LUNES 14 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23723 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE





Consígalo por escrito

Anne Field

Luego que una vicepresidenta de la firma le propuso encargarse de nuevos proyectos, Chris Coleman creyó que había recibido un encargo fantástico que consistía en lanzar un nuevo servicio de información para su empresa de mercadeo Folio Z, con sede en Atlanta. Por lo tanto, la vicepresidenta quedó muy desconcertada cuando, 30 días después de ofrecerle el proyecto, Coleman renunció. ¿Qué ocurrió?

Al parecer, cuando la vicepresidenta formuló la oferta, dijo una cosa, y su empleado entendió algo totalmente diferente.

"Le indiqué que iba a ser una gran oportunidad", dice la vicepresidenta. "Y no le aclaré lo que eso significaba".

Para la vicepresidenta, el único significado posible era que el designado debería encargarse de mayor número de empleados y que obtendría un puesto más alto. Cuando el empleado descubrió que no consistía en eso la oferta, sintió que se desvalorizaba su tarea y que lo habían engañado, y abandonó la compañía.

Lamentablemente, ese tipo de malos entendidos es muy común en las empresas. Y cuando el sitio de trabajo está sometido a fuertes presiones, ocurre con más frecuencia.

Una manera de asegurar que los empleados escuchan lo que usted desea decirles es poner la propuesta por escrito. Eso ayuda mucho en conversaciones difíciles, por ejemplo, cuando usted tiene que criticar el desempeño de un empleado, o cuando debe comunicarle malas noticias.

Pam Brill, un psicoanalista de Bedford, New Hampshire, cuenta la historia del gerente de una empresa manufacturera que sabía que su personal no estaría en condiciones de entregar un producto a tiempo para un cliente importante.

Por lo tanto, convocó a su equipo, explicó que tenían cuatro días para concretar la tarea, estableció metas específicas para cada empleado y envió las órdenes por escrito a cada persona.

"Sin eso, dadas las presiones, los empleados no hubiesen sido capaces de escuchar correctamente las órdenes", dice.

Una táctica vinculada es pedir a los empleados que repitan las instrucciones en sus propias palabras.
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