Aeropuerto
Armando Guevara Fletes
El 29 de enero del 2005 fui al Aero-puerto Internacional de Managua a esperar a una pariente que venía de Estados Unidos. Ese día vi dos cosas con las que no estuve de acuerdo.
La primera es que los pasajeros que van empujando la carretilla con sus maletas, al llegar al mostrador donde tienen que entregar un tique para poder salir les ordenan que aprieten uno de dos botones que hay en la parte delantera del mostrador para encender una de las dos bujías.
El caso es que cuando se enciende la bujía verde dejan salir al viajero sin problemas, pero si la que se enciende es la bujía de luz roja, entonces lo desvían hacia la derecha, para que le registren sus maletas.
Los pasajeros vienen desvelados, aburridos de las horas de vuelo y deseosos de llegar pronto a sus casas, para descansar, pero si tienen la mala suerte de encender la luz roja les alargan el martirio al enviarlos a que le registren sus maletas.
La segunda anomalía fue que cuando comenzaron a salir los pasajeros en el mostrador habían dos empleados atendiendo a los pasajeros, pero de pronto uno de los empleados se fue y no volvió más, y al quedar un solo empleado despachador se formó una gran fila, cuando faltaba la mayoría de los pasajeros de American Airlines.
Los nicaragüenses tenemos un gran corazón, y cuando venimos de fuera traemos regalos a nuestros padres, hermanos y a nuestros buenos vecinos; lo que traemos no es para vender.
Los empleados del aeropuerto ya deben tener registradas en su computadora a las personas que se dedican a comerciar y que están viajando constantemente.
A esas personas sí hay que registrarles sus maletas para cobrarles el impuesto de entrada al país con mercancías de cualquier clase.

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