Jamileth Bonilla, diputada liberal
“Dimos mucho al Frente Sandinista”
 |
|
 |
Durante ocho años Jamileth Bonilla fue una de las personas más cercanas a Arnoldo Alemán en la conducción del PLC. Ahora, súbitamente ha caído en desgracia y ella atribuye el hecho a su apoyo al precandidato Eduardo Montealegre, a su desacuerdo con el poder que se está dando al Frente Sandinista para conseguir la libertad de Alemán, y a los cuechos que sobre ella le llegaban hasta la cárcel al ex Presidente |
|
|
|
|
Fabián Medina
Jamileth Bonilla se ve fresca. Dice que ha tenido un día atareado, pero se le ve fresca a pesar del bochorno de su casa en residencial Los Robles y a pesar de las amenazas de purga que vive en el Partido Liberal que ha dirigido en los últimos ocho años.
El viernes pasado, la alta dirigencia de su partido la separó del cargo de Secretaria de Organización, y por lo tanto deja de ser miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PLC. Esta decisión es un primer desenlace de su súbita caída en desgracia. Según ella todo comenzó en noviembre pasado cuando criticó la forma cómo se organizaron las elecciones municipales. Se le quitaron sus funciones y se le condenó con el membrete de “Caso Omiso”. “A los presidentes departamentales se les advirtió que cualquier reunión que tuvieran conmigo se hiciera caso omiso. Ésa fue la consigna”.
Bonilla inició su vida política en el Partido Comunista, en el que militó durante 13 años. Estudió marxismo, y como comunista fue a la cárcel durante el régimen sandinista. Por comunista no encontró trabajo en los años ochenta y por comunista llegó a ser concejal de Managua durante la administración, como alcalde, de Arnoldo Alemán. Por comunista es que llega a ser liberal.
¿Cómo es que una comunista termina en un partido liberal?
Sin haberme metido a profundidad a estudiar la filosofía liberal, creo que mucho tuvo que ver la actitud de Arnoldo Alemán. Yo no miraba a Arnoldo Alemán representando una ideología, una filosofía, aunque levantaba una bandera roja. Miraba que quería el bienestar de la gente, que era un hombre abierto, que luchaba por los problemas. Me involucro a través de la actitud de Arnoldo Alemán. Más por simpatías personales.
¿A quién tengo al frente? ¿A una comunista a una liberal?
Tenés al frente, sin ningún calificativo, a una persona que desde que inició sus primeros pasos en la política lo hizo dando lucha por la democracia, en contra de la represión, en contra de la dictadura, fuera de quien fuera.
¿Sus antecedentes comunistas le trajeron problemas?
En el Partido Liberal sí. Mucho, mucho. Yo todavía recuerdo frases del actual Vicepresidente de la República, José Rizo Castellón, que tiraba epítetos públicos groseros hacia mi persona por haber sido comunista y estar en las filas del PLC. ¡Y a lo interno del PLC recibí toneladas, toneladas! Ahí no sé si Arnoldo Alemán lo hizo por inteligencia, pero se empecinó en decir “va a estar aquí, a este nivel pues. ¿Y qué? ¿Cuál es?” Y hasta hace algunos días no se debe haber arrepentido.
¿Qué tan cercana fue usted con el doctor Alemán?
Yo lo conozco en la Alcaldía, trabajé mucho en la parte social. Esa parte le benefició mucho en su campaña presidencial. Mi trabajo organizativo en el PLC creo que él lo valoró mucho. Cercana... bastante, de la familia. Yo miré crecer a los niños de Arnoldo, los del primer matrimonio. Compartíamos con el doctor Alemán los momentos más íntimos de una familia.
¿Se rumoró que usted tuvo una relación sentimental con el doctor Alemán?
Sí, sí. Se rumoró mucho. A los que tenían el valor de preguntármelo se los dije claramente: que en ningún momento se atrevió Arnoldo Alemán...
Todo mundo sabe que él era un mujeriego...
Sí, sí. Todo mundo sabe. Pero también se sabe que donde él pone la mano deja huella. Y al menos mi relación fue estrictamente de trabajo y también familiar. Tal vez ahí es donde hubo un malentendido porque compartíamos momentos familiares que no compartía ningún otro miembro del partido. Siempre una mujer soltera es objeto de que se le calumnie, de que se le invente.
