MIéRCOLES 9 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23718 / ACTUALIZADA 02:30am





EL HUMOR DE





El Algodón toca la puerta

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. Fue toda una revolución en la década de 1950, generando un nivel de crecimiento nunca antes visto en la historia económica del país
. Cuando se creía que había muerto, abrió la tapa del ataúd y empieza nuevamente a caminar

La zona de chinandega vuelve a ser el territorio de surgimiento del algodón.

 

Luis Núñez Salmerón

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El 14 de mayo de 1859 el entonces Presidente de Nicaragua, Tomás Martínez, publicó un decreto en el que se otorgaban incentivos a quienes exportaran algodón cosechado, consistentes en “pagar la mitad de los derechos marítimos”. Casi cien años después este cultivo se convirtió en uno de los más importantes de la economía y marcó toda una época conocida como “el boom del algodón” en la década del cincuenta, estrechamente ligado a un hecho tan lejano como ajeno: la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea.

Hasta la década de 1940 el país dependía principalmente del café (24 por ciento en 1946) y el oro (39 por ciento). Ese año el algodón apenas representaba el uno por ciento de las exportaciones, menos que el ajonjolí que representaba el cinco por ciento. Pero en 1955 la situación cambió radicalmente y el algodón se convirtió en el principal rubro de exportación con el 39 por ciento, el café era el 36 por ciento y el oro el 10 por ciento.

A partir de ese momento el panorama económico nacional cambió radicalmente “trajo consigo cambios permanentes en la economía”, sostiene Pedro Belli, en su estudio denominado Prolegómeno para una Historia Económica de Nicaragua. 1905-1966.

A diferencia de otros productos, el algodón significó una transformación profunda en el desarrollo económico del país alcanzando tasas de crecimiento sorprendentes, aunque no significó un cambio radical en la economía ya que la misma todavía dependía de pocos productos de exportación. En ese momento se vio favorecido además por el desarrollo de insecticidas sintéticos (DDT, BHC, Dieldrin, Toxafeno, entre otros), sostiene Belli, pero que al final provocaron severos estragos.

Además los precios internacionales mostraron un repunte considerable provocando la mecanización generalizada en el campo e impulsando a los productores nacionales, principalmente de las zonas de occidente, a aprovechar el buen momento para sacarle el mayor provecho.

Otro elemento que favoreció este cultivo fue el establecimiento de industrias textiles nacionales alrededor del mismo, ya que cuando el precio del algodón bajaba, la industria textil se veía beneficiada. De tal forma que el algodón trajo consigo un aumento en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y en un aumento en la infraestructura que hasta ese momento era mínima.

A inicios de la década del 1990, el elevado costo de producción —más de 34 aplicaciones de insecticidas—, y los vaivenes en los precios internacionales del algodón hicieron insostenible el cultivo, que poco a poco dejó de ser rentable. El final inevitable llegó definitivamente en 1998 cuando se cultivaron apenas 2.5 mil manzanas, con ingresos que no llegaron a cubrir los costos.

SU REGRESO

Ahora, ocho años después, hay optimismo en el sector algodonero nacional ante la posibilidad de reactivar su cultivo, pero es un optimismo muy cauteloso y sobre todo con una alta dosis de prudencia para reiniciarlo. “En principio necesitamos una legislación que evite volver a prácticas altamente dañinas para el ambiente”, aseguran técnicos y productores algodonero.

“Debemos contar con una ley que obligue a los productores que eliminen los rastrojos y mantener prácticas culturales que eviten las plagas del cultivo”, expresa Martín Martínez, de la Desmotadora San Cristóbal en occidente, quien sostiene que el aumento en áreas debe ir paulatinamente.

Después de una gira por El Salvador, donde se están cultivando unas tres mil manzanas, la posibilidad de hacer un nuevo intento en el algodón se siente más cercana y tanto autoridades nacionales como productores consideran viable su reactivación. Este año un primer experimento contempla 12 manzanas, en el que se está analizando “con lupa” sus resultados. Este año el área podría ampliarse hasta las 50 manzanas, “en Nicaragua se podrían cultivar unas 50 mil manzanas”, afirma Martínez, pero para llegar a esta cantidad hay que ir despacio y con buen paso.

El principal problema del cultivo de algodón son precisamente la incidencia de plagas, el gran dolor de cabeza durante la época dorada de la mota blanca, cuando se hacían más de treinta aplicaciones, muchas de las cuales eran desde avionetas.

En 1983 se hizo un importante esfuerzo tendiente a regular el cultivo en función de mejores prácticas y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria (Midinra) publicó las “normas técnicas para el cultivo del algodón” que incluía desde manejo del suelo hasta el control de plagas. De la misma forma el Centro Experimental del Algodón (CEA) publicó una serie de guías técnicas sobre el control del algodón y las plagas que lo atacan.

Sin embargo el uso intensivo de plaguicidas se mantuvo y la degradación del suelo y la proliferación de plagas ante la eliminación de sus enemigos naturales aumentó. Es por esto que el cultivo del algodón debe volver pero acompañado de una legislación de normas que le den mayor fuerza a estas medidas.

PLAGAS A RAYA...POR EL MOMENTO

Aún con todo hay expectativas ante el regreso de la mota blanca, aunque no se debe esperar volver a los niveles de los cientos de miles de manzanas de hace 40 años. Según Carlos Pineda, experto en algodón e investigador del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), el principal cuello de botella del cultivo del algodón es el financiamiento, aunque éste podría ser un buen momento dado que las tierras aptas para el cultivo del algodón han estado sin utilizarse y podrían estar libres de plagas o con una incidencia muy baja.

