Papa recibe ceniza en el hospital
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Por primera vez en 26 años, Juan Pablo II no celebró la misa principal |
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El cardenal James Francis Stafford sustituyó al Papa en la misa del Miércoles de Ceniza. Pidió a Dios que conceda a Juan Pablo II “la gracia” para continuar al frente de la Iglesia.
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Juan Lara Ciudad del Vaticano/ EFE
Por primera vez en sus 26 años de pontificado, Juan Pablo II no celebró ayer la solemne ceremonia del Miércoles de Ceniza, aunque sí le impusieron las cenizas en su habitación del policlínico Gemelli, de Roma, donde se encuentra ingresado desde hace nueve días debido a una crisis respiratoria.
“El Santo Padre ha presidido esta mañana en su habitación del Gemelli, la concelebración de la Misa del Miércoles de Ceniza”, afirmó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, que agregó que “las cenizas, bendecidas por él, le han sido impuestas por el primero de los concelebrantes”.
El Papa invitó al rito a su médico personal, Renato Buzzonetti, y a los otros médicos que le curan.
Desde que fue ingresado en el Gemelli, en la noche del 1 de febrero, el Pontífice, de 84 años, concelebra todas las mañas misa en su habitación, con su secretario personal el arzobispo Estanislao Dziwisz.
La ceremonia del Vaticano la ofició en su nombre el cardenal James Francis Stafford, Penitenciario Mayor de la Santa Sede, quien durante la homilía pidió a Dios que conceda a Juan Pablo II “la gracia” para continuar al frente de la Iglesia.
“Notamos entre nosotros su presencia espiritual y lo recordamos con afecto”, dijo Stafford ante varios miles de personas reunidas en la Basílica de San Pedro.
Hasta hace dos años, todos los Miércoles de Ceniza Juan Pablo II se trasladaba hasta el Aventino, una de las siete famosas colinas de Roma, para presidir en la Basílica de Santa Sabina el sugestivo rito de la imposición de las cenizas.
Debido a sus problemas de salud, el pasado año se hizo la ceremonia en el Vaticano.
NUEVO PARTE MÉDICO HOY
A la espera de conocer este jueves el nuevo parte médico sobre su salud, el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, afirmó ayer tras visitarle en el Gemelli que “está verdaderamente bien”.
Fuentes sanitarias dijeron que el estado de salud del Pontífice mejora satisfactoriamente, “cada minuto que pasa un poco mejor”. Si continúa así, no se descarta que sea dado de alta tal vez el sábado y pueda ya pasar el fin de semana en el Vaticano.
Sobre su salud, el médico Gianfederico Possati, jefe del Departamento de Medicina Cardiovascular del Gemelli, ha manifestado que se han originado demasiados debates, “basados en nada”.
En los últimos días se especuló con la posibilidad de que el Papa fuera operado del corazón y que fuera sometido a una angioplastia.
Possati, en declaraciones a ‘Avenire’, el diario de los obispos italianos, dijo que “no existe elemento alguno que haga pensar en una cosa de ese tipo”.
“CURAME”
Un niño italiano enfermo de cáncer y hospitalizado en el policlínico Gemelli, de Roma, fue recibido ayer por el Papa Juan Pablo II, al que pidió que le curara.
"Papa, haz que me cure", le dijo el pequeño, según contaron fuentes sanitarias, que precisaron que el niño fue llevado a ver al Pontífice por su secretario particular, el arzobispo polaco Estanislao Dziwisz.
Según las fuentes, Dziwisz acudió ayer por la mañana al servicio de oncología infantil, ubicado en la misma planta —la décima— donde se encuentra hospitalizado el Papa, para visitar a los niños y a sus familiares.
Uno de los niños le dijo que había acudido en varias ocasiones a la zona donde está el Papa "y he llamado a la puerta, pero ninguno me ha contestado".
Dziwisz le preguntó si quería ver a Juan Pablo II y el niño, de inmediato, contestó, "por supuesto".
Dicho y hecho. El secretario llevó al niño hasta el Pontífice, que se mostró muy contento con la inesperada visita.
Juan Pablo II le sonrió, le bendijo, y le dijo que esa bendición especial era también para los otros niños.
CARDENALES DIVIDIDOS
No se aplaca la polémica desatada por unas palabras del cardenal Ángelo Sodano, secretario de Estado vaticano, sobre una eventual renuncia al papado de Juan Pablo II. Sodano dijo que una eventual renuncia “es algo que hay que dejar a la conciencia del Pontífice”. Sus palabras han dividido a los cardenales y mientras el argentino Jorge Mejía reiteró que esa es una hipótesis “que admitimos todos”, otros como el italiano Giambattista Re y el colombiano Darío Castrillón Hoyos calificaron las palabras de “mal gusto”.

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