Y dados esos rumores, ¿hubo algún momento de tensión con su actual esposa María Fernanda? ¿Celos?
No, yo creo que no. Nunca me los manifestó, y si no me lo manifestó es que no los hubo.
¿Llegó a ser amiga suya María Fernanda?
Yo no sé si amiga, compartíamos algunas cosas.
¿Qué concepto tiene actualmente de Arnoldo Alemán?
Es un hombre de un gran corazón. Se da a querer de la gente. Comenzó como político muy nuevo y el andar lo ha hecho muy hábil. Creo que es injusto lo que se le hizo. Tal vez le sirve. En la vida uno debe tomar como lecciones lo que le pasa. Hoy por hoy sigue controlando el Partido Liberal...
¿Para bien o para mal?
Yo creo que a estas alturas no es para bien, porque el partido ya deja su forma de ser, de tomar decisiones como partido colectivo, sino que son las decisiones que él dice. Y nos tocó muchas veces el corazoncito. Hay que hacer esto por la libertad del doctor Alemán y muchas veces dimos mucho. En los últimos días se dio mucho al Frente Sandinista. Todo lo que hicimos es lo que yo resiento. Haberle dado tanto poder al Frente Sandinista sin que el Frente Sandinista diera nada.
¿Que el doctor Alemán esté en su casa, en El Chile, le ha costado mucho al PLC?
Sí, y la promesa de su salida. Porque está en promesa su libertad.
¿Todavía hay facturas que pagar o ya se le dio lo que pedía el Frente para esa libertad?
Quisiéramos nosotros. Yo una vez le dije al doctor: “quiero me dé una fecha. Yo ya no aguanto seguir votando en la Asamblea Nacional por leyes que van en contra de nosotros y en contra de Nicaragua. Y lo hemos hecho por tu libertad, pero quiero saber hasta cuándo vamos a seguir dando...” Me dio una fecha y no se cumplió. Él decía, “lo último que vamos a hacer es esto, y la fecha tope es ésta”. La fecha no fue ésa y tampoco fue lo último que dimos. Claro, yo entiendo, sobre todo yo que he estado en la cárcel, y sobre todo con una sentencia de 20 años, entonces él tiene que hacer uso de todos los recursos que tenga para alcanzar su libertad. Desgraciadamente no fue posible a través de los demócratas, a través del Presidente de la República, a través del Gobierno. No fue posible no sólo porque Enrique Bolaños no quiso, sino porque también Arnoldo Alemán no quiso. En el momento en que Enrique Bolaños se prestaba a hacerlo, Arnoldo Alemán quería pasarle la factura porque estaba débil. Siempre hubo ese estira y encoge.
A su criterio, ¿el PLC está entregando el poder al Frente Sandinista en las próximas elecciones?
Depende de las decisiones últimas que el partido tome. Si el partido opta por llevar un candidato que no tiene los elementos básicos para ganar las elecciones, si se continúa con lo que se está haciendo ahora, descabezando, destituyendo juntas directivas en pleno, desmoronando al partido... Si se continúa con eso estamos abonando para que el Frente Sandinista gane. ¿Lo está haciendo el partido a conciencia? Yo creo que no.
¿No es parte de la negociación dejar que el Frente gane las próximas elecciones?
Me atrevo a decir que no. Me asusta pensar eso.
¿Para cuándo está prevista la liberación de Alemán?
Todo mundo habla que es en marzo. Eso no lo conozco yo de voz de ellos (los sandinistas). (Lo conozco) de algunos miembros del partido que dicen que están preocupados porque el Frente Sandinista ya empieza a hablar no de sobreseimiento sino de amnistía. El proyecto de amnistía no está metido y ya estamos en marzo... Como que comienzan a tener dudas. Lo van a sacar en su oportunidad, cuando crean conveniente.
¿Al Frente le interesa el doctor Alemán libre o preso?
¡Ésa es la paradoja! Arnoldo cree que le gana a Daniel y Daniel que le gana a Arnoldo. Daniel cree que el mejor candidato para él como contrincante es Arnoldo Alemán por lo desgastado políticamente, por la campaña anticorrupción, etc., etc. No debe estar calculando tan mal el Daniel. Le conviene Arnoldo afuera.
