SáBADO 12 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23721 / ACTUALIZADA 02:30am





EL HUMOR DE




Granada: el planeta de los poetas

Blanca Castellón

El alma que entra ahí debe ir desnuda, temblando de deseo y fiebre santa.
(R.D.)

El primer Festival Internacional de Poesía, celebrado en Granada en honor a Joaquín Pasos y en saludo a los 80 años del padre Ernesto Cardenal, resultó ser un viaje intensivo de cuatro días alrededor del mundo mágico de la poesía, para todos los que tuvimos la iniciativa de participar o asistir, cuyo precio fue tan simple y accesible a todos los mortales, como el de llevar desnuda el alma y abiertas las puertas de la imaginación.

Más de 200 poetas entre nacionales y extranjeros adueñados de la ciudad cuna de la vanguardia, nos regalaron una versión nueva de Granada: el planeta de los poetas, donde las horas no se cotejaron a la par del dólar, si no más bien a la par del verso suave de pausados giros y de los delicados bocados de paz con que nos alimentamos esos días inolvidables, que quedaran marcados en las páginas de la historia y en el corazón del pueblo con letras fosforescentes. Daba gusto contemplar a gente de todas las edades, clases sociales, partidos políticos, unidas por el hilo azul de la poesía. Fue tan fácil que todos acudieran al banquete de la palabra y estrecharan sus lazos de hermandad, esas venas que los políticos parecen empeñados en destrozar. El poder de la palabra una vez más demostró su noble autoridad para mover montañas y crear nuevos universos. “Porque es un hecho que la poesía inventó el unicornio, el centauro y el fénix”.

Y mientras estas torres de Dios nos acariciaban con su canto las fibras más profundas de nuestra humanidad, el Cocibolca emocionado no dejaba de enviarnos su brisa y aquel su perenne jua jua como música de fondo y señal indiscutible de aprobación, hasta me pareció escuchar de aquel nuestro viejo “monte murruco, volcán eunuco”, emitir algunos roncos vocablos amistosos en su particular y volcánico idioma, como saludo a este primer festival, que viene a ser dentro del marco de celebración del centenario de Cantos de vida y esperanza su mismísima resurrección.

Al otro lado del planeta de los poetas (léase Granada) las noticias sobre Nicaragua no giraban en torno al “desdiálogo”, ni a la corrupción, ni a la violencia, ni siquiera a la pobreza, sino a la riqueza que heredamos de los siglos anteriores, a la estrella que todo nica lleva tatuada en la frente con orgullo cuando pasa otras fronteras. Nuestra estela quedó impregnada de nuevos aromas para seguir manteniendo la cabeza erguida frente al mundo y poner en un pedestal “nuestro mejor producto de exportación”: la poesía.

Hay mucho que decir sobre los beneficios que traerá consigo este festival y mucho sobre la experiencia vivida, pero como diría Joaquín Pasos, “si algo traigo para decirles, dispensadme/ en el bello camino lo he olvidado/ …perdonadme que vengo enamorado”.

Y como enamorados venimos todos, de esa comunión espiritual que experimentamos durante cuatro días, en nuestra bella ciudad colonial. Este primer festival ha sido una especie de milagro, como si una voz del más allá nos dictara un levántate y anda, Nicaragua. Y hacia Granada la caravana pasa.

La autora es poeta
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