En tal sentido Martín Martínez, de la desmotadora San Cristóbal, asegura que después de un monitoreo en áreas cultivables no se encontraron picudos del algodón, el terror de los algodonales.

Julio Hernández, director de Sanidad Vegetal del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), explicó que también están haciendo esfuerzos para mantener a raya al gusano rosado, una plaga que no ataca a los algodonales nicaragüenses desde la década del sesenta, pero que no deja de ser una amenaza. Actualmente se encuentra en Corn Island y Little Corn Island. “Desde 1999 a la fecha no se han encontrado gusanos en las trampas ubicadas en ambas islas”, sostiene.

Pero el jefe del departamento de ingeniería agrícola de la Universidad Nacional Agraria (UNA), Néstor Allan Alvarado, advierte que no necesariamente esto deba ser un motivo para estar muy optimista, ya que estas tierras han sido utilizadas para otros cultivos en los cuales se han usado químicos, un caso específico es el maní, lo que puede provocar la eliminación de enemigos naturales de las plagas.

Aquí es donde juega un papel muy importante el manejo de la plantación y evitar no caer en las mismas prácticas del pasado. Es básica la eliminación de los rastrojos que son hospederos del picudo, una costumbre muy recomendada pero poco aplicada después de la cosecha, sostiene Walter Bustamante, de Bayer Crop Science.

COSTOS EN ASCENSO

Haciendo un poco de historia, en los últimos años del cultivo se caracterizó por el incremento en los costos para el control de plagas motivados por el incremento de las dosis por la resistencia de las plagas; la subida de los precios de plaguicida —el metil, subió de 1960 a 1990 un 547 por ciento, la mezcla de toxafeno metil mil 107—, según estudio de la Comisión Nacional del Algodón; el cambio hacia plaguicidas más sofisticados y el aumento del número de especies que han alcanzado el estatus de plaga clave.

Ésta es una experiencia que nadie quiere repetir por lo que se manejan diferentes opciones, una de las cuales tiene que ver con la cautela con que debe tratarse el relanzamiento del algodón.

En la actualidad hay una demanda efectiva de 50 mil manzanas para abastecer las diferentes empresas de zona franca. No obstante para alcanzar esa cantidad hay que ir paso por paso, este año, según Martín Martínez, comenzarán con doce manzanas para ir midiendo los resultados. La próxima siembra podría ser de 50 manzanas en diferentes regiones del país aptas para el cultivo. Los rendimientos este año andan cercanos a los 58 quintales en rama y 18 quintales oro, cantidad bastante considerable si tomamos en cuenta que en los mejores tiempos del algodón los rendimientos oro andaban entre 10 y 12 quintales.

ALGODÓN ORGÁNICO Y NUEVAS VARIEDADES

La nueva onda del algodón ahora es producir más, con menos costos, reduciendo el uso de agroquímicos para mejorar el equilibrio ambiental y contar con mercados más accesibles. Todo eso es posible con la aplicación de una política más ordenada y la utilización de nuevas tecnologías y variedades, afirma el secretario general del Mag-For, Luis Osorio.

El crecimiento del sector algodonero podría ir de la mano con una adecuada rotación de cultivos que bien pueden ser con maní, lo más recomendado, aunque según el experto del INTA, Carlos Pineda, puede hacerse también con maíz, diversas variedades de frijoles. Este último presenta la ventaja de ser retenedor de nitrógeno.

Dos variedades se están utilizando en Nicaragua y han tenido buenos resultados tanto en productividad como en la reducción del ciclo vegetativo, sostiene Osorio. Estas variedades son las denominadas Fiber Max, F-958 y la F-966, explica Walter Bustamante de la Bayer.

Pero el principal reto es bajar la cantidad de aplicaciones. Con los primeros experimentos se ha logrado bajar a dos aplicaciones sin mayores problemas en el control de plagas, pero que podrían quedar en cuatro aplicaciones promedio, utilizando menor cantidad de químicos combinado con manejo integrado de plagas.

Por otro lado también no se está perdiendo de vista el cultivo de algodón orgánico para pequeños productores que juntos podrían hacer una buena cantidad, afirma Osorio. Sin embargo para grandes plantaciones no resulta rentable, aclara Carlos Pineda, dado los altos costos en mano de obra que implica.

Para la consultora especialista en agricultura orgánica María Cristina Jarquín, las potencialidades para el manejo del algodón orgánico podrían ser adecuadas a las condiciones de pequeñas plantaciones en Nicaragua dado sus bajos costos. Una práctica no obstante que tiene como inconveniente que las áreas orgánicas deben ser amplias para evitar la contaminación de químicos de otras plantaciones que no utilicen agricultura orgánica.

NÚMEROS

Entre 1990 y el 2002 el cultivo del algodón creció a una tasa anual de 0.26 por ciento, alcanzando los 54 millones de toneladas en el 2003.

Los mayores productores de algodón a nivel mundial con China con el 27 por ciento de la producción; Estados Unidos con el 18 por ciento; India y Pakistán con el 9 por ciento cada uno y Uzbekistán con el 6 por ciento.

Los precios del algodón para los precios de futuro en todo este año, según InfoAserca de México, oscilan entre 43.2 para marzo del 2005 y 49.07 para diciembre.

China, mayor productor y consumidor de algodón, es el principal regulador en cuanto precios. La superficie sembrada en los últimos 20 años ha sufrido variaciones importantes. Los rendimientos promedio se duplicaron en este período de 600 kilogramos por hectáreas a mil 200.
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