¿Cómo es que usted cae en desgracia siendo tan cercana a Arnoldo Alemán?
Siempre existen las competencias políticas dentro del partido político. Arnoldo Alemán preso tenía que dejarse llevar por las cosas que le llegaban a decir no por las cosas que él miraba. En los partidos políticos abunda eso. Habían unos que tenían más desarrollada esa habilidad, y le decían cosas y fue minando, pero también en las elecciones municipales yo tuve mucha contradicción fuerte con él por el trabajo organizativo.
¿Es susceptible el doctor Alemán al cuecho?
Mucho, mucho, mucho. Le encanta. Él se da cuenta de todo lo que pasa dentro y fuera del país.
¿Y se lo cree?
Sí. Y actúa y decide.
¿Qué opinión tiene de Enrique Quiñónez?
Es una persona nueva en el partido. Liberal nacionalista. Tiene muy poca experiencia partidaria. Creo que su manera de actuar no abona a un partido político. Por su forma de ser es más para la cuestión armada. No me consta si estuvo o no en la Contra luchando.
¿Cómo siendo tan nuevo se le ve ahora con tanto poder en el PLC?
El doctor Alemán lo necesita, y así es la política.
—¿Lo necesita para qué?
Para que diga lo que dice. ¿Quién más lo dice? Wilfredo que lo sigue un poquito. Pero quien lo dice groseramente, él. Nadie más. Nadie más. Lo necesitan.
—¿Usted ya no es arnoldista?
Yo creo que el doctor Alemán con su actuar en los últimos tiempos no es una buena conducción para un partido moderno de cara al siglo en que vivimos y de cara a que el liberalismo se perpetúe en el poder por siglos. Creo que es necesario hacer cambios internos. Creo que si el doctor mismo acepta hacer esos cambios podría continuar muchos años liderando al partido y pasaría a la historia, pero si continúa liderando el partido como lo está haciendo hasta ahora va a llevarlo al fracaso.
LAS COMUNISTAS TAMBIÉN LLORAN
Llora Jamileth Bonilla. Los recuerdos de la cárcel la descomponen, y pide con señas al fotógrafo que no le tome fotos así. Ella está ahora en El Chipote, el 21 de octubre del 1981. En la celda oscura no se sabe si es de día o de noche, se oye el lamento de hombres que gritan pidiendo clemencia. ¿Será madrugada porque ya no se oyen pasar carros? Vienen por ella, abren la puerta y la llevan a la sala de interrogatorios. No hay golpes, sólo miedo, mucho miedo.
Pero no llora Jamileth por eso. Tal vez se vea ahora en la Zona Franca, ya sentenciada a seis meses de cárcel, de madrugada, halando con un mecate la lata que le entregaron en su celda para que haga las necesidades, y limpie y lave cada madrugada, o bañándose desnuda, junto con otras reclusas, algunas de las cuales aprovechan la oportunidad para dar rienda suelta a su lujuria. ¿Qué hace? ¿Las ve o se hace la desentendida? Otra vez miedo.
“Nadie puede olvidar una experiencia como ésa. Yo tuve la oportunidad de comparar lo que es la guerra con lo que es la cárcel. ¡Mil veces mejor la guerra, a pesar que miré la muerte muy cerca y miré caer a la gente que va al lado tuyo luchando! Duele mucho menos que estar en la cárcel. En la cárcel dejas de ser un ser humano, te convertís en un objeto, tomás agua cuando ellos quieren, vas al servicio higiénico cuando ellos quieren, dormís cuando ellos quieren, te levantás cuando ellos quieren... y la torturas sicológicas de que uno es objeto”.
A la cárcel llego después de una redada que hizo la Seguridad del Estado. Ella era comunista y no tenía cabida en el nuevo orden. Ingresó al Partido Comunista en 1977 (militó en él hasta 1990) y a pesar de que su partido no apoyaba la lucha armada, Jamileth Bonilla se unió a la insurrección contra Somoza y combatió en Managua, Masaya, Jinotepe y Granada. “Para el 19 de julio yo no estaba en Managua porque todavía estábamos en los últimos operativos militares”.
En el ochenta, dice, comenzó la captura de los “comunistas” y logró evadir la persecución hasta aquella redada del 21 de octubre del 1981 cuando fue a parar a El Chipote.

|