VIERNES 18 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23727 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




El aviador sobrevuela Nicaragua

Foto  
. En su estreno en el país fue calificada de “excelente”

La película El aviador ya está disponible en todas las salas de cine de la capital.

 

Leslie Ruiz Baldelomar

La película postulada a once premios Oscar, El aviador, protagonizada por Leonardo DiCaprio, se estrenó ayer en las salas de cine de Managua con buen suceso.

Narra parte de la vida del excéntrico millonario norteamericano Howard Hughes, quien durante varios meses vivió en este país para hacer negocios con Anastasio Somoza.

Óscar José Tinoco Palacios fue a verla en la tanda más temprana de ayer.

“Me llamó la atención la astucia e inteligencia de Howard Hughes. Y la interpretación de Leonardo DiCaprio creo que es excelente. Considero justo que haya sido nominada a once premios Oscar”, comentó.

Óscar Tinoco, padre del entrevistado anterior, manifestó que cambió la percepción que tenía del magnate.

“Yo tenía una idea de Howard diferente. Pensaba que era un gángster porque como se decía que hizo negocios con Somoza. Pero el hombre no era nada de eso. Era un tipo de progreso”.

Un joven de 28 años que prefirió dar su opinión en el anonimato dijo que “es interesante la película. La vi bastante buena. Te enseña el desarrollo de la aviación en Estados Unidos. Creo que DiCaprio hace un excelente papel”.

UN PARTICULAR PERSONAJE

El aviador, transcurre entre la década de los veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado.

Deja en evidencia la singular personalidad de Hughes, quien, entre otras cosas, se obsesionó en diseñar el avión más grande de Estados Unidos.

Para quienes le rodeaban esta idea fue sinónimo de capricho y hasta de locura. Para Norteamérica, un paso gigantesco en el mundo de la aviación.

Hughes fue hombre con visión de futuro, de progreso. Éste es el sabor que deja esta producción de Martin Scorsese que dura alrededor de dos horas y media.

Pero también un Don Juan. Tuvo varias mujeres guapas a su lado que le ayudaron hasta cierto punto a controlar sus impulsos.

No fue nada fácil para este hombre saber manejar tantas cosas a la vez: sus amores, la fama, la fortuna y su extrema insistencia en la perfección y la limpieza.

Tan extrema y rara era esa manía por la limpieza que llegó al punto de cargar en la bolsa de su pantalón una cajita metálica con una pastilla de jabón dentro. Con ella se lavaba las manos cada pocos minutos.

Tampoco se atrevía a tocar las cerraduras de las puertas. Prefería hacerlo con servilletas. Y a los timones de sus aviones les ponía papel celofán para no llenarse de microbios.

A Hughes no le importaba gastar millones con tal de conseguir lo que se proponía y esto lo extendió hasta su faceta de cineasta.

A finales de la década de los veinte del siglo pasado se dispuso a filmar una película en la que por supuesto se destacaban los aviones.

Lo que al principio era un proyecto rentable, terminó convirtiéndose en el filme más caro de Estados Unidos, al costarle cuatro millones de dólares.

Quizá esa cantidad sea vista actualmente como nada, pero en ese tiempo era una suma realmente importante para ser gastada en una película.

Pero ¿cómo no iba a costarle tanto si para captar las imágenes requería de 26 cámaras?

Él, que tenía 24 solamente, se vio en la “necesidad” de pedirle dos cámaras a Metro Goldwyn Meyer. Los de esta productora se rieron de él, pero aún así siguió adelante con este proyecto.

Años más tarde Hughes fue ovacionado por cientos de personas que abarrotaron las calles cercanas al cine donde tuvo lugar el estreno de lo que llamó Hell’s Angels.

Los medios de comunicación también lo halagaron. A propósito del denominado cuarto poder, El aviador, aunque brevemente, hace una especie de crítica en contra de aquellos periodistas que cruzan la línea de la privacidad.

“Cuidado. Los medios entran donde quieren”, es el mensaje que deja esta producción cinematográfica en relación a este tema que por coincidencia, ha sido objeto de discusión en las últimas semanas en Nicaragua.

LOS TRUCOS DE SCORSESE

Para recrear el mundo del hombre fascinado con la tecnología e impulsado por sueños del futuro, Martin Scorsese utilizó novedosas técnicas de filmación.

Mezcló tecnología digital con métodos clásicos de iluminación, vestuario y escenografía.

Utilizó miniaturas de los años veinte, treinta y cuarenta.

El director y su equipo, lograron que El aviador se viera hasta el último detalle como si hubiera sido filmada en los grandes días de Hughes, filmando con película Technicolor típica de aquel tiempo.
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