ricos.
Para el desarrollo del proceso penal, riqueza y pobreza no juega ningún papel. Pienso que países muy ricos tienen dificultades para resolver los problemas del proceso penal . Es necesario que cada país trate de reducir esas diferencias entre ricos y pobres. Que las poblaciones pobres tengan una perspectiva que no sólo radique en la criminalidad y que la gente tenga una seguridad para su edad más avanzada.
Hay un dicho de un jurista en Alemania: “La mejor política criminal es una buena política social” y ese dicho funciona tanto para países ricos como pobres.
—El derecho penal se ha vuelto expansionista. Parece una máquina procesadora de carne de pobre en defensa de las transnacionales de países poderosos que trascienden las fronteras con sus modelos de derecho penal. ¿Qué opina?
Yo le creo que es un problema de América Latina, eso no es ningún problema de Europa. Y le digo nuevamente: no debe ser ningún problema, cada estado debe hacer su propio proceso penal. Son problemas regionales, otra cosa sería el derecho penal económico y razonable porque se trata de relaciones internacionales y entonces tiene sentido que bajo esas bases se trate de negociar con los otros, pero no intervención, es negociación.
PELIGROSOS PROCESOS OCULTOS
El doctor Winfried Hassemer, en una de las partes de su conferencia señaló que las reformas en el derecho procesal penal en la década de los años setenta del siglo pasado se concentraron en el proceso de investigación penal. Temas “clásicos” tales como el debate, la prisión preventiva o la defensa en el proceso, permanecen al margen de la perspectiva de las reformas. Tanto el terrorismo como la globalización son poderosos aspectos que hacen posible que las necesidades de control procedentes del proceso penal, sean continuamente promocionadas y aún hoy la tendencia continúa.
El argumento se sostiene de una manera simplificada, en que el Estado de Derecho, ante graves amenazas de nuevo cuño, debe proteger su eficiencia y debe servirse de los mismos medios de los cuales disponen los perpetradores criminales.
Según Hasssemer, con esto se hace referencia directa a la colaboración extrafronteras entre las autoridades de la investigación penal y la utilización de instrumentos técnicos para el combate de riesgos y el esclarecimiento de delitos.
Las “relaciones transfronteras” no se refieren únicamente a la eliminación de las fronteras nacionales —dice el jurista alemán— sino también a los límites entre las diversas instancias de investigación penal nacionales. Es así como puede observarse, por ejemplo, el Proyecto de un Convenio Constitucional para Europa en relación a las “órdenes de captura europeas”, así como la formación de instituciones funcionales en el ámbito europeo para el combate de la criminalidad. También se discute en este ámbito la unificación de informaciones provenientes de servicios secretos y de la policía.
Hassemer sostiene que la ampliación de las autorizaciones de investigación en el Proceso Penal afectan principalmente dos clásicas limitaciones para las intervenciones penales: la sospecha del hecho como presupuesto de intervenciones de carácter penal y la muy importante apertura y honestidad de las investigaciones penales frente al inculpado.

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