MIéRCOLES 9 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23718 / ACTUALIZADA 02:30am





EL HUMOR DE




Mi punto de vista
“Proyectitis” y palabrerío con las TIC

Foto  

 

Freddy Potoy Rosales

El asunto de las políticas de desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), visto desde la perspectiva del Gobierno, da la impresión de seguir estancado en medio de planes, proyectos y estrategias.

Es cierto que organismos internacionales o países que destinan plata para apoyar determinados programas gubernamentales exigen proyectos de los mismos para justificar sus desembolsos, pero el problema es que a veces esa “proyectitis” extranjera se vuelve un círculo vicioso y el avance no es perceptible. Sí sé que quienes se benefician son los consultores o compañías que ganan mucho dinero por cuantos estudios o ejecución de proyectos les encargan, pero al final los mismos quedan engavetados, sirven de insumo para otros fines o no es suficiente.

Debe haber más acción y menos palabrerío. Si los proyectos están concebidos, lo correcto es ejecutarlos sin demoras. Cuando asisto a alguna reunión y escucho las discusiones de planes y estrategias sobre las TIC, me recuerda un poco la década de los ochenta cuando para tomar una decisión se pasaban horas o días discutiendo sobre lo mismo, y finalmente, el mandamás ordenaba lo que se haría. Los tiempos han cambiado y para ejecutar proyectos no es recomendable pasar tres años discutiéndolos mientras vemos cómo inexorablemente nuestra brecha digital aumenta.

Que se entienda lo que planteo. Los proyectos deben ser concebidos, analizados, diseñados, planificados técnica, científica y políticamente si hace falta, y luego ejecutarlos, pero no pasar con el mismo cuento mucho tiempo.

Mientras no se exijan resultados concretos y altos rendimientos de lo que se programa, como hace la empresa privada, este tema seguirá siendo motivo de desayunos-trabajos o almuerzos-trabajos.

En este sentido la empresa privada ha tomado la iniciativa con varios puntos referidos a las tecnologías y las telecomunicaciones, pues no es muy alentador esperar de parte del Gobierno que impulse las políticas de desarrollo de las TIC, aunque es su obligación.

Pero este problema de ineficiencia no sólo es del Gobierno, también de los diputados que se encargan de obstaculizar el desarrollo tecnológico de Nicaragua al retener proyectos de leyes, como parte de sus sórdidas venganzas políticas. Esto lo deben tener en cuenta los electores.

Si me dicen que hay muchas cosas elaboradas, diseñadas, otras en camino, o que están funcionando, etc., está bien que lo digan, pero mi punto es: ¿Dónde está la efectividad y concreción de esos proyectos? Los resultados deben ser notorios y que no se queden grabados en fotografías de inauguración de telecentros que después de un tiempo la utilidad es mínima o nula. Es necesario el seguimiento, control de calidad, actualizaciones de estos proyectos ejecutados, etc. Aquí afecta mucho la “cultura de evasión de responsabilidades”. Es necesario dejar a un lado el palabrerío y hacer. El Gobierno es una empresa y como tal se debe gerenciar con eficiencia, y sobre todo frente a organismos internacionales o países que desembolsan plata para dichos proyectos. Deben dejar a un lado la “proyectitis” aguda. Lo indicado es trabajar fuerte en los proyectos y cumplir con los términos de referencia. Ejecuten y punto. Lo siento por los burócratas y por quienes hacen de la “fábrica de proyectos” su modus vivendi.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

“Proyectitis” y palabrerío con las TIC

Las 4 Ps y noticieros de TV

El Fondo Monetario Internacional

Educación y desarrollo sostenible