“Papa no dirige la Coca Cola”
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Su misión es divina, y por eso no puede renunciar,dice experto |
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Juan Pablo II toca su cuello durante su breve aparición de ayer.
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ROMA/AFP
El Papa Juan Pablo II no renunciará a su cargo de jefe de la Iglesia Católica porque no es el presidente “de una multinacional como Coca Cola o General Motors”, sino que su misión es divina y no debe responder ante ningún humano, advirtió este domingo el cardenal español Julián Herranz, experto en asuntos jurídicos del Vaticano.
La decisión de Juan Pablo II de continuar guiando la Iglesia es “algo que la opinión pública no entiende porque cree que la Iglesia es una multinacional, como Coca Cola o General Motors”, dijo.
“La gente se pregunta por qué no renuncia el Papa como lo hacen los dirigentes de esas compañías, es que ignoran que existen dos misiones en el seno de la Iglesia: la canónica y la divina”, afirmó en una entrevista al diario La Stampa.
PODER DELEGADO POR CRISTO
“La misión canónica es un acto jurídico a través del cual se confiere un encargo o un gobierno. La misión de los obispos es típicamente canónica. Un obispo asume la dirección de una diócesis porque el Papa se la ha conferido”, explicó el cardenal Herranz.
“Para el Papa la situación es distinta. El poder soberano del pontífice deriva de Cristo y su misión como su vicario sobre la tierra es divina. El sumo pontífice no debe responder ante ningún ser humano (...) por eso su misión es divina”, agregó.
Para el purpurado español, el Papa, de 84 años, no va a renunciar a su cargo, que le fue “confiado por Dios” hasta que viva.
Las precarias condiciones de salud del Papa, quien fue hospitalizado dos veces en menos de un mes, avivaron el debate sobre la posibilidad de que renuncie al trono.
Juan Pablo II ha siempre rechazado tal idea y ha confirmado en numerosas ocasiones que permanecerá como jefe de la Iglesia católica hasta que “Dios lo llame”.
Los miles de fieles congregados este domingo a la hora del Ángelus no escucharon la voz de Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro ni lo vieron impartir la bendición desde la ventana de su habitación en el hospital Gemelli, pero muchos tenían la sensación de haber vivido un momento histórico.
“Este momento marca el comienzo de una nueva era y el declive del poder de Juan Pablo II”, sentencia el mexicano Rafael López, quien vino al Vaticano con la esperanza de ver al Papa.

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