Chelsea celebra
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John Terry, del Chelsea.
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CARDIFF, Gales/AP
Chelsea encontró ayer en la Copa de la Liga el bálsamo de una mala semana al vencer 3-2 en la final al Liverpool, y de paso le dio el primer dividendo a su propietario ruso Roman Abramovich.
El cuadro londinense se quedó con el título al imponerse en un partido que se definió en un alargue. Su técnico portugués José Mourinho, sin embargo, no pudo ver el desenlace desde la banca, debido a que fue expulsado por su festejo del gol del empate.
Liverpool, el equipo que dirige el timonel español Rafa Benítez, se adelantó recién a los 43 segundos por medio del tanto del noruego John Arne Riise al centro del español Fernando Morientes.
Pero el capitán del Liverpool Steven Gerrard anotó en contra de su propia puerta con un cabeza a los 78 minutos, llevando el partido a una prolongación.
Chelsea liquidó el partido con los goles del marfileño Didier Drogba, con un remate a boca de jarro cuando corrían 16 minutos del alargue, y del serbio Mateja Kezman, cinco minutos después, también con un disparo a corta distancia.
Con seis puntos arriba del Manchester United, y un partido pendiente, Chelsea muy bien podría cerrar la temporada con dos títulos en la mesa.

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