Eufemismos
Comparto la observación hecha por el periodista Fabián Medina en su columna En Letra Pequeña sobre los eufemismos. Este fenómeno es culpa en parte a la moderna conciencia “angelical” de los países industrializados.
Por ejemplo, en EE.UU. al chaparro le dicen ahora: “vertical challenged” que es lo mismo que “retado verticalmente”. Si al ciego se le tiene que decir “no vidente” al sordo tendría que decírsele “no oyente” y al paralítico “no caminante”. Cosas estupidizantes.
La revolución sandinista puso en boga otros eufemismos: “educación política” por indoctrinamiento, “ajusticiar” por asesinar a un no-revolucionario, “orientaciones” por órdenes, “coordinador” por jefe mandamás; etc.
Aún arrastramos innumerables eufemismos como “internos” por presos, “sistema penitenciario” por cárcel, “deslizamiento” por devaluación, “préstamo no atado” por donación, “condonación” de la deuda externa por perdón de la misma, “cooperación” por asistencia (o “choñería”), etc.
Habría que hacer un glosario de los eufemismos más corrientes. La idiosincrasia nica que va acompañada de la máscara güegüense, exacerba el uso de eufemismo.
La palabra del nica es una máscara, una trampa, un disimulo, un embauque, y ésta está tan pegada que el nica ya no tiene rostro.
Hay un divorcio entre lo que se dijo y lo que se quiso decir, hay una huida de la exactitud porque lo exacto compromete y el nica no quiere comprometerse.
Tal vez al señor Medina le habrá pasado como a mí, que por hablar claro y sin eufemismos nos tildan de groseros. Quienes afectan los eufemismos son fetichistas de la hipocresía.

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